«Nunca, jamás. No he tenido nunca una relación mínimamente contractual con ninguna empresa del Ibex». Así respondió el ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el pasado 26 de febrero en el Senado a la pregunta de si ha sido lobista para empresas españolas.
Murtra lo llevó al consejo cuando era presidente con apoyo de la Sepi, pero los consejeros independientes frenaron la operación
«Nunca, jamás. No he tenido nunca una relación mínimamente contractual con ninguna empresa del Ibex». Así respondió el ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el pasado 26 de febrero en el Senado a la pregunta de si ha sido lobista para empresas españolas.
Zapatero fue rotundo y explicó además que no quería trabajar para sociedades del Ibex, para no vincularse a intereses empresariales particulares. «No he estado [con empresas del Ibex] porque, evidentemente, eso vincula de una manera a los intereses legítimos, no lo discuto, de una empresa o de un grupo empresarial. Esa es la verdad».
Sin embargo, hay al menos un episodio que contradice esta versión. Moncloa intentó colocar a Zapatero como «asesor estratégico» internacional de Indra -particularmente para Iberoamérica- e impulsó su fichaje en esta empresa que controla a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi).
Distintas fuentes próximas al consejo de administración de Indra consultadas por EL MUNDO confirman este hecho, que se produjo hace dos años. El entonces presidente de Indra y actual de Telefónica, Marc Murtra, llegó a plantear el fichaje en una reunión del consejo de Indra y lo presentó como una persona influyente que podía asesorar a Indra en el plano internacional . «Cuando Marc traía estas cosas era por indicación de Moncloa o la Sepi, pero no lo decía explícitamente», apuntan en el consejo de la época. Para Zapatero no sólo eran ingresos, sino un estatus dentro de una multinacional española ligada al Gobierno que le permitía tocar puertas a alto nivel en países iberoamericanos, entre otros. El grupo peruano Gloria confirmó el viernes que Zapatero se ofrecía como comisionista internacional.
El refrendo de Moncloa en Indra lo evidenciaron los consejeros en representación de la Sepi, que apoyaron la incorporación del ex líder socialista. El más contundente fue el ex ministro de Zapatero, Miguel Sebastián, que recalcó que el nuevo asesor podía ser muy útil, porque tenía capacidad de hablar directamente con el presidente de Brasil, Lula da Silva, y con el de Colombia entonces, Gustavo Petro, dos mercados de relevante interés comercial para la empresa.
Sin embargo, toparon con las reticencias de los consejeros independientes. «Se intentó meter como un punto anodino del orden del día con un contrato de asesor por encima de 100.000 euros anuales para un puesto que no era necesario hacer público, pero no coló», según fuentes consultadas. La ya entonces vicepresidenta y coordinadora de los independientes, Virginia Arce, y consejeras como Coloma Armero y Belén Amatriain pusieron objeciones. No atacaron a Zapatero -del que se desconocía entonces el escándalo actual- pero sí apuntaron que el fichaje no era reputacionalmente oportuno. Esta sociedad cotizada ya había protagonizado un escándalo de politización ante los inversores tras imponer Moncloa el nombramiento de Murtra como presidente en 2021.
El ex líder del PSOE fue informado de lo que estaba sucediendo en la reunión de Indra y planteó él mismo no insistir en su incorporación para evitar una votación difícil -los independientes forman la mitad del consejo- y también una potencial polémica pública que no le convenía, según fuentes conocedoras.
El presidente de Indra esbozó después la idea de montar un consejo asesor plural con figuras también próximas al PP. El argumento es que un antecesor, Javier Monzón, había tenido también de asesores en el pasado a Felipe González y José María Aznar, pero nunca más se llegó a tratar el caso en el consejo. Murtra sí mantuvo relación con Zapatero, según las agendas de éste incautadas por la Audiencia Nacional.
Constan dos reuniones con Murtra en octubre de 2024, tres meses antes de que el ejecutivo catalán próximo a Salvador Illa dejara Indra para pasar a presidir Telefónica. Una de ellas es un almuerzo con Zapatero y con su amigo, el actual presidente de Movistar Plus, Javier de Paz. Éste se encuentra también en la génesis de la insólita Análisis Relevante, aunque, como publicó este diario, declinó a última hora unirse como accionista y quedaron de socios la familia de Julio Martínez y su subordinado en Movistar Plus, Sergio Sánchez.
