El Gobierno ruso señala de modo cada vez más directo al Reino Unido como un potencial enemigo. A través de su Embajada en Londres, Moscú ha amenazado al país de posibles “consecuencias” tras la publicación en la prensa británica de informaciones sobre el uso de drones de fabricación británica por parte del ejército ucranio para atacar objetivos militares e industriales en territorio ruso.
Londres reafirma su compromiso de ayudar a Kiev
El Gobierno ruso señala de modo cada vez más directo al Reino Unido como un potencial enemigo. A través de su embajada en Londres, Moscú ha amenazado al país de posibles “consecuencias” tras la publicación en la prensa británica de informaciones sobre el uso de drones de fabricación británica por parte del ejército ucranio para atacar objetivos militares e industriales en territorio ruso.
“Londres está optando deliberadamente por una escalada de la crisis de Ucrania, mientras de un modo hipócrita sigue profesando su deseo de que haya paz”, ha escrito la delegación diplomática rusa en el canal de Telegram. “Al actuar así, el Reino Unido se comporta como cómplice y coautor de los crímenes sangrientos y de los atentados terroristas cometidos por los neo-nazis ucranios, con el propósito de frenar a Rusia y de infligir en este país el máximo daño posible a través de terceros. Las acciones de Londres tendrán inevitablemente consecuencias de las que tendrán que responder”, advierte el texto.
“Cuanto mayores sean su implicación en el conflicto y su apoyo a la maquinaria terrorista de Kiev, más alto será el precio a pagar”, concluye la advertencia rusa.
Este incremento de la tensión entre ambas capitales ocurre mientras Ucrania ha incrementado sus ataques contra Moscú y otros territorios rusos, con objetivos como refinerías de petróleo, o plantas logísticas de su gigantesca empresa de ventas por internet Wildberries.
El primer ministro británico, Andy Burnham, ha manifestado este martes que el Reino Unido seguirá apoyando a Ucrania “al 100%” en su guerra contra el ejército ruso. “Estamos brindando apoyo para que Ucrania pueda defenderse, y esa ha sido la postura británica a lo largo de este conflicto”, ha señalado Burnham a un grupo de periodistas.
Previamente, un portavoz del Ministerio de Defensa británico ha reiterado que el Gobierno británico se mantiene firme (“hombro con hombro”) en su apoyo a Ucrania. “Rusia no debe albergar la menor duda de la determinación de este Gobierno en plantar cara a la agresión rusa, tanto en Ucrania como contra el Reino Unido y nuestros aliados”, ha afirmado.
No es la primera vez que Moscú amenaza a Londres por haber entregado a Ucrania material militar. Ya lo hizo en el pasado tanto por el suministro de drones como, sobre todo, por el de misiles Storm Shadow.
Desde febrero de 2022, cuando Rusia lanzó su ataque a gran escala contra Ucrania, los sucesivos gobiernos británicos (comenzando por el de Boris Johnson o Rishi Sunak, y siguiendo por sus sucesores laboristas Keir Starmer y ahora Burnham) han mostrado una firme determinación en su apoyo a Kiev, tanto en solitario como en coordinación con sus aliados europeos. “Estamos comprometidos a proveer a Ucrania con todo el material que necesita para defenderse contra esta invasión ilegal lanzada por Putin”, ha dicho el portavoz del Ministerio de Defensa británico.
La advertencia de Rusia surge durante una ola de ataques sucesivos de Ucrania en territorio enemigo. Según el ejército ruso, en la noche del lunes al martes la región de los alrededores de Moscú ha recibido el impacto de 620 drones ucranios, de los que las fuerzas rusas apenas pudieron derribar un tercio de ellos.
Durante la noche del pasado sábado, más de 800 drones ucranios alcanzaron territorio ruso. 600 de ellos tenían a Moscú como objetivo directo. La capital rusa sufrió “uno de los ataques de drones más masivo de su historia”, según el gobernador de la región. Siete personas fallecieron a consecuencia de los impactos.
El pasado abril, el Ministerio de Defensa británico anunció que suministraría a Ucrania decenas de miles de drones más, entre los que incluía un amplio lote de largo alcance.
A finales de julio, el nuevo primer ministro británico dio luz verde a la cesión a Kiev de la propiedad intelectual del Stone Cloak, un inhibidor del tamaño de una tableta que el ejército ucranio adhiere ya a sus drones para confundir las señales rusas de detección. Al entregarles el poder de producirlos por sí mismos, Londres se garantizaba a su vez obtener información sobre el terreno de guerra de las capacidades del aparato, para agilizar su desarrollo.
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