El pacto entre Meta y la práctica totalidad de los estados que conforman Estados Unidos apunta a tener la capacidad de crear una nueva era en las redes sociales en las que estas reconocen el componente adictivo de sus algoritmos y se abre la puerta a que gobiernos y empresas se entiendan para ponerle remedio.
El acuerdo con los fiscales generales de Estados Unidos busca abrir una era de mayor control en las redes sociales
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El pacto entre Meta y la práctica totalidad de los estados que conforman Estados Unidos apunta a tener la capacidad de crear una nueva era en las redes sociales en las que estas reconocen el componente adictivo de sus algoritmos y se abre la puerta a que gobiernos y empresas se entiendan para ponerle remedio.
Más allá de la importante multa de 17.000 millones de dólares, Meta ha ido mucho más lejos con sus compromisos con los gobiernos estadounidenses que lo que fue en Europa o voluntariamente hasta ahora y planea limitar a dos horas diarias (incluso a uno si también lo hace su competencia) el uso de redes sociales para los menores, bloquear el acceso por la noche y limitar las notificaciones en el horario escolar estadounidense.
Como parte del paquete de medidas, también se desmarca de la nueva naturaleza llevada por el algoritmo y los vídeos cortos de las redes sociales y hay un cambio frontal en la nueva política para adolescentes: podrá configurarse su cuenta para que no funcione el algoritmo de recomendación, y ver el contenido únicamente de las personas que sigue el joven, y también se finaliza el scroll infinito y obliga a hacer gestos para pasar de un vídeo a otro.
Las medidas a aplicar en Instagram y Facebook son amplias y llegan en medio de un crecimiento ininterrumpido del impacto que tiene la exposición excesiva a las redes sociales de los menores, y en términos más amplios de toda la sociedad. El juicio impulsado por 29 fiscales generales acusaba a Meta de contar con un patrón adictivo en sus redes, tratar los datos de los menores con fines comerciales y minimizar los riesgos de seguridad en sus comunicaciones a los usuarios.
Los cambios incluidos en sus redes por Meta incluyen también notificaciones cuando el usuario lleve más de 15 minutos seguidos en la plataforma, más de 30 o haya usado más de una hora la aplicación.
Asimismo, también hay medidas para evitar otros elementos considerados negativos para la salud mental de los adolescentes como ocultar el número de likes o no mostrar a este colectivo los filtros que simulan cirugías estéticas o que apliquen un maquillaje que distorsione la cara.
La empresa además continuará reforzando el control parental y las medidas de verificación de edad de los usuarios, así como la protección frente a contenidos extremos, así como el bloqueo de mensajes de extraños y las restricciones que eviten la interacción con otros usuarios que puedan mostrar edades inadecuadas.
La intención de Meta, no obstante, es que estos compromisos no se queden en sus redes sociales y se extiendan a toda la industria, especialmente a sus dos principales rivales, TikTok y YouTube. La compañía dirigida por Mark Zuckerberg lleva años presionando para que Apple y Google sean las empresas que deban garantizar la verificación de edad y que los niños no entren en su plataforma y ahora también busca que los compromisos no se restrinjan solo a su perímetro.
Por ello, un 30% de los 17.000 millones de dólares que abonará a los estados y territorios asociados de Estadods Unidos está ligado a que sus dos rivales hagan lo propio e instauren límites de uso similares a los de la compañía. Unos límites que, aunque restringidos de momento a los menores, suponen una asunción implícita de que las propias empresas son conscientes de las implicaciones negativas que tiene el abuso del uso de sus plataformas y que estas empujan a sus usuarios a ello.
Las acciones de Meta respondieron con un alza por encima del 1% a la comunicación de este acuerdo. Los inversores valoran que la compañía disipa uno de los principales riesgos legales a los que se enfrentaba, aunque ahora se generan dudas sobre qué impacto puede tener en su negocio publicitario, especialmente si el resto de rivales no siguen su estela.
A este respecto, Meta no es la única compañía que arrastra demandas por la adicción que generan sus productos, pero sí la que más juicios tiene pendientes. En su último informe anual, hablaba de cientos, uno de ellos con cientos de miles de personas personadas en uno de estos procedimientos, de ahí que evite declararse culpable en este acuerdo.
A nivel global, la compañía ya recibió en Europa una conclusión preliminar en que se apuntaba que sus medidas para proteger a los adolescentes no eran suficientes y se exponía a una sanción por parte de la Comisión Europea en virtud de la Ley de Servicios Digitales (DSA) que también sería de cientos de millones.
Con todo, el riesgo más acuciante para la compañía y lo que ha motivado el giro hacia una posición más proactiva respecto a la protección de los menores con medidas como el lanzamiento de las Cuentas Adolescente ha sido la oleada de propuestas de prohibición al acceso a las redes sociales para los menores de 16 años en el mundo. Australia fue el pasado año el primer país en implementar una ley en este sentido, pero otros países como España y Francia ya han amenazado con imitarla si los líderes de las empresas más poderosas del mundo no les convencen con sus compromisos de buen comportamiento de lo contrario.
Ahora, es de esperar que estos países y la Comisión aspiren al menos a que la tecnológica valorada en 1,47 billones de dólares iguale los compromisos presentados en Estados Unidos y extienda estas prácticas al viejo continente.
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