Antonio Garamendi ha premiado la fidelidad que le han brindado las grandes patronales de Madrid y Cataluña en el proceso electoral por el que acaba de resultar reelegido presidente de la CEOE para los próximos cuatro años. Tal y como adelantó EL MUNDO, el máximo representante de los empresarios a nivel nacional ha reforzado el papel del líder de Ceim, Miguel Garrido, que mantiene la vicepresidencia primera de CEOE, y ha devuelto las relaciones con las Cortes al presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, según ha podido confirmar este periódico.
El presidente de CEOE reorganiza el organigrama y encarga al líder de los autónomos, Lorenzo Amor, la Comisión de Seguridad Social
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Antonio Garamendi ha premiado la fidelidad que le han brindado las grandes patronales de Madrid y Cataluña en el proceso electoral por el que acaba de resultar reelegido presidente de la CEOE para los próximos cuatro años. Tal y como adelantó EL MUNDO, el máximo representante de los empresarios a nivel nacional ha reforzado el papel del líder de Ceim, Miguel Garrido, que mantiene la vicepresidencia primera de CEOE, y ha devuelto las relaciones con las Cortes al presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, según ha podido confirmar este periódico.
Así lo ha comunicado el dirigente vasco a la cúpula de la patronal este miércoles en una reunión interna en la que han aprobado la composición de los nuevos órganos de gobierno y también han abordado algunas de las cuestiones de actualidad que más afectan a las empresas, como la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre o la anunciada subida del salario mínimo interprofesional (SMI).
Garamendi ha concedido más peso a Madrid y Cataluña, tal y como venían reclamando los presidentes de ambas patronales territoriales, las dos con más peso dentro de la CEOE. Tanto Garrido como Sánchez Llibre condicionaron su apoyo a la candidatura del presidente a obtener más poder para sus territorios dentro de la estructura de la organización nacional. Y no tardaron en anunciar públicamente su apoyo a la reelección, poco después de que Garamendi adelantase la convocatoria electoral para principios de octubre.
Tras meses de discretas negociaciones, finalmente las conversaciones se han plasmado en el nuevo organigrama, en el que Miguel Garrido mantiene el estatus de vicepresidente primero, por encima del resto, y presidirá también la Comisión de Reducción de Cargas Administrativas, un espacio de nueva creación con el que el líder madrileño potenciará su rol e influencia en la patronal nacional. En paralelo, el también dirigente de Ceim Juan Pablo Lázaro presidirá la Comisión de Diálogo Social, una de las más relevantes, ya que sobre ella recae la gestión de las negociaciones laborales y económicas con el Gobierno. De este modo, Garamendi aumenta también por esta vía la influencia de los empresarios madrileños en el organigrama de CEOE.
Sánchez Llibre, por su parte, vuelve a hacerse con las relaciones con el Parlamento, el lobby con los grupos políticos que Garamendi le arrebató tras el anterior proceso electoral en el que Foment promovió una candidatura alternativa para desbancarle. En la práctica, Sánchez Llibre ha seguido moviendo hilos con los partidos, en particular con Junts, para promover iniciativas favorables a las empresas y tumbar aquellas que los empresarios consideran perjudiciales, como fue el caso de la reducción de la jornada laboral que trató de impulsar la vicepresidenta Yolanda Díaz.
Pero ahora el catalán vuelve a tomar oficialmente la batuta de las relaciones con las Cortes, tal y como confirman fuentes de la patronal. Si bien, por el momento, Garamendi ha optado por no otorgarle una comisión específica. «Sánchez Llibre adquiere la responsabilidad de las relaciones con las cortes, pero la fórmula en que lo va a desarrollar se irá estableciendo a partir de ahora», indican fuentes oficiales de la CEOE que avanzan que «si se considera adecuado se hará con una comisión o con la fórmula que mejor se adapte a esa función».
En líneas generales, el organigrama es de continuidad. Se mantiene la vicepresidencia innata de Cepyme, representada por la presidenta de la patronal de las pymes, Ángela de Miguel. Pero hay algunos cambios de calado, como el que afecta al presidente de la asociación de autónomos ATA, Lorenzo Amor, a quien Garamendi ha otorgado la presidencia de la Comisión de Seguridad Social de CEOE. Un espacio en el que se debatirán grandes temas en los próximos meses, como las pensiones, la reforma de la Incapacidad Temporal o el nuevo esquema de cotizaciones de autónomos.
Amor se mantiene como vicepresidente de CEOE, junto a Mirenchu del Valle, presidenta de Unespa; Javier González de Lara, presidente de CEA; Vicente Lafuente, presidente de CEV; Julián Núñez, presidente de Seopan; Alejandra Kindelán, presidenta de AEB; Íñigo Fernández de Mesa; María Helena Antolin y Sánchez Llibre, de Foment.
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