Los poco más de cuatro meses de infarto que transcurrieron entre el desastroso debate electoral que protagonizó el entonces presidente Joe Biden, su retirada de la contienda electoral convirtiendo en candidata a la vicepresidenta Kamala Harris y las elecciones que el 5 de noviembre de 2024 dieron la victoria a Donald Trump son todavía hoy un trauma para el Partido Demócrata. A menos de medio año de unas elecciones de medio mandato en las que aspiran a quitarse, al menos en parte, la espina de esa derrota, los demócratas han publicado este jueves lo que denominan un borrador de informe en el que analizan qué fue mal entonces. Y la conclusión, básicamente, es que fue mal todo lo que podía salir mal. El documento no lo dice claramente, pero responsabiliza en parte a Biden de la victoria del republicano.
Un informe asegura que la Casa Blanca demócrata no apoyó a la vicepresidenta durante su mandato y que no le dio armas para mejorar su popularidad
Un informe asegura que la Casa Blanca demócrata no apoyó a la vicepresidenta durante su mandato y que no le dio armas para mejorar su popularidad


Los poco más de cuatro meses de infarto que transcurrieron entre el desastroso debate electoral que protagonizó el entonces presidente Joe Biden, su retirada de la contienda electoral convirtiendo en candidata a la vicepresidenta Kamala Harris y las elecciones que el 5 de noviembre de 2024 dieron la victoria a Donald Trump son todavía hoy un trauma para el Partido Demócrata. A menos de medio año de unas elecciones de medio mandato en las que aspiran a quitarse, al menos en parte, la espina de esa derrota, los demócratas han publicado este jueves lo que denominan un borrador de informe en el que analizan qué fue mal entonces. Y la conclusión, básicamente, es que fue mal todo lo que podía salir mal. El documento no lo dice claramente, pero responsabiliza en parte a Biden de la victoria del republicano.
“La campaña nacional no logró aumentar lo negativo de la imagen Trump, y la Casa Blanca no apoyó de manera eficaz a la vicepresidenta Harris durante más de tres años y medio para mejorar su popularidad antes del cambio de candidato”, señala el borrador. También añade que si la Administración demócrata hubiera estudiado formas de sacar partido a Harris al comienzo del mandato, “tal vez habría mejorado la imagen del presidente y, sin duda, habría contribuido a prepararla para encabezar la candidatura”.
Pero no parece que las 192 páginas publicadas por el Comité Nacional Demócrata vayan a contribuir a aclarar las cosas. Porque al comentario crítico con Biden se añade una nota que asegura: “No se han aportado pruebas que respalden estas afirmaciones”. La situación es paradójica: el mismo partido que publica el informe asegura que este documento no cumple sus estándares de calidad.
La explicación a este sinsentido es que la dirección del partido se siente muy incómoda con este informe. Hace tiempo que la idea de presentar una autopsia tiene a los demócratas en una complicada situación, en la que son conscientes de que, hagan lo que hagan, solo pueden salir perdiendo. Ken Martin, presidente de los demócratas, lleva meses resistiendo las peticiones de que se publicara el informe por no querer ofrecer una distracción a las noticias que desgastan a la actual Administración republicana, como la guerra de Irán o la subida del precio de la gasolina.
Pero en las últimas semanas la presión se hizo ya insostenible. Lo explica el propio Martin en un post en Substack: “No quería crear una distracción […]. Irónicamente, al actuar así, he acabado creando una distracción aún mayor. Por eso, presento mis disculpas más sinceras”.
Harris, que cada vez muestra con más claridad sus ganas de volver a presentarse en las elecciones de 2028, tampoco sale bien parada. El informe critica que la campaña de la candidata no lograra distanciarse de Biden, una tarea que parece complicada teniendo en cuenta que ejerció durante cuatro años como su vicepresidenta. Y también le echa en cara no haber diseñado una estrategia de éxito para evitar que la popularidad de Trump siguiera creciendo. También demuestra que los vídeos del republicano en los que criticaba a Harris por haber defendido en el pasado los derechos de los transexuales fueron muy eficaces. Y que la campaña de la vicepresidenta no supo o no quiso responder a estos ataques.
Es improbable que este informe vaya a calmar las aguas de un Partido Demócrata en estado de excitación máxima. Esta preocupación no se explica solo por el pasado. También se avistan nubarrones en los próximos meses. La exitosa estrategia de los republicanos de rediseñar los distritos a su favor —la práctica conocida como gerrymandering— aleja la posibilidad de que los demócratas se hagan con la Cámara de Representantes en las elecciones de medio mandato del próximo noviembre. Con la inestimable ayuda de un Tribunal Supremo con una supermayoría conservadora, estos mapas a medida del partido del elefante siembran aún más incertidumbre sobre unas elecciones que hace pocos meses parecían el escenario propicio para una venganza demócrata que atara de pies y manos a Trump en los dos años que le quedan en la Casa Blanca y, quien sabe, si también iniciar un proceso de impeachment contra el mandatario.
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