El Comité Noruego del Nobel ha otorgado este viernes el Premio Nobel de la Paz a la veterana jurista sudafricana Navanethem Navi Pillay, por sus esfuerzos por promover la paz y el derecho internacional. El galardón reconoce la carrera y el compromiso de “una persona con valentía e integridad excepcionales”, que “ha desempeñado un papel decisivo a la hora de garantizar que se procesen los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio”.
El Comité Noruego reconoce sus esfuerzos en promover la paz y el derecho internacional y en traer “esperanza a las víctimas de la violencia y el conflicto”
El Comité Noruego del Nobel ha otorgado este viernes el Premio Nobel de la Paz a la veterana jurista sudafricana Navanethem Navi Pillay, por sus esfuerzos por promover la paz y el derecho internacional. El galardón reconoce la carrera y el compromiso de “una persona con valentía e integridad excepcionales”, que “ha desempeñado un papel decisivo a la hora de garantizar que se procesen los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio”.
Pillay (Durban, Sudáfrica, 85 años) ha pasado en su extensa carrera profesional por las principales instituciones de justicia internacionales y, pese a su avanzada edad, sigue activa. Ha sido magistrada del Tribunal Supremo de Sudáfrica, presidenta del Tribunal Penal Internacional para Ruanda y jueza del Tribunal Penal Internacional. También ocupó el cargo de Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado, que concluyó que Israel estaba cometiendo “actos de genocidio” en Gaza. Actualmente, Navi Pillay forma parte de la corte del Tribunal Internacional de Justicia que examina la acusación de genocidio contra Myanmar.

La veterana magistrada estaba participando en un foro legal en Nuremberg, en Alemania, cuando se enteró de que había sido galardonada con el Nobel de la Paz. Un vídeo difundido en redes por la presidenta de Amnistía Internacional, Agnes Callamard, muestra a Pillay sorprendida y emocionada ante los aplausos de sus colegas. “Debe de ser una broma. ¿Estáis seguros?“, ha dicho Pillay, explicando que había recibido una llamada de Noruega pero dudaba de si la noticia era verdad. ”Si aplaudís un poco más, tal vez comparta este premio con Trump”, ha bromeado.
La magistrada se refería a que la premiada del año pasado, la opositora venezolana María Corina Machado, dedicó el galardón al presidente estadounidense, Donald Trump, y, en enero de 2026, durante una reunión en la Casa Blanca, le entregó la medalla de oro que acompaña al premio, como reconocimiento a lo que ella definió como su compromiso con la libertad de Venezuela.

