Falta solo un mes para las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, que se celebran el 3 de noviembre. De ellas dependerá qué partido controlará las cámaras del Congreso y empezará a preparar el futuro para la era post Donald Trump.
A un mes de la cita con las urnas, el control del Senado se juega en un puñado de escaños
Falta solo un mes para las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, que se celebran el 3 de noviembre. De ellas dependerá qué partido controlará las cámaras del Congreso y empezará a preparar el futuro para la era post Donald Trump.
El coste de la vida, la marcha de la economía, los precios —sobre todo los de la gasolina— y la guerra en Irán son algunos de los asuntos que más preocupan a los votantes, según las encuestas. Eso convierte estos comicios en un referéndum sobre el presidente, cuyos índices de popularidad se encuentran en los niveles más bajos de su mandato, en torno al 37%. Pero en un país muy polarizado, todo dependerá de qué partido consigue movilizar más a sus votantes. Y de unas pocas contiendas muy igualadas en un puñado de Estados.
En la Cámara de Representantes están en juego los 435 escaños. Los demócratas necesitan ganar al menos tres asientos netos para hacerse con el control de la institución responsable de los presupuestos nacionales, algo que la mayoría de expertos, y las casas de apuestas, dan casi por seguro que conseguirán. Las encuestas les auguran por el momento una intención de voto de un 8,5% superior a la de los republicanos.
En el Senado se renueva una tercera parte del centenar de puestos. Los demócratas necesitan, para controlarla, una ganancia de cuatro asientos netos: pasar de los 47 escaños con los que cuentan ahora a 51. Estas son las batallas clave para el control del Senado.

Texas: el seminarista y el pecador
El demócrata James Talarico, legislador estatal y seminarista, era un casi perfecto desconocido hasta febrero pasado. Ahora es la gran esperanza de su partido para ganar por primera vez desde 1994 en una contienda estatal en Texas, donde va ligeramente por delante en las encuestas frente a su rival, el republicano Ken Paxton, fiscal general del Estado de la estrella solitaria.
En otras circunstancias, es improbable que Talarico, que defiende un programa populista y ha dicho cosas tan chocantes como que existen “seis sexos biológicos”, hubiera tenido ninguna posibilidad en Texas, un Estado profundamente conservador. Pero esta vez al descontento general de los votantes se ha sumado la decisión de los republicanos de elegir al problemático Paxton como su candidato.
Paxton ganó a duras penas las primarias de su partido gracias al apoyo de Trump y del ala más conservadora republicana, pero su trayectoria política ha estado marcada por el escándalo. En 2015 fue imputado por cargos de fraude, pero logró llegar a un acuerdo con la Fiscalía para evitar ir a juicio sin admitir culpabilidad. El congreso local texano, de mayoría de su propio partido, le abrió un juicio político por corrupción en 2023, aunque el senado le acabó exculpando.
La media de encuestas del agregador RealClearPolitics adjudica a Talarico una intención de voto un 2,4% superior a la de su rival.
Michigan: el progresista musulmán y el exagente del FBI prointervencionista
Si el médico progresista Abdul El-Sayed consigue mantener en manos demócratas el asiento que se disputa con Mike Rogers en Michigan, será el primer senador musulmán en la historia de Estados Unidos. Y su triunfo serviría al ala izquierdista del partido para alegar que sus posiciones izquierdistas también ganan elecciones en los Estados bisagra: algo que tendrán muy en cuenta posibles candidatos para las presidenciales de 2028, como la neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez. Y viceversa: si El-Sayed fracasa en un año tan favorable para los demócratas, el mensaje será de cautela.

