Eva Valle, consejera aragonesa de Economía, Competitividad y Empleo, atiende a EL MUNDO justo después de darle al botón de enviar a las alegaciones al nuevo real decreto del Gobierno para limitar el despliegue de centros de datos. El texto ha desatado el gran pulso económico del momento y Aragón es uno de sus tres protagonistas. Los otros dos son Madrid y Moncloa. Las dos autonomías se han propuesto convertir sus territorios en la tierra prometida de la economía digital, planes que podrían truncarse si sale adelante una norma que intensifica el control estatal sobre los data center y les fija, probablemente, los criterios más estrictos de Europa. Valle, economista del Estado con más de dos décadas de experiencia, lo tiene claro, el texto «en la práctica supone prohibir el sector».
En plena guerra política con Moncloa por el nuevo real decreto de ‘data center’, la responsable aragonesa avisa de que el nuevo marco sacaría a España de la carrea de la economía digital
Eva Valle, consejera aragonesa de Economía, Competitividad y Empleo, atiende a EL MUNDO justo después de darle al botón de enviar a las alegaciones al nuevo real decreto del Gobierno para limitar el despliegue de centros de datos. El texto ha desatado el gran pulso económico del momento y Aragón es uno de sus tres protagonistas. Los otros dos son Madrid y Moncloa. Las dos autonomías se han propuesto convertir sus territorios en la tierra prometida de la economía digital, planes que podrían truncarse si sale adelante una norma que intensifica el control estatal sobre los data center y les fija, probablemente, los criterios más estrictos de Europa. Valle, economista del Estado con más de dos décadas de experiencia, lo tiene claro, el texto «en la práctica supone prohibir el sector».
- ¿Qué se juega Aragón en este pulso?
- Un centro de datos es la infraestructura básica para la economía del dato, la cuarta revolución industrial, por lo que afecta de manera directa a la competitividad de los países en la escena internacional.
- Otras autonomías son más tibias, pero el Gobierno aragonés ha sido especialmente favorable al sector desde el principio. ¿Por qué?
- Aragón está particularmente bien posicionado porque dispone de suelo, un entorno institucional favorable, capital humano cualificado y genera algo más del doble de la energía que consume, siendo casi el 83% de origen renovable. Por supuesto, también tenemos un entorno institucional que favorece la llegada de estas inversiones, por eso se han comprometido muchísimos miles de millones de euros, casi todos ellos en firme y en fases avanzadas de tramitación. Las últimas estimaciones hablaban de generar entre 7.900 y 10.800 millones de euros de valor añadido bruto y más de 21.000 empleos directos a lo largo de una década.
- ¿Cómo valora el real decreto de Moncloa?
- Si se aprueba en los términos en los que lo ha planteado el Gobierno, de facto, España como país estaría renunciando a cualquier nueva inversión en centros de datos y a las que están ahora en tramitación. Lo digo de otra manera, implica retirarnos como país del tablero de juego en la competición que actualmente existe entre los estados europeos para atraer esta infraestructura de futuro.
- ¿Qué puntos le parecen más problemáticos?
- Principalmente, cuatro. Las condiciones que establece son tan extremadamente difíciles de cumplir que, en la práctica, suponen restringir casi plenamente el sector. El decreto implicaría un freno total de la actividad de los centros de datos en España y, por extensión, la retirada de una parte muy importante de la demanda eléctrica, algo que a su vez golpearía de lleno a los planes de la industria renovable.
El segundo es que se haga de forma retroactiva, porque eso afecta al principio de seguridad jurídica. Cambia radicalmente las reglas del juego de inversiones que ya habían comprometido cuantiosos recursos y que se encuentran en tramitación. Esto genera un riesgo importante de deslocalización, de procedimientos judiciales y de arbitrajes internacionales. Todo esto acaba impactando en las cuentas públicas.
- La patronal SpainDC ha cifrado en 9.000 millones las inversiones en peligro porque asegura que varios de sus socios se plantean irse de España. ¿Han recibido algún aviso serio de fuga de proyectos?
- No puedo compartir las conversaciones que hemos podido tener con los promotores. Sé que todos ellos están muy preocupados y tienen la esperanza de que el decreto no se apruebe tal cual está, pero de ser así ese riesgo de deslocalización existe. No nos lo hemos inventado nosotros.
- Hay quien apunta a Portugal, aunque ya hay informes oficiales que avisan que este país no tiene ni la red ni la capacidad de generarción suficiente para cubrir sus propias previsiones de data center…
- Es que es un riesgo real con la paradoja, además, de que en el caso de Portugal compartimos interconexión eléctrica, de forma que mucha de la energía que alimentaría sus centros de datos deslocalizados, probablemente, vendría de España. Países muy próximos a España, hablamos también de Francia, pueden acabar beneficiándose de las inversiones que se abandonen nuestro país.
- Volviendo al decreto, nos habíamos quedado en el tercer punto.
