Cuando todavía resuenan las durísimas críticas lanzadas por el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance y por el Departamento de Estado de ese país contra el Reino Unido por la actuación de la policía británica en el asesinato de Henry Nowak, ha estallado una nueva crisis entre los dos países. Esta vez no es por cuestiones de valores o por políticas inmigratorias, sino por algo más básico: el dinero. Y, específicamente, el de Silicon Valley.
Cuando todavía resuenan las durísimas críticas lanzadas por el vicepresid
Cuando todavía resuenan las durísimas críticas lanzadas por el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance y por el Departamento de Estado de ese país contra el Reino Unido por la actuación de la policía británica en el asesinato de Henry Nowak, ha estallado una nueva crisis entre los dos países. Esta vez no es por cuestiones de valores o por políticas inmigratorias, sino por algo más básico: el dinero. Y, específicamente, el de Silicon Valley.
La razón del enfrentamiento está en los planes del Gobierno del primer ministro británico, Keir Starmer, de limitar el acceso de los menores de edad a las redes sociales antes de que acabe el año. El Gobierno de Trump rechaza de plano esa decisión por la sencilla razón de que todas las grandes redes sociales que operan en Europa son estadounidenses, con la excepción de la china TikTok. Y Washington ha manifestado esa postura de una manera muy visible: con un comunicado colgado en la página web de su embajada en Londres en el que declara que «nos preocupan las regulaciones que imponen una carga de cumplimiento [de las normas] de manera desproporcionada en las empresas estadounidenses o que podrían ser aplicadas a unas plataformas pero no a servicios similares».
Los argumentos de Washington son los habituales del Gobierno de Trump: las redes sociales son un instrumento de libertad de expresión (como atestiguan cuentas de la talla de ‘Catturd’, o ‘Cagadadegato’, que es seguida por el propio presidente) y, además, las prohibiciones no sirven para nada (como ha dejado claro el Gobierno estadounidense al obligar a la china TikTok a que salga del país). Finalmente, la web de la embajada hace una encendida defensa del papel de las familias a la hora de controlar las redes sociales, algo sin duda fundamental en EEUU, donde el 40% de los niños nacen de madres solteras.
De ahí procede la presión de EEUU. Pero Starmer no parece dispuesto a ceder, en parte porque está en una posición política tan débil que necesita congraciarse con un electorado que no tiene mayor simpatía por los gigantes tecnológicos. Los portavoces del jefe del Gobierno declararon ayer que Londres «está centrado en hacer lo correcto para las familias aquí, ahora, y en el futuro».
El primer ministro, además, va a ampliar su ofensiva, ya que planea dar un periodo de tres meses a Apple (fabricantes del sistema operativo para móviles iOS) y Alphabet (la dueña de Google, y propietaria de Android) para que desarrollen sistemas que impidan a los menores de edad hacer, recibir y enviar imágenes de desnudos. Es una medida que afectaría sobre todo a redes como Snapchat. Pero que tiene un cumplimiento complicado en casos de plataformas como X (la antigua Twitter), Signal, y la ruso-emirati Telegram, debido a la aquitectrua que éstas usan.
Las medidas del Gobierno británico no son draconianas. Incluyen la limitación de una serie de prácticas al uso de redes por los menores. Entre ellas destacan el ‘scroll infinito’, que hace que se puedan ir viendo ‘posts’ sin final, y el ‘autoplay’, en el que al terminar un vídeo comienza otro. Asimismo, se prohibirá el uso de ‘feeds’ hiperpersonalizados, y de que los menores de 16 años puedan ver cuentas de usuarios que no han aceptado como amigos. Otra medida relevante es la desconexión de las redes sociales a partir de determinadas horas de la noche, algo que tampoco estaría de más que hicieran para los adultos.
A Silicon Valley – y, por medio de sus contribuciones a las campañas políticas, a Washington – no les preocupa tanto la introducción de esas medidas en el Reino Unido, sino la posibilidad de que éstas fijen un precedente para la Unión Europea. No existen cifras de lo que facturan las grandes redes sociales estadounidenses en Europa (incluyendo tanto la UE como los países del continente que no forman parte de ella). Pero una cifra razonable podría rondar los 52.000 millones de euros (60.000 millones de dólares). Esa cantidad se obtiene tomando como referencia los datos presentados por Meta, de lejos la mayor compañía de redes sociales del mundo (dueña de Facebook e Instagram), que es la única que presenta datos desagregados de Europa en la documentación que da al regulador bursátil, estadounidense, la SEC.
En 2025, Meta ingresó 46.600 millones de dólares (40.400 millones de euros) en el Viejo Continente, claro que para la compañía de Mark Zuckerberg ese concepto incluye Turquía y Rusia, de donde fue expulsada en 2022, tras la invasión de Ucrania. Eso supone que Europa aporta alrededor del 23% de los ingresos de la compañía. En niveles similares se estima que están YouTube, de Alphabet (la dueña de Google) y LinkedIn, de Microsoft, aunque éstas no desagregan sus resultados.
En las redes más pequeñas, la proporción cae un poco. Pinterest y Snapchat, que tienen un público mayoritariamente joven y adolescente, reportaron en el primer trimestre del año respectivamente un 18,4% y un 19,1% de sus ingresos como originados en Europa.
Esas cifras se deben a que los usuarios europeos son, debido a su elevado nivel de ingresos, muy atractivos para los anunciantes. En un momento en el que empresas como Meta y Alphabet están literalmente batiendo récords históricos de inversión para entrar en el mercado de la Inteligencia Artificial (IA), mantener fuentes de ingresos estables que, además, están creciendo muy deprisa – la facturación en Europa de Pinterest está creciendo al 27% anual – es clave para mantener la estabilidad del balance de las compañías.
En todo caso, la próxima batalla es la decisión de Starmer de «hacer imposible que un menor de edad pueda tomar, ver o enviar una imagen de un desnudo». La medida amenaza especialmente a Snapchat, cuyos contenidos, salvo que el usuario decida lo contrario, desaparecen tras ser vistos, lo que lo hace más propicio para esas actividades.
Actualidad Económica. Noticias de Economía Nacional e Internacional
