Frente a las críticas positivas de la mayoría de medios estadounidenses, la prestigiosa revista The New Yorker se ha posicionado en contra de ‘La bola negra’, la película de Javier Ambrossi y Javier Calvo, de la que dice: «no es un monumento, es un fracaso».
La cinta, que tiene como punto de partida las cuatro páginas que se conservan de la obra homónima de Federico García Lorca, para el crítico Justin Chang es «una epopeya desmesuradamente recargada» en la que «los dramas de la represión y la liberación homosexual se entrelazan de manera más simplista que esclarecedora»
Frente a las críticas positivas de la mayoría de medios estadounidenses, la prestigiosa revista The New Yorker se ha posicionado en contra de ‘La bola negra’, la película de Javier Ambrossi y Javier Calvo, de la que dice: «no es un monumento, es un fracaso».
Aunque destaca el trabajo de algunos intérpretes -Miguel Bernardeau, Penélope Cruz, Lola Dueñas y Glenn Close- , el crítico Justin Chang considera que el filme es excesivo en su ambición y en su metraje y que las tres historias que lo componen adolecen de «falta de sustancia».
«Es como si los directores, aferrados a un rígido esquema narrativo y temático, fueran incapaces de poner a los personajes, los diálogos y la acción al servicio de sus ambiciosos propósitos generales», afirma el crítico en un artículo titulado ‘La insistente monumentalidad de La Bola Negra‘.
En su opinión, la cinta, que tiene como punto de partida las cuatro páginas que se conservan de la obra homónima de Federico García Lorca, es «una epopeya desmesuradamente recargada» en la que «los dramas de la represión y la liberación homosexual se entrelazan de manera más simplista que esclarecedora».
«Sobre las ruinas de san Sebastián, Ambrossi y Calvo pretenden erigir un monumento cinematográfico para la posteridad; en cambio, han producido una película que insiste, con arrogancia y agresividad, en su propia monumentalidad», afirma Chang, que es el presidente de la Sociedad Nacional de Críticos de Cine de Estados Unidos.
Ambrossi y Calvo «son, en el fondo, unos románticos de la vieja escuela, sensibles a la emoción provocadora de lo prohibido y, por consiguiente, escépticos ante la modernidad y sus recompensas demasiado accesibles«.
El problema «no es únicamente que Guitarricadelafuente, llamado a encarnar una confusión moral y sexual difusa, se limite a mostrar un desconcierto absoluto».
Incluso un intérprete experimentado podría haber tenido dificultades para sacar adelante la escena en la que Sebastián, incapaz de soportar el violento ataque de varios soldados contra Rafael, se retira a un rincón con su instrumento musical y, literalmente, hace sonar su trompeta hacia el cielo para expresar su agonía.
El único de los intérpretes principales cuya labor alaba el crítico es Bernardeau, «intensamente carismático en su interpretación de Rafael, un hombre físicamente frágil, pero espiritualmente fortalecido».
Y también destaca a tres mujeres que tienen una participación menor en la narración pero «cuyos papeles adquieren mayor relevancia gracias a una concentración estratégica del poder estelar, casi propia de grandes divas».
Se refiere a Penélope Cruz, que interpreta a una cantante de cabaré que entretiene a las tropas y que es «una maravilla descarada y provocadora». «En un minuto despliega todo su desparpajo sobre el escenario y al siguiente se queja de su ciclo menstrual, hasta que finalmente consigue sacar incluso a Sebastián (Guitarricadelafuente) de su ensimismamiento melancólico».
De Glenn Close señala que, pese a tener los «diálogos más tediosos» del guión, «consigue elevarse por encima de la mediocridad de la escritura».
Y, «por encima de todas, Lola Dueñas», que en el papel de «una Teresa madre, lo más alejada posible de cualquier imagen de santidad», da voz «a una furia hirviente e inconsolable, a una afirmación de voluntad pura y feroz que deja al descubierto la artificiosidad de los recursos poéticos y estructurales de Ambrossi y Calvo».
Una crítica que contrasta con el buen recibimiento de la película en Estados Unidos, donde cuenta con un 85 por ciento de opiniones profesionales positivas y un 97 por ciento en el caso de los espectadores, según el agregador de reseñas Rotten Tomatoes.
Además revistas especializadas como Variety apuntan a que ‘La bola negra’ podría incluso pelear por el Óscar a mejor película y no sólo por el de la categoría de cintas internacionales.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, aseguró este viernes en el ‘Fórum Europa. Tribuna Catalunya’ que la película ‘La Bola Negra’ será «todo un éxito» tras la crítica de ‘The New Yorker’.
Urtasun hizo estas declaraciones durante el evento informativo organizado por Nueva Economía Fórum en Barcelona en el que defendió, preguntado por la valoración de la revista estadounidense, que el cine español atraviesa uno de los mejores momentos de su historia, una situación a la que, a su juicio, ha contribuido el Ministerio de Cultura con distintas medidas de apoyo al sector.
Entre ellas, destacó la recuperación de las ayudas al guion, que, según señaló, fueron eliminadas por los gobiernos de Mariano Rajoy. Afirmó que estas subvenciones permiten que cientos de guionistas que antes trabajaban en condiciones precarias ahora puedan hacerlo con las ayudas públicas «en condiciones dignas».
El ministro también enumeró la creación del programa Cine Escuela y el «esfuerzo inmenso» realizado para impulsar la internacionalización del cine español como otras de las medidas con las que su departamento ha acompañado al sector.
Por otra parte, Urtasun se preguntó si el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, finalmente había visto la película, después de que este le dijera días atrás que aún no la había visto.
Asimismo, le reiteró su invitación a acudir a una sala de cine y recordó que «el martes la tiene por dos euros«, en referencia a ‘Cine Senior’, programa impulsado por su departamento que que permite a las personas mayores de 65 años ir al cine por ese precio.
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