A cinco semanas de las elecciones generales del 29 de noviembre, el presidente de AECOC, Ignacio González, ha marcado dos prioridades al Gobierno que salga de las urnas. La primera es bajar el IVA y los impuestos energéticos para aliviar a los hogares. «Se puede hacer, así que hagámoslo», afirmó. La segunda es una política migratoria «sensata y ordenada», «y no como ahora». Lo ha dejado claro este miércoles en Sevilla, ante 1.340 directivos de 480 compañías, en el congreso del gran consumo que celebra su 41ª edición con un lema Pensar en plural. Un lema que, según explicó, invita a afrontar los problemas de la economía como sociedad y como sector, y a contrarrestar «el divide y vencerás que tanto estamos observando a diario».
La patronal denuncia una subida «silenciosa» del IRPF a la clase media mientras Hacienda recauda un 50% más que hace siete años
A cinco semanas de las elecciones generales del 29 de noviembre, el presidente de AECOC, Ignacio González, ha marcado dos prioridades al Gobierno que salga de las urnas. La primera es bajar el IVA y los impuestos energéticos para aliviar a los hogares. «Se puede hacer, así que hagámoslo», afirmó. La segunda es una política migratoria «sensata y ordenada», «y no como ahora». Lo ha dejado claro este miércoles en Sevilla, ante 1.340 directivos de 480 compañías, en el congreso del gran consumo que celebra su 41ª edición con un lema Pensar en plural. Un lema que, según explicó, invita a afrontar los problemas de la economía como sociedad y como sector, y a contrarrestar «el divide y vencerás que tanto estamos observando a diario».
González sostiene que el Estado tiene margen de sobra para la rebaja fiscal y lo apoya en datos de la propia Agencia Tributaria. La recaudación ha crecido alrededor de un 6% anual en los últimos siete años, y hoy Hacienda ingresa un 50% más que entonces. Pero ese dinero no ha servido para sanear las cuentas, porque el gasto público ha crecido al mismo ritmo, un 6,2% anual, «y no hay presupuestos», remarcó.
Según el presidente de Aecoc, quien está pagando ese gasto es la clase media, a través del IRPF. Entre 2020 y 2022 los trabajadores perdieron poder adquisitivo porque la inflación superó a los salarios. Cuando los sueldos por fin empezaron a crecer por encima de los precios, a partir de 2023, la subida del tipo efectivo del impuesto se llevó esa mejora. «Se han subido los impuestos de manera silenciosa», denunció González. Según él, el IRPF ha castigado a la clase media, «la que dinamiza el consumo». Recordó además que dos de cada tres asalariados en España cobran 30.000 euros o menos al año, y que muchos de ellos han visto caer su salario neto real.
A esta presión fiscal se suma una inflación que ha vuelto a repuntar, hasta el 4,9% en septiembre, sobre unos precios que ya han subido un 29% desde 2021. «Cuando la inflación baja, los precios siguen subiendo», recordó González. Y se suma también una vivienda que, a su juicio, sigue drenando la renta de las familias y abre «una brecha intergeneracional muy peligrosa».
La segunda gran exigencia fue la inmigración. España necesita trabajadores, con unas 160.000 vacantes sin cubrir y una población cada vez más envejecida. Pero González rechazó el modelo actual. «Necesitamos una inmigración controlada y sensata, y no como ahora», afirmó. «Y digo no como ahora porque viene gente sin formación» que no puede cubrir los puestos que quedan vacantes. Su propuesta pasa por contratar y formar en origen, o formar a los inmigrantes cuando lleguen, y garantizarles condiciones dignas, también de vivienda. Planteó además retrasar la jubilación y capacitar a los jóvenes que hoy no trabajan. «Necesitamos trabajadores, sí, pero no cualquiera», resumió.
Un crecimiento que no llega a los hogares
González reconoció que la economía crece un 2,6% interanual, por encima de los grandes socios europeos, y que el motor es el consumo. Pero advirtió de una paradoja, y es que ese consumo se sostiene sobre dos factores ajenos a la propia economía.
El primero es la población. España ya tiene casi 50 millones de habitantes, uno de cada cinco nacido en el extranjero, y concentra buena parte del crecimiento demográfico de Europa. Según González, eso tensiona unos servicios y un parque de viviendas que no dan más de sí. «Las costuras del país no aguantan», resumió.
El segundo es el turismo. González pidió dejar de presumir de la cifra de más de 100 millones de visitantes extranjeros y fijarse en el gasto, que ha crecido cerca de un 11%. Advirtió además contra la turismofobia, y recordó que a esos visitantes hay que sumar unos 50 millones de turistas nacionales. En total son 150 millones de personas que tensionan sobre todo zonas como Baleares o el litoral mediterráneo. Mientras tanto, los hogares «sufren». Los últimos indicadores ya apuntan a un enfriamiento del consumo, y la elevada tasa de ahorro es, según González, un síntoma de desconfianza. «Guardo porque no sé lo que va a pasar», ilustró. Y el Estado, criticó, mantiene déficit en plena bonanza y lo financia con una deuda que suma 18 años de aumentos ininterrumpidos y alcanza ya 1,7 billones de euros.
González dedicó también una parte destacada de su intervención a la polarización, que situó entre las grandes tendencias que marcarán el futuro, junto al envejecimiento, la inteligencia artificial y el cambio climático. A su juicio, la polarización «está afectando a todo», porque crea posiciones irreconciliables y erosiona la capacidad de diálogo, de acuerdo y de cooperación. «Es una pena, porque España no era así, al menos en los últimos 50 años», lamentó. Denunció además que hay intereses que la fomentan «para desestabilizar», con efectos directos sobre el empleo, la inversión y el consumo. «Necesitamos que esta polarización descienda y desaparezca de nuestras vidas», reclamó. Calificó esta reflexión de especialmente importante «en tiempos electorales».
En esa línea, entre las seis reivindicaciones que el sector traslada al próximo Ejecutivo, González exigió aprobar presupuestos, desbloquear el Parlamento, alcanzar consensos en temas clave y actuar con «sentido de Estado». Fue igual de contundente con la corrupción. «Traiciona la confianza del ciudadano, mancha la imagen de nuestro país y frena la inversión exterior», afirmó. «Como país, no podemos seguir normalizándola.»
El resto de peticiones se centró en invertir en productividad para sostener el Estado de bienestar, apostar por la digitalización para cerrar la brecha con Europa y aprobar una regulación «previsible y estable». Sobre esto último, denunció que el número de normas se ha triplicado desde 2019 y que la fragmentación autonómica rompe la unidad de mercado. Lo ilustró con el caso de un joven de 17 años que no puede comprar una bebida energética en Ribadeo, en Galicia, pero sí puede hacerlo tras cruzar el Puente de los Santos hacia Asturias.
González puso además cifra al absentismo laboral, que cuesta 36.000 millones de euros anuales. «No es un problema de salud, es un problema de gestión», sentenció. Anunció que Aecoc presentará a final de mes cinco medidas al respecto, entre ellas mejorar la atención sanitaria, ampliar el papel de las mutuas y modernizar la regulación de la incapacidad temporal.
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