También figura Indra en las libretas de la fontanera Leire Díez Anotó el 17 de julio de 2021 que en Indra «hay relación preferente por nuestra parte». Así figura tras una reunión con el ex presidente de la Sepi, Vicente Fernández, y el socio de Santos Cerdán, Antxón Alonso, para repasar también oportunidades de negocio en Correos, Mercasa o Tubos Reunidos, entre otras.
En cuanto a Telefónica, consta en la agenda de Zapatero un encuentro en mayo de 2024 con Alfonso Gómez, el máximo responsable de Telefónica Hispam -división hispanoamericana- pero está anotado como cliente de Kreab, la consultora que ha pagado hasta 180.000 euros anuales a Zapatero y que creía que trabajaba para ellos «en exclusiva».
Zapatero no les habló de su actividad con la investigada Análisis Relevante contratada por la rescatada Plus Ultra, ni de sus contactos directos con Huawei, cliente de la consultora de José Blanco, por lo que Kreab asegura que no descarta demandarlo.
En los informes de la UCO consta también que Cerdán intentó en 2018 entrar en Indra de la mano de la Sepi, pero que Sánchez se lo frenó en su caso «por ser una empresa cotizada».
Poner a Cerdán como miembro del consejo de administración habría batido todos los récords de chapuza que ya ha acumulado el Gobierno en esta importante empresa del Ibex. Fondos bajistas siguen apostando 300 millones a que Indra caerá en Bolsa también tras los recientes cambios en la cúpula y la empresa estaría ahora envuelta aún en más polémica, si hubiera fichado a Zapatero.
La efeméride/ CON MANERA SIGUE EL MISTERIO
Cerca ya de cumplirse dos años del insólito intento de Carlos Cuerpo de pedir a la consejera del Banco de España, Judith Arnal, que dimitiera para hacer hueco a otra persona, persiste el misterio. Tras negarse Arnal con apoyo del gobernador José Luis Escrivá, Cuerpo disponía de una oportunidad para colocar a su supuesto candidato esta semana, puesto que vencía el mandato de otro consejero, el del socialista balear Carles Manera, de 69 años. Sin embargo, Manera ha logrado ser renovado por otros seis años. Este doctor en Economía e Historia tiene cualificación para el puesto, aunque también otra singularidad: es un ‘sanchista’ de los de primera hora. Es de los miembros del PSOE que apoyaron a Pedro Sánchez en la primavera de 2017, cuando pocos lo hacían. Si Cuerpo quería esa silla para otro, no ha podido con Manera.
El personaje/MÁS RIESGO DE QUE ESPAÑA QUEDE FUERA
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha vuelto a amagar con dejar antes de tiempo la presidencia de esta institución clave para participar de algún modo en las elecciones presidenciales francesas. «Sí, es posible. Es necesario que se escuche una voz europea en estas elecciones», ha declarado a ‘Les Echos’. Cuanto antes se vaya sin agotar su mandato hasta octubre de 2027, más riesgo para España de quedarse largos años sin silla en la ejecutiva del BCE. Tras haber salido Luis de Guindos por fin de mandato, la esperanza es conseguir alguno de los tres que quedan libres el próximo año, pero cuanto más se adelante, más posibilidades de que lo gestione el actual Gobierno de Pedro Sánchez, muy debilitado y en minoría en la UE. Es percibido tan de salida que el resto de socios no tiene incentivos para darle nada.
Para seguir/ NO DECLARÓ LAS JOYAS
El escrito de la Agencia Tributaria a la Audiencia Nacional comunicando la apertura de una inspección sobre José Luis Rodríguez Zapatero el pasado 15 de junio evidencia un hecho, por si quedaba alguna duda: no declaró las joyas a Hacienda. No es verosímil que se haya abierto formalmente tal actuación inspectora sin haber comprobado previamente si los, al menos, 1,3 millones de euros en joyas que tenía el ex presidente del Gobierno en la caja fuerte de su despacho, habían sido declarados. La Agencia Tributaria ha ido con lentitud y pies de plomo con Zapatero y si ahora abre inspección, no solo por el IRPF y el IVA, sino por el Impuesto de Patrimonio y Grandes Fortunas sobre él y su esposa en los años no prescritos, es que ha visto que faltan las joyas. Zapatero está tardando mucho en explicar y acreditar su origen.
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