“Lo último que he hecho fue el informe sobre Gaza, que concluía que lo que está pasando allí es un genocidio. Me han felicitado por mi valentía. Os imagináis qué sorprendida me quedé. ¿Por qué necesito valentía para decir la verdad?“, dijo Pillay este viernes en un discurso improvisado, subrayando la ”imparcialidad» de los jueces.
En el informe presentado en septiembre de 2025 por la Comisión independiente de investigación de la ONU presidida por Pillay se concluía que Israel ha creado deliberadamente “condiciones de vida calculadas para aniquilar, total o parcialmente, a los palestinos de la Franja”. Israel no cooperó con la comisión argumentando que no era objetiva y calificó sus conclusiones de “escandalosas”.
El Ministerio de Exteriores israelí ha condenado la decisión de otorgar el Nobel a Pillay, al asegurar que no se trata de un reconocimiento a la justicia, sino un intento “grotesco” para “legitimar el odio y los prejuicios contra Israel”. “Joseph Goebbels seguramente está aplaudiendo desde el infierno”, ha señalado en una publicación en redes sociales.
“Todo el mundo me pregunta: ¿cuándo vas a parar? Acabo de cumplir 85 años, pero obviamente no puedo parar mi trabajo», agregó la premiada este viernes.
En un momento de conflictos crecientes, el Comité del Nobel ha querido “recordar al mundo que el Estado de derecho sustenta el sistema que se ha establecido para garantizar la paz y resolver los conflictos de manera no violenta”. “No es un complemento para la paz y la seguridad. Es una necesidad absoluta”, insistió su presidente, Jorgen Watne Frydnes, al anunciar el nombre de la premiada.
“La paz requiere justicia”, recordó el Comité y los “jueces —aquellos que custodian la delgada línea roja entre el orden y el caos— merecen por tanto en alto grado nuestro elogio”. “Pero hoy, mientras estos mismos jueces son sancionados y sus instituciones son atacadas, necesitamos personas de coraje, visión y determinación —cualidades que la laureada con el premio de la paz de 2026, Navi Pillay, demuestra en su labor”, ha agregado Jorgen Watne Frydnes.
Tal vez el presidente del Comité se refería a los ataques que está sufriendo el Tribunal Penal Internacional, responsable de procesar crímenes de guerra y contra la humanidad, por parte de Estados Unidos, que no es miembro del organismo. Washington ha sancionado a su presidenta, Tomoko Akane, y a ocho jueces y cuatro fiscales, excluyéndolos por ejemplo de su sistema financiero porque considera esta institución dañina para sus intereses y los de su aliado Israel.
Justamente, Tomoko Akane ha felicitado este viernes a Pillay y ha subrayado que su premio es “un importante reconocimiento del papel fundamental que desempeña la justicia internacional como pilar de una paz duradera”. “En un momento en el que el orden jurídico internacional y el Estado de derecho se enfrentan a profundos retos, este reconocimiento reviste una importancia especial”, ha subrayado la presidenta del TPI, según informa Isabel Ferrer.
Pillay “ha hecho rendir cuentas a los Estados y a los líderes nacionales y ha traído esperanza a las víctimas de la violencia y el conflicto”, ha destacado el Comité. “El compromiso de Navi Pillay con la justicia y la dignidad humana es una fuente de esperanza e inspiración para todos los que buscan lograr un mundo más pacífico”.
La jurista nació en una familia de origen tamil indio bajo el apartheid en la ciudad sudafricana de Durban, Sudáfrica. Se convirtió en abogada y pionera legal y tuvo que hacer frente a una profunda discriminación estructural, en un contexto de segregación y exclusión.

“Existe un hilo conductor común que va desde su trabajo inicial en defensa de Nelson Mandela y de otras personas que se opusieron al apartheid hasta su labor como jueza en algunos de los casos judiciales internacionales clave de nuestro tiempo”, insistió Jorgen Watne Frydnes.
En Bruselas, se recibió el galardón a Pillay como “un honor verdaderamente merecido en un momento muy oportuno”, en palabras del presidente del Consejo Europeo, António Costa.
“En un mundo que necesita justicia más que nunca, su valentía y su claridad moral son una brújula muy valiosa”, ha celebrado por su parte la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, informa Silvia Ayuso.
En 2025, Machado recibió el Nobel de la Paz “por su incansable trabajo promoviendo los derechos democráticos para el pueblo de Venezuela y por su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”. La líder opositora, que estaba en la clandestinidad, viajó a Noruega para intentar asistir a la ceremonia de entrega del reconocimiento en el Parlamento del país nórdico, a finales de 2025. Su hija Ana Corina Sosa recibió el premio en su nombre en el acto oficial porque su salida de Venezuela fue muy complicada y no pudo llegar a tiempo.
En 2024, el galardón recayó en Nihon Hidankyo, organización nacional japonesa de supervivientes de la bomba atómica de Hiroshima y Nagasaki, conocidos como los hibakusha, “por sus esfuerzos para lograr un mundo libre de armas nucleares”, según defendió el comité noruego.
El Comité Noruego del Nobel es desde 1901 el órgano encargado de designar a la persona que considera que cumple con los criterios del fundador del premio. El deseo de Alfred Nobel, explícitamente recogido en su testamento, enumera los puntos claves que se buscan en el perfil del candidato más merecedor: “[…] la persona que más o mejor haya contribuido a fomentar la hermandad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos permanentes, y el establecimiento y la promoción de congresos de paz”.
El Nobel de la Paz, último de los cinco galardones que Alfred Nobel señaló en su testamento, conlleva un premio de nueve millones de coronas suecas, unos 800.000 euros. El galardón será entregado en Oslo el 10 de diciembre, fecha en la que se conmemora el aniversario de la muerte de su fundador.
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