<p>Nadie en <strong>Sueca </strong>encuentra una explicación a lo que pasó el sábado por la tarde en la calle Trinquet Vell cuando dos amigos de 13 años jugaban a la videoconsola y uno de ellos <a href=»https://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2026/01/26/69765930e4d4d8d4418b4594.html» target=»_blank»>acabó asesinado a puñaladas</a>. Álex había acudido confiado a casa de su amigo y, en pocas horas, perdió la vida, golpeado con un bate y con heridas de arma blanca en el pecho. Al cuartel de la Guardia Civil acudió esa misma tarde Juan Francisco M. para confesar que había matado al amigo de su hijo.</p>
El presunto autor confeso pasará a disposición judicial el martes, tras conocerse los resultados del examen forense que determinarán la fuerza con la que se acuchilló al menor
Nadie en Sueca encuentra una explicación a lo que pasó el sábado por la tarde en la calle Trinquet Vell cuando dos amigos de 13 años jugaban a la videoconsola y uno de ellos acabó asesinado a puñaladas. Álex había acudido confiado a casa de su amigo y, en pocas horas, perdió la vida, golpeado con un bate y con heridas de arma blanca en el pecho. Al cuartel de la Guardia Civil acudió esa misma tarde Juan Francisco M. para confesar que había matado al amigo de su hijo.
El presunto asesino no dio muchos más detalles de qué ocurrió en el dormitorio de su hijo mientras jugaban para que acabara con la vida del menor. No se ha apartado en ningún momento de su primera versión: «un ataque de locura». Qué lo pudo originar o por qué con esa violencia es algo que no ha explicado ante la Guardia Civil, y será este martes cuando pase a disposición judicial.
Funcionario como técnico auxiliar en la biblioteca de Algemesí, separado, con otra hija de siete años de la que también tenía la custodia y absuelto de un proceso de violencia de género por insultos a su ex pareja, su versión se limitaba a justificar la muerte con una descripción parca de los hechos. Para los investigadores, ese arrebato criminal no encaja con que, después del crimen, llevara a su hijo con los abuelos para luego entregarse. Eso llevó a los investigadores a mantener abierta la hipótesis de que pudiera estar encubriendo al menor.
La exploración del chico, que también tiene 13 años y es penalmente inimputable, no cierra esta puerta. Su versión coincide: fue su padre quien irrumpió como un loco en la habitación donde jugaban y mató a su amigo. Tampoco hay detalles.
Por eso la investigación se centra en el arma homicida, un cuchillo de cocina donde se han buscado huellas, y sobre todo en los resultados de la autopsia de Álex. Cómo y con qué fuerza recibió las cuchilladas puede aclarar si fueron obra de un adulto o de otro menor de complexión similar a la suya.
Con la autopsia en la mano y el informe de Criminalística está previsto que haya una reconstrucción de los hechos en la casa, para tratar de esclarecer un crimen que tienen muchas incógnitas.
Mientras, la consternación sigue sacudiendo al pueblo. «Es una cosa sin explicación», cuentan desde el Club de Fútbol Promeses de Sueca, que esta tarde guardará un minuto de silencio en la vuelta a los entrenamientos. El equipo de Álex estará especialmente vigilado y acompañado en estos días, como sus compañeros en el colegio concertado Nuestra Señora de Fátima, donde la Conselleria de Educación ha establecido un protocolo de acompañamiento para los alumnos, que no solo han perdido a Álex, sino que han visto involucrado a otro de sus amigos.
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