La líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, ha dedicado toda su carrera política a lograr un objetivo: llegar al Elíseo y convertirse en la primera presidenta de Francia. Ahora que roza su meta con los dedos, pues la mayoría de los sondeos le dan ventaja respecto al resto de candidatos de cara a las presidenciales de 2027, nada la va a parar. Anunció que se presentaría a las elecciones unas horas después de que un tribunal la condenara a tres años de cárcel por malversación de fondos europeos.
La justicia rechaza la denuncia de la formación del presidente, Renacimiento, y avala que la dirigente mantenga el eslogan “Por Francia, el renacimiento”
La líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, ha dedicado toda su carrera política a lograr un objetivo: llegar al Elíseo y convertirse en la primera presidenta de Francia. Ahora que roza su meta con los dedos, pues la mayoría de los sondeos le dan ventaja respecto al resto de candidatos de cara a las presidenciales de 2027, nada la va a parar. Anunció que se presentaría a las elecciones unas horas después de que un tribunal la condenara a tres años de cárcel por malversación de fondos europeos.
Le Pen ha ido sorteando los obstáculos judiciales y la última muestra de que va a por todas es su propio lema de campaña: “Por Francia, el renacimiento”. Lo desveló el mismo día que anunció su candidatura, el 7 de julio, tras el fallo del Tribunal de Apelación de París. En el cartel electoral publicado rápidamente en sus redes sociales y en la web del partido se la ve sonriente, con los brazos abiertos y mirando al cielo. Detrás, sobre fondo azul oscuro, el lema de campaña. Una alusión a ese renacimiento que ella proyecta para el país y al suyo propio.
A nadie se le escapó la similitud de su eslogan de campaña con el nombre del partido del actual mandatario, Emmanuel Macron, Renacimiento, liderado por el ex primer ministro Gabriel Attal, también candidato a la presidencia. La formación denunció al Reagrupamiento Nacional por apropiarse de la identidad de su partido, pero el tribunal le ha dado finalmente la razón a Marine Le Pen.
Attal presentó una demanda por “parasitismo y falsificación de marca”. Renacimiento sigue siendo la principal formación dentro del espacio político creado por Emmanuel Macron. Aunque el mandatario ya no se presenta, ha sido el rival de Le Pen en las dos últimas citas electorales. “Nuestro nombre, Renacimiento, que identifica nuestro movimiento político, no puede ser utilizado con el único objetivo de crear confusión entre los votantes. Esta reapropiación no es anodina: busca explotar la notoriedad de nuestro movimiento apropiándose de un elemento esencial de su identidad, su nombre”, denunció la formación.
Marine Le Pen será la primera aspirante a la presidencia con serias opciones de ganar tras ser condenada por la justicia. En primera instancia fue sentenciada a cuatro años de prisión y en apelación se le rebajó la pena a tres años, uno de ellos en firme y con brazalete electrónico. Siempre dijo que nunca haría campaña electoral con esa pulsera de control, así que decidió recurrir el fallo al Tribunal Supremo, para que esta medida quede en suspenso. Hará campaña como ella quería.
Para el partido macronista, la utilización de la palabra “renacimiento” en su carrera al Elíseo es la gota que colma el vaso. El tribunal de París, en un fallo hecho público el pasado jueves, considera que el eslogan “se utiliza en este caso para promocionar una oferta política y no un producto o servicio”, así que no vulnera el derecho de marcas. Dictamina también que “no hay confusión entre el nombre propio ‘Renacimiento’ y el término común ‘el renacimiento” y “no induce a pensar en una colaboración entre ambos movimientos políticos”.

La adopción del término “solo habría sido considerada ilícita si hubiera tenido por objeto engañar al elector”, señala el tribunal de París, que admite que el Reagrupamiento Nacional no podía ignorar que el eslogan se asemeja al nombre del partido macronista, pero que “en este caso se utiliza dentro de un contexto de presentación y promoción de la candidatura de la señora Le Pen, que tiene una notoriedad independiente”.
El partido ultra ha celebrado esta “nueva victoria judicial de Marine Le Pen” y el revés para Gabriel Attal, “que pretendía privar al partido y a Le Pen de su libertad de expresión apropiándose, dentro del debate público, de una simple palabra de la lengua francesa”.
La ultraderechista podrá seguir usando el eslogan. Inició la campaña el día después de conocer la sentencia judicial. El fallo, lejos de apartarla, le ha dado alas. Al recurrir la sentencia se arriesga a que el Supremo agrave la pena, pero parece confiada en que no va a ser así.
El alto tribunal ha anunciado que se pronunciará como tarde a principios de abril. La primera vuelta de las presidenciales se celebra el día 18 de ese mes. Si la decisión llega en el último momento, Le Pen podrá recorrer el país sin restricciones ni brazalete y con el polémico eslogan. El día 27 de agosto participará en el primer gran duelo electoral, un debate televisado en el que se enfrentará, entre otros, a Gabriel Attal.
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