<p>Si la semana pasada estuvo marcada, en el escenario extremeño, por los reproches cruzados que los líderes de PP y Vox se dirigieron en redes sociales,<strong> María Guardiola</strong> ha querido cambiar el paso este lunes. La presidenta extremeña en funciones ha dicho querer que el partido a su derecha sea su «socio de gobierno» y ha defendido que les unen «muchas más cosas» de las que les separan. Y, en Vox, lo reciben con buenos ojos, aunque mantienen la cautela y se remiten a la negociación. «Hechos, no palabras».</p>
El partido de Abascal «aún está lejos» de apoyar a la presidenta extremeña, pero espera que la ‘popular’ le traslade una propuesta «en sintonía con esa música»
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Si la semana pasada estuvo marcada, en el escenario extremeño, por los reproches cruzados que los líderes de PP y Vox se dirigieron en redes sociales, María Guardiola ha querido cambiar el paso este lunes. La presidenta extremeña en funciones ha dicho querer que el partido a su derecha sea su «socio de gobierno» y ha defendido que les unen «muchas más cosas» de las que les separan. Y, en Vox, lo reciben con buenos ojos, aunque mantienen la cautela y se remiten a la negociación. «Hechos, no palabras».
«Lo que leemos está bien. La música está bien», ha valorado el portavoz nacional del partido, José Antonio Fúster, que ha emplazado a Guardiola a poner esos guiños sobre el papel: «¿Dónde está la letra?». Así, desde la sede de Vox reclaman a la popular que, en la mesa negociación, traslade su oferta «en sintonía con esa música». «Porque si [Guardiola] se desintoniza y se vuelve la de antes, por ahí iremos mal», ha avisado Fúster, que a la vez ha lanzado otro dardo a la dirigente del PP: «No negociamos en ruedas de prensa, no negociamos en entrevistas en los medios».
Pero, en todo caso, los últimos pronunciamientos de la presidenta extremeña han caído con optimismo en Vox: «Es un avance, es un paso, está muy bien». Para el portavoz del partido, «se ha negociado más de lo que Guardiola quiere reconocer», aunque Fúster ha señalado que «aún están lejos» de apoyar una investidura de la popular.
El reloj corre en contra, pues el 3 de marzo, como tarde, Guardiola tendrá que someterse a una primera sesión de investidura. A esta hora, en Vox rechazan apoyar a la popular en esa votación -como anunció el pasado miércoles Ignacio Garriga-, aunque sostienen que siguen dispuestos a sentarse para acercar posturas. A lo que cierran la puerta, sin embargo, es a abstenerse en una segunda votación y facilitar así la investidura de Guardiola, aplazando la negociación al futuro, cuando haya que aprobar nuevos presupuestos. «La abstención cabe pocas veces. Desde luego, en este caso, la abstención no va a estar», ha sintetizado Fúster.
La primera investidura de la presidenta extremeña se producirá en plena campaña a las urnas de Castilla y León, factor que en Vox niegan que pueda influir en la negociación -«no jugamos a la táctica»-, aunque el mando de los tiempos lo tienen ellos. Si no apoyan la investidura de Guardiola el 3 de marzo, se abrirá un plazo máximo de dos meses para una nueva votación, y entonces ya sí el posible pacto se cerraría con el resultado de las urnas de Castilla y León en la mano.
También el 3 de marzo es una fecha marcada en rojo en el calendario de la política aragonesa, pues será el día que se constituyan las Cortes y se elija a su presidente, elemento en juego en la negociación PP-Vox. Esta, sin embargo, aún no ha echado a andar formalmente, aunque los representantes de ambas formaciones sí se han intercambiado «mensajes». Fúster ha querido enfatizar que las conversaciones son «independientes» en cada comunidad. «¿Se puede dar esa paradoja de que en Aragón pactemos antes un cambio en las políticas que en Extremadura? Pues podría ser».
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