Su elección fue vista entre los republicanos como una gran oportunidad para arrebatar a los demócratas este asiento en el Senado por Michigan. Su oponente, el excongresista Mike Rogers, se apresuró a describirlo como un “extremista” de cuidado y de “retórica peligrosa”. El médico, por su parte, defensor del acceso universal a la salud, ha ido moderando sus posiciones.
Rogers presenta un perfil opuesto al de su rival. Antiguo agente del FBI, es un republicano del ala conservadora, opuesto al aborto, favorable a las empresa y con un historial de apoyo a las intervenciones militares en el exterior. Ya se presentó hace dos años para el otro asiento de Michigan en el Senado, en una pelea en la que la demócrata Elissa Slotkin se impuso por un 0,3% de los votos emitidos.
La intención de voto da una ventaja de 3,5 puntos porcentuales a El-Sayed.
Maine: el candidato de urgencia y la senadora experimentada
Troy Jackson no era el candidato demócrata previsto en este Estado del norte, orgulloso de su ideología independiente. Este antiguo presidente del Senado estatal, moderado, de carácter tranquilo y un tanto gris, fue el elegido en una consulta de urgencia tras la dimisión del aspirante original, el muy carismático Graham Platner, tras acusaciones de violación que el criador de ostras niega.

Su rival republicana es formidable. Una de las últimas representantes del ala tradicional del partido en el Congreso y una del puñado de legisladores que de vez en cuando votan junto a los demócratas, Susan Collins ha ganado las elecciones al Senado de Estados Unidos cinco veces. Las cinco, por una gran diferencia con respecto a su oponente, fuera quien fuera.
Maine es uno de los Estados más afectados por la guerra comercial que la Administración de Trump ha desatado contra el vecino Canadá, los aranceles y los altos precios de la gasolina, disparados a raíz de la guerra contra Irán a la que Collins ha dado su apoyo en diversos votos en el Capitolio.
Intención de voto: ventaja de 0,2 puntos porcentuales para Jackson.
Alaska: la congresista local y el senador aliado de Trump
El mayor Estado de la Unión es quizás el que más siente en sus propias carnes el problema de los drásticos aumentos del coste de la vida. En sus áreas más remotas el galón de gasolina supera los diez dólares, frente a la media nacional de 4,45 dólares (casi el doble de antes de la guerra). Alaska ha tendido a votar republicano en todas y cada una de sus citas electorales, pero los demócratas consideran que el descontento por los altos precios puede favorecer a su candidata, la excongresista Mary Peltola, muy moderada y cuyo lema de campaña “fish, family, freedom” (“pesca, familia, libertad”) combina la defensa del medio ambiente con valores tradicionales.

Hija de madre yupik —una de las etnias originarias en Alaska—, se crió en una zona remota del Estado, donde pescar y cazar son actividades que se aprenden en comunidad y se dominan desde la infancia. En el Congreso, Peltola ha desarrollado buenas relaciones con representantes de los dos partidos, algo cada vez más insólito. En la última semana, se ha visto obligada a ponerse a la defensiva tras un artículo de The New York Times que denunciaba sus malos modales hacia sus subordinados. Su campaña ha reconocido que pasó por una mala época tras la muerte en 2023 de su madre y su marido, pero insiste que esa racha pasó.
El republicano Daniel Sullivan, que defiende el escaño que ocupa en el Senado desde 2015, se presenta frente a Peltola como un hombre que consigue cosas en beneficio de Alaska, desde ayuda durante la pandemia a la protección de la acuicultura en el Estado. Sullivan acusa a su rival de ser poco efectiva durante su etapa en el Congreso. El senador puede verse perjudicado en la batalla por la candidatura de un tercer aspirante de nombre casi idéntico al suyo, el independiente Dan J. Sullivan.
Intención de voto: ventaja para Peltola de 1,5 puntos porcentuales.
Ohio: el exsenador que quiere volver y el senador desconocido
El senador republicano Jon Husted, designado hace dos años para cubrir la vacante que dejó J.D. Vance al asumir la vicepresidencia del país, representa una anomalía dentro del panorama actual de su partido: un político que prefiere hablar de planes económicos en lugar de comunicarse por redes sociales, a golpe de mayúsculas o a gritos e insultos. Algo que le está generando problemas en la campaña actual: parte de los votantes republicanos no sabe quién es.

