<p>El miércoles 8 de abril arranca la<strong> campaña de la Renta,</strong> en la que alrededor de<strong> 24 millones de contribuyentes</strong> presentarán su declaración a la Agencia Tributaria a fin de regular las aportaciones que fueron haciendo a través de sus empresas durante 2025. Los lectores a los que el resultado del borrador les salga con signo positivo (+), que no se pongan contentos: es positivo, pero para el erario público, ya que a ellos les tocará pagar.</p>
Los ingresos de la Administración por IRPF han subido un 61% desde el año 2018
El miércoles 8 de abril arranca la campaña de la Renta, en la que alrededor de 24 millones de contribuyentes presentarán su declaración a la Agencia Tributaria a fin de regular las aportaciones que fueron haciendo a través de sus empresas durante 2025. Los lectores a los que el resultado del borrador les salga con signo positivo (+), que no se pongan contentos: es positivo, pero para el erario público, ya que a ellos les tocará pagar.
La campaña de este año es más corta de lo habitual, ya que se ha pospuesto siete días el arranque para no coincidir con la Semana Santa, y los contribuyentes tendrán hasta el 30 de junio para confirmar su borrador.
Según los datos de recaudación a cierre de 2025, presentados este martes, el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) aportó el año pasado unos ingresos tributarios al país de 142.466 millones de euros, récord histórico, y lo que supone un 44% del total de recaudación de Hacienda. Los trabajadores se han consolidado como los grandes sostenedores del Estado de Bienestar y el gravamen sobre las rentas del trabajo está alcanzando niveles nunca vistos en España.
La declaración de la Renta servirá para ajustar esos ingresos, normalmente en favor de los contribuyentes. En la campaña de 2024, por ejemplo, seis de cada diez declaraciones salieron adevolver, con lo que la Agencia Tributaria reingresó más de 13.000 millones de euros a 15,6 millones de trabajadores.
El crecimiento de la recaudación por IRFP se explica por distintos factores. El primero de ellos es el propio dinamismo de la economía, ya que los impuestos son cíclicos y la recaudación crece cuando la economía va bien. El segundo de ellos es el empleo: a mayor número de trabajadores en el país, mayor será la contribución total del factor trabajo vía IRPF. Hay que tener en cuenta que en los últimos años el número de ocupados ha crecido hasta la cota récord de 22,46 millones de empleados en el país, lo que sin duda contribuye a aumentar la recaudación.
El afloramiento de la economía sumergida que se ha acelerado desde la pandemia es un tercer factor, ya que los empleos en B se caracterizan por no pagar cotizaciones a la Seguridad Social ni tampoco impuestos.
La evolución de los salarios emerge como cuarto gran determinante, ya que la tarifa es progresiva, si bien hay que tener en cuenta que ese incremento se ha producido más en términos nominales que reales. Esto supone que si aplicamos el impacto de la inflación, la ganancia verdera de poder adquisitivo de los asalariados ha sido mucho más reducida.
Relacionado con lo anterior, la decisión del Gobierno de no deflactar el impuesto ha sido crucial para garantizar un aumento récord de la recaudación. La oposición lleva años pidiendo al Ejecutivo que lleve a cabo esa actualización, pero el Gobierno ha decidido deliberadamente no hacerlo ya que supone un incremento de impuestos encubierto. ¿En qué consistiría? Se trata de ajustar los tramos y deducciones de este impuesto según la inflación para evitar que a aquellos contribuyentes a los que les han subido el sueldo para preservar su poder adquisitivo en función de la subida de sueldos tengan que pagar más impuestos.
En la práctica, se trataría de ampliar los tramos de renta en la escala del IRPF. Por ejemplo, si el primer tramo, al que se aplica un tipo del 9,5%, termina en 12.450 euros, habría que eliminar ese límite superior en un porcentaje equivalente a la inflación, para que sea necesario ganar más que el incremento mínimo para acomodar a la inflación para tributar al tipo superior.
Funcas ha calculado que desde 2021 y hasta 2024, el efecto recaudatorio resultante de no indexar las principales desgravaciones que operan en la base del IRPF, mínimos personales y familiares y reducción por tributación conjunta asciende a unos 9.700 millones de euros. Así, el aumento de la factura fiscal por este concepto es de 311 euros en las rentas medias bajas, 458 en las rentas medias y 622 en las rentas medias altas.
«La ausencia de indexación en el IRPF es equivalente a una reforma fiscal implícita que no exige aprobación parlamentaria. En este escenario, la inflación actúa como un impuesto silencioso cuyo efecto es heterogéneo y no completamente observable por los contribuyentes. Tal vez por ello, la subida de impuestos no está entre las principales preocupaciones de los hogares españoles (CIS, 2025). Consecuentemente, sus costes políticos son, en general, menores a los de una genuina reforma fiscal que conlleve un aumento explícito de impuestos. En general, este menor lastre político se produce también con el llamado parcheo fiscal, donde los gobiernos acometen cambios tributarios de menor profundidad. La no indexación tiene efectos positivos en la recaudación. De hecho, a falta de una reforma fiscal que lo respalde, la convergencia de España al promedio de Ingresos Públicos sobre PIB de la Unión Europea (UE) durante el periodo pospandemia ha estado ayudada por el fuerte impulso de la inflación. Lo que a su vez ha posibilitado escalar en la ratio Gasto Público sobre PIB que se ha situado por encima de la media de la UE-27″, explica Funcas.
