El petróleo sigue siendo el mejor termómetro para saber cuál es el pulso del mercado sobre la guerra en Oriente Próximo y este jueves ha vuelto a subir la temperatura. El medio de comunicación estadounidense Axios ha publicado en exclusiva que el Ejército norteamericano tiene pensado reunirse esta tarde con el presidente, Donald Trump, para plantearle nuevas posibilidades sobre su ofensiva en Irán. Esto se ha interpretado como una clara señal de que el conflicto está lejos de solucionarse y, de manera automática, los traders de petróleo se han lanzado a comprar futuros sobre su cotización.
El barril toca máximos de cuatro años, en plena guerra de Ucrania, y la previsión no mejora los próximos meses. El precio de los combustibles seguirá siendo más caro antes del verano
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El petróleo sigue siendo el mejor termómetro para saber cuál es el pulso del mercado sobre la guerra en Oriente Próximo y este jueves ha vuelto a subir la temperatura. El medio de comunicación estadounidense Axios ha publicado en exclusiva que el Ejército norteamericano tiene pensado reunirse esta tarde con el presidente, Donald Trump, para plantearle nuevas posibilidades sobre su ofensiva en Irán. Esto se ha interpretado como una clara señal de que el conflicto está lejos de solucionarse y, de manera automática, los traders de petróleo se han lanzado a comprar futuros sobre su cotización.
El resultado de este movimiento serán precios más elevados de los combustibles antes del verano. El mercado negocia precios al contado de petróleo, pero principalmente futuros y el del Brent europeo para el mes de junio ha llegado a tocar en las últimas horas los 127 dólares el barril. Son máximos de los últimos cuatro años en plena ofensiva rusa en Ucrania. Según los datos que recoge Intercontinental Exchange, algo más calmados, los inversores siguen comprando crudo a esta hora del jueves, aunque el barril templa los ánimos hasta niveles de 121 dólares, diez por encima del precio del barril físico, el que se paga hoy por hoy. Si se amplía un poco el foco, a los siguientes meses del verano, se extrae una conclusión que no es novedosa y es que los inversores dan por hecho que la guerra en el Golfo Pérsico durará algo más de lo previsto por la Administración republicana y esto conllevará precios sustancialmente más altos para los combustibles. Una idea terrible para las ansias electorales de Donald Trump, que debe enfrentarse a las elecciones de mitad de mandato el próximo mes de noviembre y no quiere hacerlo con buena parte de la sociedad americana en contra ante los elevados precios de los carburantes.
Así, los futuros de Brent para julio cotizan sobre niveles de 111 dólares el barril y la previsión es que se mantenga por encima de la cota de los 100 dólares todo el verano, también en agosto, para pasar a cotizar ligeramente por debajo (sobre los 98,5 dólares) ya en septiembre. ¿Qué implica la cotización de los futuros del petróleo? Precios al alza. Más inflación. Hoy lo mencionará casi con toda probabilidad Christine Lagarde en su comparecencia ante los medios de comunicación posterior al consejo de política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) que tiene lugar estos dos días en Fráncfort, siguiendo el mensaje que lanzara ya en marzo y que anticipaba un pico de inflación en la Eurozona para el segundo trimestre del año de hasta el 3,1%. Esta vez no toca revisión de las previsiones trimestrales del BCE, pero el banco central podría actualizar alguna de sus previsiones.
Desde que comenzó la guerra en Irán, allá por el 28 de febrero, el barril de Brent cotizaba sobre los 72 dólares. Esto ya es una realidad pasada. Hoy su precio es un 67% superior y no se trata de un repunte puntual, tras dos meses de una subida sostenida en su precio que ha aguantado por debajo de los 100 dólares tan solo 15 días, prácticamente los mismos que duró la tregua anunciada por la Administración estadounidense y que ha sido interrumpida casi diariamente por ataques selectivos y un cruce de declaraciones incesante entre EEUU e Irán que ha hecho imposible rebajar la tensión en los mercados de materias primas. Los grandes grupos de inversión, como la gestora Vanguard, apuestan por un tono más analítico por parte del BCE que retrasará todo lo que pueda la decisión de subir los tipos para evitar el temido escenario de estanflación (que consiste en precios elevados y el crecimiento cero o negativo de la economía). «Aunque el encarecimiento de la energía impulsará al alza la inflación general a corto plazo, la pérdida de impulso del crecimiento y la elevada incertidumbre en torno a la persistencia de las presiones inflacionistas desaconsejan una respuesta inmediata de política monetaria», afirma Josefina Rodriguez, economista de Vanguard.
Este miércoles la Reserva Federal estadounidense decidió mantener estables los tipos de interés. Era la última decisión sobre política monetaria con Jerome Powell como máximo responsable de la Fed, aunque ayer decidió desafiar a su archienemigo, Donald Trump, al anunciar que se mantendrá en el consejo, en principio, hasta que finalice su mandato en enero de 2028. Algo inédito en el organismo, ya que ningún otro presidente se ha mantenido sentado a la mesa una vez que expiraba su mandato como máximo responsable del banco central. De este modo, la Reserva Federal mantendrá los tipos oficiales en niveles de entre el 3,5%-3,75% por mes y medio más, al menos, hasta la próxima reunión del 16 y 17 de junio, a pesar de las presiones inflacionistas sobre su economía.
El cierre parcial del estrecho de Ormuz, clave para el suministro de petróleo y gas a nivel mundial, está poniendo al límite las cadenas de suministro y el bolsillo de los consumidores. Hoy el gas de referencia en Europea, el TTF holandés, cotiza sobre los 47 euros el megavatio/hora. La cuestión es que el mercado no lo ve por debajo de ese nivel hasta el próximo mes de noviembre, cuando entiende que se situará ligeramente por debajo -en 46 euros- durante todo el invierno-. Y esto es relevante porque aunque no sean los 300 euros MGW/hora vistos en plena crisis por la guerra de Ucrania en el año 2022, el gas hoy es casi un 50% más caro que antes de que comenzara el conflicto en Irán y tres veces más costoso para los europeos si se compara con los precios medios a los que cotizaba hace cuatro años, antes de que Rusia entrara en escena y dinamitara el clima de paz que disfrutaba Europa.
Los carburantes que se utilizan para el repostaje de los vehículos de combustión en EEUU tienen el mayor precio en cuatro años. El galón de gasolina cotiza sobre los 3,6 dólares y el crudo que se utiliza para las calefacciones está sobre los 4,15 dólares, su nivel más alto en tres semanas.
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