La victoria demócrata en las elecciones de medio mandato celebradas en EEUU el pasado martes despeja el camino a los tres últimos meses de presidencia de Christine Lagarde al frente del Banco Central Europeo (BCE). Por el momento, el primer impacto ha sido el desplome de los precios de la energía, petróleo y gas principalmente, lo que daría una tregua a la inflación; reposiciona a Europa en el mapa de la inversión global si hubiera un freno, como se prevé, en la inversión en centros de datos y en desarrollo de la IA, y, no menor, se espera un mejor clima a nivel comercial entre la UE y EEUU tras dos años de una tensión sin precedentes entre ambas potencias mundiales.
El precio de la energía, petróleo y gas, se desploma en los últimos días más del 15% anticipando el fin de la guerra en Irán. Los analistas prevén una rotación de dinero hacia Europa tras abandonar el ‘abarrotado’ universo de la IA, que ayer hizo desplomarse al Nasdaq
La victoria demócrata en las elecciones de medio mandato celebradas en EEUU el pasado martes despeja el camino a los tres últimos meses de presidencia de Christine Lagarde al frente del Banco Central Europeo (BCE). Por el momento, el primer impacto ha sido el desplome de los precios de la energía, petróleo y gas principalmente, lo que daría una tregua a la inflación; reposiciona a Europa en el mapa de la inversión global si hubiera un freno, como se prevé, en la inversión en centros de datos y en desarrollo de la IA, y, no menor, se espera un mejor clima a nivel comercial entre la UE y EEUU tras dos años de una tensión sin precedentes entre ambas potencias mundiales.
Lagarde abandonará anticipadamente (8 meses antes, en concreto) su asiento en la mayor institución bancaria de la UE. Lo hará, dice, para poder expresarse «libremente» en un contexto de fuertes tensiones geopolíticas y hay quien apunta a que jugará un papel relevante en la campaña electoral francesa de la próxima primavera en favor de la derecha francesa. Para tomar esta decisión pesó más la necesidad de renovar la cúpula del BCE antes de las elecciones en Francia o Italia donde las fuerzas antieuropeístas pudieran tener voz en el futuro mandato de los gobernadores. Y eso que hace meses Lagarde negó públicamente su intención de «abandonar el barco» en plena tormenta. Ahora, con la decisión ya tomada, un clima menos hostil en las relaciones con EEUU y una presidencia menos autárquica por parte de Donald Trump favorece un final de mandato algo más cómodo.
El precio del barril de petróleo se ha desplomado cerca del 17% en menos de quince días, y el gas natural europeo otro 14% solo en la última semana, aunque las ventas se concentraron mayoritariamente la jornada postelectoral del miércoles. Los inversores están descontando en el mercado un posible desenlace de la guerra en Oriente Medio, que ha constreñido la oferta mundial de productos refinados y ha puesto en un serio aprieto a la Unión Europea a las puertas del invierno.
La carestía de los combustibles es un tema capital para el BCE, tras meses en los que la inflación energética acumula subidas de doble dígito: fue del 14,3% en agosto, del 18,9% en septiembre y cerró octubre con un alza interanual próximo al 21%. «Hay dos elementos clave que hemos visto» y que han cambiado frente a la reunión de septiembre, aseguró Lagarde la semana pasada en Fráncfort, que influyen en el Consejo de Gobierno para haber dejado entrever una tercera subida de tipos de interés en el mes de diciembre. Uno de ellos «son los precios de la energía» después de un incremento «significativo» de los precios del petróleo, gasolina, gasóleo, gas y todos los derivados de refino. El otro elemento que había cambiado era el aumento de los costes de financiación a largo plazo derivado de las tensiones en el mercado de deuda pública, lideradas por Francia.
Las últimas previsiones trimestrales del BCE apuntaban a precios del barril de petróleo al borde de los 90 dólares a 31 de diciembre y que caería hasta los 78 dólares en 2027. En estos momentos, en el mercado de futuros el petróleo se compra a 97 dólares para el mes de enero y a 94 dólares en febrero, por encima de las estimaciones del banco central. Pero el regulador se quedó aún más corto en sus estimaciones sobre el gas, y eso que había aumentado significativamente el precio previsto para cierre de año hasta los 51 euros MGW/hora. A pesar de la caída de los últimos días, el gas natural europeo cotiza a casi el doble, rozando los 90 euros, lo que supone triplicar el nivel al que se encontraba el día antes al estallido del conflicto en Oriente.
«Hemos pasado de un mundo en el que la inflación era persistentemente demasiado baja a uno caracterizado por shocks inflacionarios recurrentes; de una postura de política monetaria históricamente acomodaticia al ciclo de ajuste más rápido en la historia del BCE; y de una economía global profundamente integrada a una cada vez más moldeada por la fragmentación y las tensiones geopolíticas», arrancaba este jueves su discurso Isabel Schnabel, miembro del Consejo de Gobierno del BCE, que abandonará su cargo el mes de diciembre ante la conferencia de ‘Money markets’ celebrada en Fráncfort.
Pero, además, la victoria de los demócratas anticipa un nuevo ciclo para las empresas vinculadas a la inteligencia artificial. Los analistas dan por sentado que la inversión en centros de datos se reducirá y habrá más discusión acerca de la velocidad de desarrollo de estas empresas. Y esto, a priori, beneficia a Europa donde el peso de la tecnología y de la IA en el mercado es irrisoria en comparación con EEUU. Dentro del MSCI Europe, índice de referencia para invertir en el Viejo Continente, la mayor compañía de todas es ASML valorada en 612.000 millones de dólares, que es proveedor de los fabricantes de semiconductores a nivel global. Entre financieras, bancos y aseguradoras, y empresas industriales copan casi la mitad del mercado.
Por el contrario, si se desgrana la composición de su homólogo estadounidense algo más del 37% corresponde a tecnología, frente al 12% de financieras o el 10% de firmas del sector de la salud. La compañía más importante del mercado estadounidense ( y del mundo) es Nvidia con algo más de 5 billones de capitalización.
Tras un primer análisis, la lectura más reposada del resultado electoral provocó ayer ventas masivas en el índice tecnológico Nasdaq 100, que llegó a caer hasta un 6% durante la sesión. La capitulación fue tal que solo Nvidia encajó pérdidas del 8%, equivalentes a unos 376.000 millones de dólares, que se sumaron a pérdidas de más del 10% de Tesla, al 7% de SpaceX -aunque por momentos fueron superiores, CoreWeave, fabricante de infraestructura en la nube para la IA, se dejó más del 12% en pleno foco sobre sus dificultades para financiarse ante las dudas que existen acerca de si se están sobrevalorando a este tipo de empresas… y todavía falta por llegar al mercado Anthropic. La firma controlada por los Amodei cuenta los días para su estreno en bolsa, aunque la volatilidad del mercado podría ponerlo en riesgo y, sobre todo, su valoración. La compañía aspira a una capitalización de entre 1,5- y 2 billones de dólares, entre un 60% y un 105% superior a lo que se le presuponía antes del verano, justo ahora que el mercado anticipa una rotación de activos hacia más Europa y otros sectores que habían quedado olvidados en una esquina cuando todo lo envolvía la IA.
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