Reino Unido
<p>Fue un crimen atroz que resonó en medio mundo. El <strong>secuestro y brutal asesinato del pequeño de dos años James Bulger,</strong> en febrero de 1993, hizo saltar las alarmas más allá del escenario de la matanza, en la localidad de Bootle, próxima a Liverpool, en el oeste de Inglaterra. Los verdugos,<strong> Jon Venables y Robert Thompson,</strong> eran meros escolares de 10 años que se ganaron la confianza del niño en un centro comercial de la ciudad del Merseyside. Guiaron a su víctima por calles llenas de vecinos hasta las vías del tren, donde acabaron con su vida.</p>
La madre del pequeño encara un nuevo proceso que «reabre un trauma inimaginable», según su portavoz
<p>Fue un crimen atroz que resonó en medio mundo. El <strong>secuestro y brutal asesinato del pequeño de dos años James Bulger,</strong> en febrero de 1993, hizo saltar las alarmas más allá del escenario de la matanza, en la localidad de Bootle, próxima a Liverpool, en el oeste de Inglaterra. Los verdugos,<strong> Jon Venables y Robert Thompson,</strong> eran meros escolares de 10 años que se ganaron la confianza del niño en un centro comercial de la ciudad del Merseyside. Guiaron a su víctima por calles llenas de vecinos hasta las vías del tren, donde acabaron con su vida.</p>
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