La incertidumbre geopolítica presiona cada vez más y el ecosistema empresarial español, a pesar de sus fortalezas, tampoco puede escapar. El 47,9% de las empresas prevé que la actividad económica se deteriore de cara al año que viene, sobre todo con un empeoramiento de la inflación (72,6%), de los costes laborales (66,5%) y las expectativas negativas sobre el consumo (51,9%). Estos datos pertenecen al Estudio de Clima Empresarial 2026 de la Cámara de Comercio de España presentado este jueves.
Contrasta con las previsiones de la actividad interna donde seis de cada 10 empresas se muestran muy o bastante optimistas sobre la evolución de su actividad en 2026 y 2027
La incertidumbre geopolítica presiona cada vez más y el ecosistema empresarial español, a pesar de sus fortalezas, tampoco puede escapar. El 47,9% de las empresas prevé que la actividad económica se deteriore de cara al año que viene, sobre todo con un empeoramiento de la inflación (72,6%), de los costes laborales (66,5%) y las expectativas negativas sobre el consumo (51,9%). Estos datos pertenecen al Estudio de Clima Empresarial 2026 de la Cámara de Comercio de España presentado este jueves.
«Las empresas están afrontando una doble presión: el incremento de los costes, que condiciona su actividad, y la incertidumbre derivada de un entorno internacional cada vez más cambiante», ha señalado José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España. «Necesitamos que las empresas puedan concentrar sus esfuerzos en producir, invertir, innovar y generar empleo, en lugar de destinar cada vez más recursos a hacer frente a costes y obstáculos». De hecho, el encarecimiento de los suministros (42,1%) es la dificultad que más preocupa a las empresas españolas, en su mayoría derivadas del conflicto en Oriente Medio y las tensiones internacionales que han seguido después.
A esto se suma la escasez de mano de obra (32%), el aumento de los costes laborales (29,7%) y la presión fiscal (29,3%). Algo que no cambia de cara al futuro, porque los costes laborales se convierten en la principal preocupación para el 48,4% de las empresas encuestadas, así como los perfiles profesionales adecuados (38,5%) y la inflación (28,8%). Como uno de los retos pendientes para mejorar las expectativas empresariales también queda la inestabilidad regulatoria y el incremento de la burocracia (27,3%).
A pesar de estos datos, el optimismo es mayor cuando se mira a los procesos internos. Seis de cada 10 empresas se muestran muy o bastante optimistas sobre la evolución de su actividad este año, lo que se mantiene de cara al 2027, cuando el porcentaje alcanza el 60.6%. Esta confianza es mayor entre las empresas de 10 a 99 empleados y alcanza sus niveles más elevados en el turismo, la hostelería y la restauración, donde supera el 70% y eleva las expectativas de nuevas temporadas de récord en el sector. Ante 2027, el sector agroalimentario destaca por sus expectativas de inversión y compra de suministros fuera de España, mientras que la industria sobresale en las exportaciones a la UE.
Por el contrario, las empresas más pequeñas, de seis a nueve empleados, el 46,2% se muestra poco o nada optimista. Por sectores, la construcción presenta el porcentaje más elevado de empresas poco o nada optimistas, con un 53,2%; uno de los sectores que más dificiltades ha tenido para desarrollarse y ha perdido rentabilidad en los últimos años. Para el año que viene, el 50,8% de sus empresas se muestra poco o nada optimista y es el único sector en el que el saldo de las expectativas de ventas en España es negativo (-13,1 puntos porcentuales). Esto significa que el porcentaje de empresas que prevé reducir sus ventas supera al de aquellas que esperan aumentarlas.
Aun así, casi la mitad de las empresas prevé aumentar sus ventas. De estas, el 48,6% está en España y, entre las que operan en esos mercados, el 49,1% en la Unión Europea y el 49,0% en el resto del mundo. Por el contrario, el 17,8% espera reducirlas en España, el 16,2% en la UE y el 20,1% en el resto del mundo. Además, el 68,3% prevé aumentar los precios de venta de sus bienes o servicios.
Entre otros datos, el estudio también muestra que el absentismo laboral todavía está presente, aunque de forma moderada. El 29,4% de las empresas declara que el absentismo ha aumentado durante el último año; el 63,3% señala que se ha mantenido estable y el 7,3%, que ha disminuido. Sin embargo, es un problema que varía según el tamaño de la empresa. El 38,5% considera que el absentismo es un problema muy o bastante grave, una proporción que alcanza el 73,7% entre las empresas de 100 o más empleados, pero que baja hasta el 27,8% en el caso de las micropymes con menos de nueve empleados.
Eso sí, aunque el 84,8% de las empresas no ha puesto en marcha medidas para reducirlo, la mayoría de las empresas (81,3%) se muestra partidaria de introducir cambios en la legislación laboral para abordar el absentismo. Entre las compañías que apoyan estas modificaciones, las propuestas más mencionadas son un mayor control por parte de las mutuas (51,8%), una mejor coordinación entre las empresas, las mutuas y los servicios públicos de salud (42,9%) y exonerar a las empresas del pago de la prestación durante las bajas (39,4%).
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