Los controladores aéreos del Aeropuerto de Josep-Tarradellas El Prat necesitaron «lápiz y papel» para poder gestionar el tráfico aéreo durante el corte eléctrico que interrumpió los servicios de la torre de control el pasado miércoles. Aena mide el incidente en 15 minutos mientras que los controladores elevan a una hora y media el tiempo que pasaron «sin luz».
Los técnicos del tráfico del aeropuerto de Barcelona alargan en más de una hora el corte de luz del pasado miércoles, en la que funcionaron «con papel y lápiz»
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Los controladores aéreos del Aeropuerto de Josep-Tarradellas El Prat necesitaron «lápiz y papel» para poder gestionar el tráfico aéreo durante el corte eléctrico que interrumpió los servicios de la torre de control el pasado miércoles. Aena mide el incidente en 15 minutos mientras que los controladores elevan a una hora y media el tiempo que pasaron «sin luz».
A las 13:30 horas «se cayeron todos los equipos eléctricos en el fanal [sala de operaciones] de la Torre principal, incluyendo pantallas radar y de planes de vuelo, sistema de comunicaciones de voz, anemómetros e información meteorológica…todo», explican a este medio los técnicos del tráfico aéreo. Y eran las 14:18 horas cuando Aena publicó en la red social X que una «incidencia en la alimentación eléctrica» efectivamente había detenido el funcionamiento de la torre de control, frenando los despegues y aterrizajes en el segundo gran aeropuerto del país.
Los controladores afirman que también hubo interrupciones en la Torre Sur (entre ambas hay una distancia de unos dos kilómetros), si bien la alimentación autónoma de la infraestructura les permitía utilizar la radio. Apoyados en el funcionamiento normal del sistema Hermes (para la monitorización meteorológica), pudieron prestar «un servicio mínimo de forma degradada«. «En el momento de la caída de los sistemas no se aceptaba tráfico de llegada ni de salida», aclaran. Los vuelos se acumulaban en aire y en tierra, y hasta 10 fueron desviados. Entre tanto, la gestión del tráfico se realizó «vuelo a vuelo, con lápiz y papel».
Más allá del riesgo que implica para la seguridad, los técnicos expresan que «Aena se ha pasado tres pueblos en omisión de renovar e invertir en equipos e infraestructura» y advierten de que, «o se ponen las pilas [con las inversiones] o esto va a seguir pasando en toda su red«.
Lo cierto es que el mantenimiento de las infraestructuras del segundo aeropuerto del país aparece mencionado en el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA) para el periodo 2027-2031… en términos de ampliación de capacidad. Con su mayor plan inversor (12.888 millones de euros), el gestor aeroportuario busca adaptar sus infraestructuras para abarcar el creciente flujo de viajeros de los próximos años –este año sigue en aumento y batiendo los niveles previos-. Pero no hacen mención expresa al sistema o funcionamiento de las torres de control del aeropuerto catalán.
Desde la empresa dirigida por Maurici Lucena explican que aún están investigando los motivos que dieron pie al corte de electricidad.
Los controladores apostillan que, frente a la versión divulgada por Aena sobre que el cero eléctrico duró unos 15 minutos, los controladores aéreos estuvieron sin luz durante hora y media. El tráfico del aeropuerto sufría «fuertes» alteraciones más allá de las 24:00 horas del miércoles, aseguran.
«Menos de la mitad de los vuelos llegaron puntuales«, insisten los trabajadores aéreos, y «menos del 40% salieron a su hora«. La situación, monitoreada en la web de la Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea (Eurocontrol), colocó al aeropuerto catalán a la cabeza de los retrasos a nivel internacional.
Ayer, Aena se reafirmó a este medio en los 10 vuelos desviados, reportó 24 cancelaciones (asociando entre 17 y 18 a la huelga vigente e indefinida del servicio de tierra de Groundforce, responsable del transporte de equipajes) y cifró en 224 los vuelos retrasados.
Desde las aerolíneas, solo Ryanair se ha pronunciado sobre el incidente: en un comunicado que recogía Europa Press aseguró que, en términos de demora, 6.000 de sus pasajeros se vieron afectados por el fallo de alimentación eléctrica de la torre de control. Y dado que se produjo durante el periodo de mayor actividad del verano -dos días antes del 15 de agosto, festivo nacional-, tacha la situación de «inaceptable» antes de cargar contra Enaire por su anuncio reciente sobre el despliegue de 70 actuaciones para responder al incremento previsto de tráfico aéreo durante la temporada estival: «Enaire puede anunciar 70, 700 o 7.000 medidas, pero ninguna de ellas servirá de nada si el control del tráfico aéreo de Barcelona no es capaz de mantener las luces encendidas y el sistema de respaldo también falla«.
Aena usó la red social X (antes Twitter) para informar a las 14:18 horas de que se había producido una incidencia eléctrica de la torre de control del Prat «que ya se está subsanando».
Y una hora más tarde (15:30 horas) la estatal aseguraba que se había recuperado «el 100 % del suministro eléctrico», y que la actividad se restablecería de forma progresiva.
En paralelo a Aena, los controladores explicaban que se había paralizado la actividad, que los aterrizajes se producían «con mucho mayor espaciamiento del habitual», y que habría serias demoras. Algo que ya estaba siendo monitoreado por la web de Eurocontrol.
Y conforme pasaba el tiempo, las protestas de los pasajeros se hacían hueco en las redes sociales, dentro y fuera de los aviones:
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