La gira mundial para presentar el último trabajo de Rosalía, el LUX Tour, continúa acumulando imprevistos en su recorrido internacional. Tras haber tenido que acortar su actuación en Milán por problemas de salud, cancelar tres fechas en Florida por un contratiempo familiar y superar la polémica del Mundial en Buenos Aires, la cantante nacida en Sant Esteve Sesrovires ha vuelto a sufrir un parón forzado, esta vez en suelo mexicano.
Las fuertes lluvias y el viento en la Arena VFG de Guadalajara forzaron la suspensión del espectáculo a falta de tres canciones, desatando las críticas de los fans hacia la infraestructura del recinto.
La gira mundial para presentar el último trabajo de Rosalía, el LUX Tour, continúa acumulando imprevistos en su recorrido internacional. Tras haber tenido que acortar su actuación en Milán por problemas de salud, cancelar tres fechas en Florida por un contratiempo familiar y superar la polémica del Mundial en Buenos Aires, la cantante nacida en Sant Esteve Sesrovires ha vuelto a sufrir un parón forzado, esta vez en suelo mexicano.
El incidente se produjo el pasado domingo durante su segunda cita en la Arena VFG de Guadalajara (México). A diferencia de lo ocurrido en Italia, la causa de la interrupción prematura no fue un problema médico, sino un adverso episodio meteorológico. Fuertes rachas de viento y copiosas lluvias azotaron la zona hasta llegar a filtrarse en el interior del pabellón, comprometiendo las condiciones técnicas y de seguridad del escenario.
Ante la imposibilidad de garantizar el desarrollo normal del espectáculo, la artista catalana detuvo el pase cuando apenas restaban tres canciones para finalizar el programa previsto, por lo que no llegó a cantar Despechá, Focu ‘Ranni y Magnolias. Con la recomendación de su equipo de producción sobre el escenario, Rosalía se dirigió a las cerca de 14.000 personas presentes: «Por lo visto hay mucho viento y no es seguro seguir. Quiero que sepáis que me voy con el corazón muy lleno, gracias por ponerle tanto cariño a esta noche».
Aunque el cierre imprevisto dejó un mal sabor de boca entre los asistentes, los reproches de los seguidores no se dirigieron hacia la artista, sino hacia la propia instalación. A través de la red social X (Twitter), los usuarios expresaron su indignación con el mal estado del espacio, señalando las graves deficiencias del lugar para albergar un espectáculo de esta magnitud: «Rosalía termina intempestivamente su concierto a cuatro canciones del final debido a la tromba en la Arena VFG, el recinto más ‘churpio’ (descuidado) de México», lamentaba uno de los asistentes.
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