Las renuncias a las ayudas para emprender proyectos empresariales estratégicos en las regiones con menor poder económico o «desfavorecidas» respecto al conjunto de la Unión Europea se dispararon un 150% en pasada legislatura (2023-2025) hasta las 72. En total, supuso la desaparición de 639 millones de euros de inversión prevista en estas regiones.
72 proyectos a desarrollar con fondos europeos en las regiones con menor poder adquisitivo dieron marcha atrás mientras el Gobierno lleva tres años sin ejecutar la totalidad de los fondos
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Las renuncias a las ayudas para emprender proyectos empresariales estratégicos en las regiones con menor poder económico o «desfavorecidas» respecto al conjunto de la Unión Europea se dispararon un 150% en pasada legislatura (2023-2025) hasta las 72. En total, supuso la desaparición de 639 millones de euros de inversión prevista en estas regiones.
Los incentivos regionales son una herramienta creada por la Unión Europea para habilitar la concesión de ayudas a proyectos productivos en las zonas más «desfavorecidas» económicamente, así como regiones fronterizas o con situaciones de transición justa. En España, todas las comunidades autónomas pueden acogerse menos Madrid, Cataluña, Navarra y País Vasco y se cofinancia con fondos comunitarios y de Hacienda
Históricamente, las solicitudes de financiación de estas ayudas superan con mucho el presupuesto disponible, lo que hace que las renuncias sean especialmente sensibles. Sin ir más lejos, en 2025 se alcanzó el récord de solicitudes de los últimos 10 años con 268 planes empresariales que movilizaban 4.207 millones de euros. De estos, se aprobaron 2.697,2 millones de euros de inversión subvencionable, pero solo se ejecutaron 78 ,9 millones de euros de subvención, según el análisis de las memorias publicadas por Hacienda realizado por EL MUNDO.
Este último año además de por el récord destaca también por presentar el menor nivel de ejecución desde que gobierna el PSOE. Apenas un 67,59% de los fondos disponibles llegaron a la economía. Ante la elevada demanda y la entrada en vigor de un nuevo programa de fondos Feder (Fondo Europeo de Desarrollo Regional) el Gobierno casi duplicó la dotación disponible para estos programas en dos años. Si en 2021, el presupuesto era de 75 millones de euros, en 2023 este ascendió a 142 millones.
Sin embargo, Hacienda, que es quien aprueba los proyectos, nunca ha sido capaz de mantener el ritmo de trabajo extra que supuso esa subida y desde su techo de ejecución previo a las elecciones en 2022 (el 99,9% del presupuesto de 111 millones se utilizó) nunca ha conseguido movilizar tantos fondos, dejándose al menos una cuarta parte del presupuesto en caja cada año.
En el último año, la principal causa de la renuncia es la imposibilidad de hacer el proyecto por causas ajenas a la empresa como problemas para obtener licencias, seguido de la imposibilidad de cumplir las condiciones de las ayudas en tiempo y cambios en la estrategia que hacen cancelarse el proyecto.
Precisamente, la falta de cumplimiento de las promesas hechas por las empresas es una de las carácterísticas también comunes en este programa. Las empresas presentan un proyecto de inversión en el que dan plazos y prometen la creación de un número de empleos. Solo en 2025 se pidieron 178 solicitudes para ampliar el tiempo para para cumplir los objetivos y se modificaron 40 para rebajar esos objetivos y la ayuda concedida. Si se suman ambas causas, la cifra es mayor que el número de proyectos aprobado en el mismo año.
Los proyectos financiados mediante este mecanismo generaron en los últimos ocho años más de 130.000 empleos, con Andalucía como la región que lidera con diferencia el ranking de más beneficiadas. Año a año, la comunidad autónoma, de la que es oriunda la ministra de Hacienda en el periodo analizado, María Jesús Montero, copa casi la mitad de proyectos subvencionados mediante este mecanismo.
Le siguen Canarias, con fuerte presencia de proyectos hoteleros, y Castilla La Mancha como las otras dos regiones con mayor presencia. El turismo es también el sector preponderante a nivel histórico, aunque en los últimos años se ha elevado el peso industrial.
En la última hornada de incentivos regionales concedidos, coexisten proyectos muy diversos. Entre los beneficiarios están compañías como Indra, que recibió una subvención de 4,45 millonse para crear 100 empleos en Córdoba con su nueva fábrica de radares.
Otra gran compañía que ha recibido una ayuda millonaria es Ontime para un proyecto en Chiloeches (Guadalajara) en el que invertirá 2,4 millones de euros y empleará a 78 trabajadores.
La empresa que ha movilizado un proyecto de mayores dimensiones es la firma de biomedicina murciana HTA, con una inversión de 14,9 millones de euros, mientras que la mayor ayuda, por encima de los cinco millones de euros, ha sido para la sociedad Berilo 22 SL, que construirá un alojamiento turístico en Arona (Tenerife).
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