- El tercero es que fija unos requisitos más estrictos que los de cualquier otro país europeo. Eso nos saca del mapa y nos coloca en una posición de clara desventaja frente al resto de Europa, donde ya están esperando que España decida retirarse de esta carrera en la que tiene ventajas claras. Y cuarto, el Gobierno no ha incluido absolutamente ningún tipo de análisis cuantitativo del impacto que tendría su norma en las CCAA más afectadas, como es Aragón, o en sectores colaterales que también se verían afectados. No hay ni una cifra en la memoria al respecto.
- Hay otras cifras que sí ha dado del Gobierno. España ya ha asignado permisos de acceso a la red a centros de datos por el triple del objetivo para 2030. En Aragón, los proyectos que ya tienen permiso van a triplicar la demanda eléctrica actual de la región. ¿Están teniendo suficientemente en cuenta los límites de la red? ¿Ha fallado la planificación eléctrica?
- A ver, que ha habido un fallo en la planificación de la red eléctrica es claro. Es clarísimo. Pero culpar a los centros de datos de ese fallo es solamente una cortina de humo. Ahora mismo tenemos un problema tremendo en todo el país, y por supuesto en Aragón. No tenemos un problema de falta de energía, sino de falta de acceso a la red para centros de datos y para absolutamente todo. Industriales, vivienda… Están llegando inversiones de todo tipo y empresas ya instaladas que solicitan consumir más energía y no pueden porque no hay capacidad en la red. Esto no es porque hayan llegado los centros de datos, sino porque no se han hecho las inversiones necesarias en la red de transporte para sostener la electrificación del país que se está planeando.
- ¿Alguien debería de haber levantado la mano?
- El problema es de gestión, de ejecución y de planificación de la red transporte. Los nudos disponibles no se están sacando a concurso ni se están gestionando para asegurar que la capacidad disponible verdaderamente se utiliza. La planificación en vigor lleva un retraso histórico tremendo y, además, llevamos ya muchísimo tiempo esperando a que salga la siguiente, porque el periodo de alegaciones terminó en noviembre del año pasado y todavía no sabemos nada. Claramente ha habido una falta de eficacia, por no decirlo de otro modo, del Gobierno de España a la hora de acompasar el desarrollo de la red para poder soportar toda la demanda de su propio plan electrificación.
- El nuevo decreto trata de evitar que peticiones especulativas saturaren la red. ¿Desde Aragón han investigado este fenómeno? ¿Saben qué porcentaje de las solicitudes son especulativas?
- A ver, nosotros no hemos hecho ninguna estimación, lo que hemos visto hasta ahora es que todos los proyectos que han solicitado instalarse están yendo adelante y están comprometiendo recursos reales. En fin, no sé a qué te refieres con la definición de especulación. Nosotros no tenemos una estimación, lo que sí que tenemos es realidad. Los centros de datos que nos están pidiendo instalarse en Aragón se están empezando a instalar en Aragón. En todo caso, este Real decreto afecta a todos los proyectos, a los que el Gobierno de España llama especulativos y a los que no.
- Lugares que han ido por delante en el despliegue masivo de centros de datos ahora les están imponiendo moratorias, como Irlanda, Países Bajos y varios estados de EEUU. ¿Podría ocurrirle a Aragón?
- La clave dentro de nuestras competencias es ordenar el sector para que los centros de datos atraigan industrias de más valor añadido y sus beneficios se extiendan al tejido productivo y a los ciudadanos. El acceso a la red es competencia del Gobierno de España. Hay que ordenar sí, pero no prohibir, y desde luego no prohibir por la incapacidad manifiesta del Ejecutivo de haber gestionado de manera razonable una red de transporte muy demandada.
- La concentración de centros de datos se relaciona con fuertes subidas en la factura de la luz de hogares y empresas de la zona. Bloomberg estimó incrementos de hasta el 267% en 5 años alrededor de grandes hubs de IA como los que proyecta Aragón. ¿Cómo pretenden controlarlo?
- Los precios de la luz no tiene que ver con los centros de datos. De hecho, su llegada permite dividir los costes fijos de la red entre más consumidores. Si los sacamos de la ecuación, el coste de la infraestructura planificada se repartirá entre menos usuarios, generando un impacto de precios justo al contrario de lo que me estás diciendo. Además, atribuir las subidas a sectores que aún son incipientes es poco preciso, pues convierte a una infraestructura que abre oportunidades en el culpable de algo que no lo es.
- Por eso no le hablaba de España, donde todavía el sector es incipiente, sino de países en los que los centros de datos ya están ampliamente asentados.
- El sistema eléctrico es demasiado complejo para señalar a un único sector o extrapolar estudios de otros países. Quienes están al frente de la gestión energética deben lograr una regulación equilibrada que haga compatibles los intereses de todos, pero aprovechando las oportunidades de la nueva economía. Además, debemos ser conscientes de que los centros de datos los utilizamos todos a diario, al buscar en Google o al planear un viaje, son la tecnología que hace posible la vida cotidiana y no podemos hacer esa disociación.
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