El veredicto de la Bolsa de París es claro: -10% inmediatamente después de la publicación de los resultados. Para Hermès, el buque insignia del lujo que durante años ha avanzado a una velocidad doble respecto a sus competidores, el primer trimestre de 2026 marca un punto de inflexión. Los ingresos se han situado en 4.100 millones de euros, con una caída del 1,4% que refleja el impacto directo de la crisis en Oriente Medio sobre los flujos globales de consumo de alta gama.
La geopolítica pesa sobre los flujos turísticos: marzo registra un descenso del consumo del 40%, sobre todo en los Emiratos Árabes Unidos. Pero las ventas también caen en Francia y en Asia. Impacto en la fortaleza del euro
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El veredicto de la Bolsa de París es claro: -10% inmediatamente después de la publicación de los resultados. Para Hermès, el buque insignia del lujo que durante años ha avanzado a una velocidad doble respecto a sus competidores, el primer trimestre de 2026 marca un punto de inflexión. Los ingresos se han situado en 4.100 millones de euros, con una caída del 1,4% que refleja el impacto directo de la crisis en Oriente Medio sobre los flujos globales de consumo de alta gama.
No se trata de una caída orgánica, sino de una frenada brusca vinculada al calendario del conflicto. Según los datos facilitados por el director financiero, Éric du Halgouët, tras un inicio de año sólido, el mes de marzo registró una caída del consumo del 40%, concentrada principalmente en los Emiratos Árabes Unidos.
Aunque la región representa el 4% de la facturación total, el efecto geopolítico ha actuado como un veneno sobre los flujos turísticos. Los grandes compradores de Oriente Medio, pilar de las boutiques de París, Milán y Londres, han dejado de viajar.
Los resultados son el reflejo de ello. Así, mientras en Francia las ventas caen un 2,8% hasta los 347 millones de euros, la verdadera señal de alarma llega desde Oriente. En toda Asia, excepto Japón, la contracción es del 4,6% hasta 1.880 millones de euros, pese a una leve resistencia de China. Aunque en términos de tipo de cambio la subida china sigue siendo ligeramente positiva (+2,2%), ha terminado la era de los saltos de dos dígitos. La clientela china, históricamente el motor de crecimiento del sector, se muestra hoy más prudente, condicionada por la incertidumbre geopolítica que además desincentiva los viajes de larga distancia a París o Milán.
Japón, por su parte, ha tenido un comportamiento distinto: ha caído un 3,9% a tipos corrientes, pero a tipos de cambio constantes en realidad ha crecido un 9,6% gracias a la fuerte demanda de clientes locales. Separarlos permite a los analistas entender que en Japón la marca sigue teniendo una gran fortaleza, mientras que en el resto de Asia la situación es más crítica.
En los resultados decepcionantes también ha influido el efecto divisa: la fortaleza del euro y la volatilidad de las monedas han restado 290 millones de euros a las cuentas.
El nerviosismo de los inversores nace de una constatación técnica: Hermès era considerada la última línea de defensa del sector. Los grupos multimarcas como LVMH y Kering ya habían mostrado signos de debilidad. Kering acaba de anunciar una caída de ingresos del 10% y el desplome de Gucci (-18%), lastrada por la frenada de la demanda asiática. Pero la casa del Birkin parecía intocable. Los analistas de RBC subrayan que los resultados son «decepcionantes» precisamente porque están por debajo de unas expectativas que ya habían sido rebajadas a causa de la guerra.
A tipos de cambio constantes, el crecimiento del grupo sigue siendo del 6%, pero el mercado mira la velocidad de salida del trimestre: la caída del 40% en marzo en áreas clave sugiere que el segundo trimestre podría ser aún más complejo si el conflicto en Irán no se desescala.
La crisis en Irán ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad del lujo europeo ante la dependencia de la movilidad internacional. Como admite Du Halgouët, no sólo sufren las seis tiendas en Emiratos Árabes Unidos, sino todo el ecosistema de las capitales europeas (Italia y Reino Unido a la cabeza), donde la «cuota de Oriente Medio» es fundamental para mantener los márgenes. En una economía de guerra, el primer bien que se raciona es la confianza del consumidor global, incluso antes que el petróleo.
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