Un tribunal de apelaciones de París declaró culpables el miércoles a Airbus y Air France de homicidio involuntario por el accidente aéreo de 2009 entre Río y París, en el que murieron 228 pasajeros y tripulantes, en la peor catástrofe aérea de Francia. La sentencia impuso a ambas compañías la multa máxima de 225.000 euros cada una.
El vuelo AF447 desapareció de las pantallas de radar el 1 de junio de 2009, con personas de 33 nacionalidades a bordo. Las cajas negras se recuperaron dos años después
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Un tribunal de apelaciones de París declaró culpables el miércoles a Airbus y Air France de homicidio involuntario por el accidente aéreo de 2009 entre Río y París, en el que murieron 228 pasajeros y tripulantes, en la peor catástrofe aérea de Francia. La sentencia impuso a ambas compañías la multa máxima de 225.000 euros cada una.
El veredicto supone un nuevo hito en un largo proceso judicial de 17 años que involucra a dos de las empresas más emblemáticas de Francia y a los familiares de las víctimas, en su mayoría francesas, brasileñas y alemanas. Los abogados franceses prevén nuevas apelaciones ante el Tribunal Supremo del país.
En 2023, un tribunal de primera instancia había absuelto a ambas compañías, las cuales han negado reiteradamente los cargos.
Las multas máximas, que equivalen a apenas unos minutos de los ingresos de cualquiera de las dos empresas, han sido ampliamente desestimadas por considerarse una sanción simbólica. Sin embargo, las asociaciones de familiares han afirmado que una condena representaría un reconocimiento a su sufrimiento.
Los abogados franceses han pronosticado que habrá nuevos recursos ante el tribunal supremo del país, lo que podría prolongar el proceso durante más años y extender el calvario de los familiares.
El vuelo AF447 desapareció de las pantallas de radar el 1 de junio de 2009, con personas de 33 nacionalidades a bordo. Las cajas negras se recuperaron dos años después, tras una búsqueda en aguas profundas.
En 2012, las autoridades que investigaron el accidente descubrieron que los pilotos provocaron que el avión cayera en picado (al perder la fuerza del aire que lo mantenía volando), tras manejar de forma equivocada un problema causado por el hielo en los sensores de velocidad.
Sin embargo, los fiscales centraron su atención en los supuestos fallos internos tanto del fabricante de aviones como de la aerolínea. Entre ellos se incluían una formación deficiente y la falta de seguimiento de incidentes anteriores.
Para demostrar el homicidio involuntario, los fiscales necesitaban no solo establecer que las empresas eran culpables de negligencia, sino también conectar los cabos para demostrar cómo esto provocó el accidente.
Bajo el sistema francés, el proceso de apelación del año pasado implicó un juicio completamente nuevo en el que las pruebas se revisaron desde cero. Cualquier apelación posterior al veredicto del jueves cambiará el enfoque de la cabina del AF447 a las complejidades de la ley.
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