El Gobierno de Friedrich Merz quiere agilizar las deportaciones de ciudadanos afganos condenados por delitos graves. Para ello, no duda en negociar con los talibanes y permitir la entrada de cuatro funcionarios consulares talibanes para que, según justifica el Ejecutivo alemán, puedan verificar más identidades para incrementar el número de repatriaciones.
Las autoridades permitirán la entrada al país de cuatro funcionarios consulares de ese país para agilizar las expulsiones
El Gobierno de Friedrich Merz quiere agilizar las deportaciones de ciudadanos afganos condenados por delitos graves. Para ello, no duda en negociar con los talibanes y permitir la entrada de cuatro funcionarios consulares talibanes para que, según justifica el Ejecutivo alemán, puedan verificar más identidades para incrementar el número de repatriaciones.
“Como saben, llevamos bastante tiempo manteniendo conversaciones técnicas con los gobernantes de facto en Afganistán”, explicó un portavoz del Ministerio de Exteriores germano en vísperas del encuentro de este martes entre una delegación de talibanes y representantes de la Unión Europea en Bruselas. “El objetivo del Gobierno [alemán] es muy claro: mejorar las posibilidades de deportación a Afganistán y repatriar allí a los delincuentes. Para ello, es necesario llevar a cabo los preparativos correspondientes aquí”, añadió.
Los talibanes tienen a sus espaldas un largo historial de violaciones de los derechos humanos, especialmente lacerantes en el caso de las mujeres, que se ven sometidas a una estricta ley islámica.
Berlín cerró la semana pasada un acuerdo con los talibanes tras unas negociaciones secretas, a pesar de que participaron representantes del Ministerio del Interior. El pacto recoge un aumento sustancial de las repatriaciones hacia ese país, con hasta tres vuelos chárter al mes al margen de las deportaciones individuales que se puedan hacer en vuelos comerciales.
A cambio de su cooperación, los talibanes insistieron en poder enviar más personal a Alemania para poder identificar a los delincuentes y, solo entonces, expedirles los documentos de viaje correspondientes.
“El resultado es satisfactorio”, enfatizó el portavoz del Ministerio de Exteriores alemán. “Naturalmente, hay que crear las condiciones necesarias: para aumentar el número de repatriaciones hay que expedir más pasaportes, verificar más identidades… También será necesario que más funcionarios consulares colaboren en esta labor con el fin de hacer posible precisamente lo que nos hemos fijado como objetivo”.

La entrada de personal talibán en Alemania ha suscitado preocupación y desatado críticas por parte de organizaciones en defensa de los migrantes como ProAsyl, que reclama que se suspendan de inmediato las deportaciones y acusa a las autoridades federales de —a cambio de un acuerdo de deportación— normalizar un régimen condenado internacionalmente, que priva por completo a las mujeres de sus derechos y persigue sistemáticamente a los opositores.
En la esfera puramente política, el partido de izquierdas Die Linke acusa a Berlín de “dejar completamente de lado” las consideraciones en materia de derechos humanos con tal de aumentar el número de deportaciones.
Entretanto, el Gobierno de Merz insiste en que el acuerdo de coalición entre conservadores y socialdemócratas estableció llevar a cabo repatriaciones a Afganistán, y que estas medidas buscan únicamente cumplir lo acordado.
Los “no más de cuatro” diplomáticos talibanes llegarán “en los próximos días”, según indicó el portavoz de Exteriores. “Antes de cada entrada en el país se lleva a cabo, por supuesto, una comprobación de visados, y la realizaremos con gran rigor, tal y como hacemos siempre, también teniendo en cuenta la seguridad y el orden públicos. Por lo tanto, examinaremos a estas personas con gran minuciosidad”.
A su llegada, estos funcionarios se sumarán a otros dos trabajadores consulares talibanes que están en Alemania desde el pasado verano. Ya entonces, antiguos exdiplomáticos afganos alertaron de que los talibanes habían reducido el personal de la embajada y los consulados hasta el punto de que el Gobierno alemán se iba a ver obligado a aceptar a nuevos diplomáticos talibanes para poder acelerar las deportaciones.
La presión había aumentado en las últimas semanas después de que los talibanes consiguieran que Berlín cancelara una deportación colectiva prevista para finales de mayo tras acusar a las autoridades germanas de escasa disposición al diálogo. Poco después, los talibanes exigieron que se permitiera la entrada de más personal diplomático. Algo a lo que ahora ha accedido el Gobierno federal.
En Alemania viven casi 450.000 afganos, según las cifras oficiales. En su mayoría, hombres. Según el diario Bild Zeitung, al menos 100 delincuentes afganos listos para ser deportados se encuentran en prisión ordinaria o en un centro de detención como paso previo a la expulsión. Los estados federados deben inscribirlos para los vuelos de deportación y, a continuación, la Policía Federal se encarga de los vuelos de repatriación.
En agosto de 2024, por primera vez desde que los talibanes tomaran el poder tres años antes, 28 varones fueron trasladados a Kabul con la ayuda de Qatar. Mientras, se han reanudado las deportaciones a Afganistán organizadas por la propia Alemania, tanto las individuales en vuelos comerciales como en vuelos chárter colectivos.
La pasada semana, uno de estos aviones chárter despegó de la ciudad de Leipzig (al sur de Berlín) con 32 hombres afganos a bordo. Entre ellos había delincuentes condenados, entre otros delitos, por violación, homicidios, abuso sexual de menores, tráfico de drogas y extorsión con violencia, según informó entonces Interior. Lo que ahora se pretende es aumentar la frecuencia de estos traslados, aunque desde Berlín rechazan fijar una cifra concreta de deportaciones y se limitan a recordar la posibilidad de organizar “hasta tres vuelos chárter al mes”.
“Los Estados federados son los responsables de las expulsiones, y nosotros, como Gobierno federal, les prestamos apoyo”, expuso una portavoz de Interior. “Empezamos, como es sabido, por los delincuentes y las personas que suponen un peligro, y cuando estas personas son identificadas y su obligación de salida del territorio es ejecutable, entonces son repatriadas”, apuntó sin querer responder si también se deportará a personas que están obligadas a salir del país por razones administrativas pero que no hayan cometido ningún delito.
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