El problema es que los efectos de la progresividad en frío van más allá de las cuestiones recaudatorias, con impactos «perniciosos» en los incentivos a trabajar o sobre la distribución de la renta, «que ocupan mucha menos atención en el debate público», alertan.
Las rentas medias -de entre 17.700 y 47.200 euros anuales- concentran el 59,7% de las declaraciones presentadas, el 57,8% de la recaudación del impuesto y han soportado el 61,3% del aumento de la recaudación del impuesto debido a la inflación. «Puede afirmarse, por tanto, que las rentas medias han sido las grandes perjudicadas por la ausencia de indexación. Este problema se agrava cuando añadimos, además, el efecto del IVA». Si se tiene en cuenta el el aumento acumulado de la factura fiscal de IVA junto a la falta de indexación de IRPF para un hogar de renta media, la factura se sitúa en unos 1.100 euros en el periodo analizado. De hecho, en ausencia de cambios fiscales, y bajo el supuesto de una inflación próxima al 2,5% (en 2025 fue en promedio del 2,7%), la factura fiscal de un hogar de renta media aumenta cada año a un ritmo de 200 euros, aproximadamente.
En la Campaña de la Renta de este año no solo el calendario es diferente, hay nuevas deducciones para distintos tipos de contribuyentes.
Los ahorradores que tengan ganancias patrimoniales superiores a los 300.000 euros anuales, estarán sometidos a un tipo impositivo aplicable al tramo más alto de la base del ahorro del 30%, frente al 28% del año pasado. De esta forma, a los primeros 6.000 euros de ganancia se les aplicará un tipo del 19%; de 6.000 a 50.000 euros, el 21%; de 50.000 a 200.000 euros, el 23%; de 200.000 a 300.000 euros, el 27%; y se aplicará un tramo nuevo para las ganancias que superen los 300.000 euros, con un tipo del 30%.
En cuanto a los trabajadores, aquellos que cobran el Salario Mínimo Interprofesional (16.576 euros anuales) disfrutarán de una nueva deducción de hasta 340 euros en el IRPF que está específicamente diseñada para compensar la subida del SMI. De esta forma, los trabajadores que en 2025 tuvieron rendimientos de trabajo iguales o inferiores a 16.576€ (el SMI) podrán deducirse 340 euros completos; si ganaron entre 16.576 y 18.276 euros, la deducción se reduce proporcionalmente según sus ingresos; mientras que si superaron los 18.276 euros ya no tienen derecho a esa deducción.
Otra novedad que incluye esta campaña para los empleados es una exención en el IRPF para aquellos que han sido víctimas de la Dana o de los incendios forestales. «Todas las ayudas públicas que hayan recibido para cubrir daños personales y materiales derivados de estas catástrofes quedan completamente exentas del IRPF. Cualquier ayuda destinada a reparar los daños causados por estos desastres naturales no computará como ingreso a efectos fiscales. ¿Qué ayudas están exentas específicamente? Ayudas urgentes para autónomos y empresas, destinadas al mantenimiento del empleo y la reactivación económica en las zonas afectadas por la Dana; y ayudas para reparación de viviendas, enseres y vehículos afectados por la Dana o los incendios», explican desde TaxDown.
Finalmente, para los desempleados se elimina la obligación de presentar la declaración si no superan los límites económicos generales establecidos para los contribuyentes. «Hasta ahora, los desempleados que cobraban prestación por desempleo estaban obligados a presentar la declaración de la Renta prácticamente de forma automática, aunque sus ingresos fueran bajos. Gracias a la aprobación del último Real Decreto ómnibus, los desempleados ya no están obligados a presentar la declaración» si no superan los 22.000 euros de ingresos en caso de tengan un único pagador, o los 15.876 euros si tienen dos o más pagadores (siempre que la suma del segundo y restantes pagadores no supere 1.500 euros).
Más allá de la situación laboral, quienes hayan hecho obras en casa destinadas a mejorar la eficiencia energética se beneficiarán de una deducción por obras de mejora de la eficiencia energética en viviendas, aplicable a la casa o edificio en el que se encuentra. «¿Qué obras cuentan? Mejora del aislamiento térmico, instalación de ventanas de alta eficiencia, sustitución de calderas por sistemas más eficientes, instalación de placas solares y otras actuaciones que mejoren la calificación energética del inmueble»,apunta TaxDown.
Además, en el terreno verde, quienes hayan comprado en 2025 un vehículo eléctrico enchufable y de pila de combustible o hayan instalado un punto de recarga también podrán deducírselo en esta campaña, una ventaja que desaparecerá en la renta de 2026.
Junto con las novedades nacionales, que aplican a todo el país, Asturias, Canarias y Cataluña han cambiado los tipos de las escalas autonómicas, lo que supone que los porcentajes que se aplican a cada tramo de ingresos son diferentes a los del año pasado. A esto se suman algunas deducciones novedosas que han aprobado las siguientes autonomías. Asturias, por ejemplo, ha aprobado una deducción de 100 euros para celíacos y cambios en los tramos; Andalucía ha aprobado también una para celíacos, otra para gastos veterinarios, y otra por ejercicio físico y deporte; Cataluña ha incrementado su deducción por alquiler de vivienda habitual un 66%, de los 300 a los 500 euros para tributación individual (y de 600 a 1.000 euros para la conjunta); Galicia ha introducido medidas para los colectivos en situaciones muy difíciles y deducciones para enfermos;mientras Extremadura incorpora 7 deducciones, entre ellas para comprar vehículos eléctricos, hacer ejercicio físico o gafas y lentes de contacto.
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