Su rival, Sherrod Brown, que fue senador durante dos décadas hasta que J. D. Vance le derrotó en las elecciones de 2020, sufre el problema contrario: su nombre es muy conocido, tanto que parte de los votantes no sabe que dejó el cargo hace seis años. Piensan que sigue ocupando ese escaño y le culpan, por tanto, de los males que sufre Ohio y de la inacción del Congreso. Una percepción que la campaña de su rival republicano aprovecha con gusto: algunos anuncios de Husted se refieren a él como el “senador Brown”.
Intención de voto: ventaja para Brown de 3,1 puntos porcentuales.
Iowa: la candidata que quiere distanciarse de Trump y el aspirante que no le deja
Como Alaska o Maine, Iowa, de economía agrícola, es otro de los Estados en el norte del país que más sienten el impacto de los aranceles impuestos por Trump o la guerra en Irán. Es algo que ha posibilitado algo que hace unos meses parecía improbable en este territorio que en las últimas dos décadas se ha ido haciendo cada vez más republicano: que la candidata de ese partido al Senado, la congresista Ashley Hinson, esté empatada, o incluso por detrás en algunas encuestas, del legislador estatal Josh Turek. Antiguo atleta paralímpico, en silla de ruedas debido a su espina bífida, Turek ha basado su campaña en la lucha contra la corrupción y promesas de aumentar la transparencia en la financiación de las campañas.
Hinson, antigua periodista de televisión y en el Capitolio desde 2020, cuenta con la ventaja de una base electoral más numerosa (hay 183.000 votantes más registrados como republicanos que como demócratas en Iowa). Pero la impopularidad de Trump y sus medidas la lastran. La congresista ha empezado a intentar distanciarse del presidente. Después de haber votado a favor de la guerra contra Irán, ahora sostiene que el conflicto “tiene que terminar con éxito y de inmediato”, y que los habitantes de Iowa “no deberían tener que pagar en los surtidores de las gasolineras o en la caja de los supermercados las consecuencias de la guerra en Irán”.
Intención de voto: ventaja para Turek de 0,4 puntos porcentuales.

Kansas, la batalla sorpresa: el pastor de megaiglesias contra el médico que demandaba a sus pacientes
Pocos Estados en EE UU son más republicanos que Kansas: la última vez que votó por un demócrata para el Senado fue hace casi un siglo. Pero en las últimas semanas, el pastor Adam Hamilton se ha colocado a tiro de piedra para conseguirlo para el partido en la oposición, a medida que crecen las dudas en torno a su rival, el senador republicano Roger Marshall.
A los factores habituales para que se dé esta situación en un Estado que Trump ganó por 16 puntos porcentuales —los precios, la guerra— se suma la peculiar situación de los candidatos. Hamilton, novato en política —y, por tanto, con el atractivo de una cara nueva en estas elecciones en las que los votantes están hambrientos de propuestas frescas— está al frente de la mayor iglesia metodista de Kansas. Antiguo republicano, cambió de partido al anunciar su candidatura la pasada primavera.

Marshall, por contra, afronta vientos de cara, pese a sus esfuerzos en las últimas semanas por distanciarse de las políticas de Trump sobre inmigración o sobre la guerra. Un reportaje del periódico The New York Times reveló que la clínica del senador y sus socios demandó a cerca de 700 pacientes a lo largo de 20 años por impago de facturas médicas, llegando a confiscar los sueldos de algunos de ellos; 81 fueron detenidos por no acudir a la cita con los tribunales. La mayor parte de los demandados procedían de la Kansas más rural; varias eran madres de pocos ingresos que se habían visto en dificultades para pagar las facturas de sus partos.
Intención de voto: ventaja para Marshall de 1,5% puntos porcentuales.
Internacional en EL PAÍS
