Las ventajas de vivir en una comunidad de vecinos son bien conocidas y tienen como máximo exponente la posibilidad de compartir los gastos comunes. Sin embargo, en ocasiones, también hay que tratar con vecinos insolidarios que no piensan en los demás.
Es fundamental para mantener la seguridad del resto de vecinos
Las ventajas de vivir en una comunidad de vecinos son bien conocidas y tienen como máximo exponente la posibilidad de compartir los gastos comunes. Sin embargo, en ocasiones, también hay que tratar con vecinos insolidarios que no piensan en los demás.
Es lo que ocurre, por ejemplo, si de forma sistemática se deja abierta la puerta del portal, ya que puede poner en peligro la seguridad de todos los vecinos y convertir la finca en un escenario ideal para robos o actos de vandalismo. ¿Qué hacer en esos casos? La Ley de Propiedad Horizontal (LPH) contempla este tipo de circunstancias en su artículo 9.
Concretamente, señala que es obligación de cada propietario «respetar las instalaciones generales de la comunidad y demás elementos comunes, ya sean de uso general o privativo de cualquiera de los propietarios, estén o no incluidos en su piso o local, haciendo un uso adecuado de los mismos y evitando en todo momento que se causen daños o desperfectos».
Además, también se recoge que cada propietario deberá «observar la diligencia debida en el uso del inmueble y en sus relaciones con los demás titulares y responder ante éstos de las infracciones cometidas y de los daños causados».
Es decir, aunque no se hable directamente de dejar la puerta abierta, sí se manifiesta expresamente la necesidad de evitar daños o desperfectos y responder ante las infracciones cometidas. En este sentido, además de la LPH habrá que consultar de forma específica los estatutos de la comunidad, ya que este documento puede prohibir expresamente dejar la puerta abierta.
Si debido a que un vecino se deja abierta la puerta de forma reiterada se produce un robo, entonces la comunidad podría reclamar los daños a este propietario. Para ello debe aparecer la prohibición en estatutos o se ha debido llegar a ella en reunión de vecinos. Si alguien se salta la regla, entonces el presidente de la comunidad puede advertirle para que cambie su actitud y si no da resultado, iniciar acciones legales.
Aunque por lo general la puerta del portal debe permanecer cerrada, lo cierto es que se contemplan algunas excepciones, como es el caso de mudanzas, trabajos de reformas o carga y descarga puntual de objetos pesados. En estas situaciones y siempre que se avise al resto de vecinos, la puerta puede permanecer abierta un tiempo determinado.
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