«Estamos en el día 53 de esta crisis, y Europa debe moverse a velocidad de reactor para aliviar la presión». La escasez de combustible que amenaza la conectividad aérea europea en el plazo de un mes si no se resuelven los problemas de suministro de queroseno llevó ayer a la Comisión Europea a anunciar medidas extraordinarias para aliviar una crisis energética que ha elevado en 24.000 millones la factura de importaciones energéticas «sin recibir una molécula adicional de energía», según admitió ayer Bruselas.
54 días después del estallido de la crisis en Ormuz el sector aéreo teme la lentitud de la UE para atajar la falta de combustible de aviación y respaldar cancelaciones masivas de la oferta de asientos este verano
«Estamos en el día 53 de esta crisis, y Europa debe moverse a velocidad de reactor para aliviar la presión». La escasez de combustible que amenaza la conectividad aérea europea en el plazo de un mes si no se resuelven los problemas de suministro de queroseno llevó ayer a la Comisión Europea a anunciar medidas extraordinarias para aliviar una crisis energética que ha elevado en 24.000 millones la factura de importaciones energéticas «sin recibir una molécula adicional de energía», según admitió ayer Bruselas.
«Es un paso adelante pragmático», reconocieron aeropuertos y aerolíneas, cuyas patronales europeas actúan de interlocutores con la Comisión. Pero, advierten desde el lado de las compañías aéreas, «este no es un momento para procesos largos: es hora de actuar con rapidez, ahora. Las flexibilidades ya previstas en la legislación de la UE sobre antitankering (aprovechar las ventajas económicas y de suministro de algunos aeropuertos frente a otros), derechos de los pasajeros y slots deben activarse de inmediato. Las aerolíneas no pueden esperar, cuando la recuperación del suministro de queroseno llevará semanas», comenta un portavoz de A4E (Airlines For Europe), asociación que integra a Iberia, British Airways, Lufthansa, Air France, Ryanair, easyJet… entre otras grandes compañías.
Cuando las aerolíneas advierten de que «no pueden esperar más» lo dicen en serio y a las puertas del verano, la temporada de mayor actividad. No hará falta esperar a que se agote el plazo de seis semanas que el pasado jueves estimó la Agencia Internacional de la Energía para que las reservas en la UE lleguen a la línea roja como detonante de soluciones drásticas en las compañías que pasarán por elevar precios para afrontar la escalada de precios del queroseno (más del doble desde el pasado 28 de febrero), la reducción de frecuencias para ocupar más los aviones y, finalmente, la cancelación de vuelos. Los aeropuertos europeos agrupados en ACI, por su parte, piden a la Comisión que promueva «con carácter urgente los impuestos a la aviación para amortiguar el impacto de los precios». En España no existen esos impuestos que sí gravan a los pasajeros en Alemania, Francia o Italia.
Si la holandesa KLM ya avanzó la semana pasada que suprimía 160 vuelos en algunas de sus rutas con mayores frecuencias para afrontar la subida de precios, el pasado martes fue Lufthansa la que avanzaba la cancelación de 20.000 vuelos previstos para el verano con el fin de ahorrar combustible. Ryanair, por su parte, ha situado en el próximo mes de mayo una reevaluación de sus precios si no se resuelve antes la crisis energética desatada por el cierre de Ormuz en el mercado del petróleo. Iberia y Air Europa, las dos mayores compañías en España junto a Ryanair, están evaluando la situación de cara a tomar decisiones también en las próximas semanas. A pesar de que los contratos de cobertura sobre el precio de combustible con los que las aerolíneas se protegen contra escaladas de precios como la actual están funcionando, la rentabilidad de las rutas ha cambiado de tal manera que las menos rentables entran en la lista de suprimibles. En IAG, holding propietario de Iberia, British Airways o Vueling, señalan que «no hay problema de demanda ni tampoco de combustible: el problema son los precios». Volotea ya ha recortado el 1% de los vuelos programados por la «inestabilidad geopolítica» y ha anunciado la aplicación de recargos a los vuelos ya comprados por el encarecimiento del combustible, práctica cuya legalidad fue puesta ayer mismo en duda desde Bruselas.
El goteo para reajustar la oferta, por lo tanto, ya ha empezado en parte por los 54 días de crisis y en parte porque los propios mercados dan mayoría de posibilidades a un conflicto «contenido» pero con una duración que se prolongará meses, tal y como admiten los operadores del mercado de petróleo en un escenario que, por ejemplo, el banco de inversión Inversis describe «con bloqueos parciales que van y que vienen y negociaciones lentas, interrumpidas y recuperadas» y un precio del barril entre 95 y 105 dólares.
Aun así, las aerolíneas en España mantienen a día de hoy el optimismo sobre la temporada de verano, programando un crecimiento del 5,7% en las plazas ofertadas, según anunció su asociación, ALA, hasta 258 millones con Madrid, Barcelona, Alicante, Málaga y Sevilla como los aeropuertos que más crecerán este verano.
Pero esta previsión está sujeta, sobre todo, a las medidas extraordinarias que la Comisión Europea tiene previsto poner en marcha en las próximas semanas, sobre todo en materia de slots y distribución de combustible.
La primera explica por qué no ha habido ya cancelaciones masivas y por qué las cancelaciones anunciadas, incluidas las de Lufthansa, no son firmes. Los slots son derechos de uso que los aeropuertos asignan a las aerolíneas y que son básicos para su competitividad. Pero si no se utilizan al menos en un 80%, se pierden, de modo que a ninguna compañía le interesa descartar formalmente rutas antes de conocer en qué medida puede hacerlo sin perder slots. La Comisión Europea no se dio ayer ningún plazo para aclarar este punto, que es el que desataría la reestructuración de rutas este verano.
La segunda es relativa a la disponibilidad de combustible. En 2025, el consumo nacional de queroseno se situó en 7,7 millones de toneladas. Casi el 30% se cubrió con importaciones, según Cores. Sin embargo, España tendría margen para autoabastecerse, pues sus refinerías tienen capacidad para producir casi 9,9 millones de toneladas de queroseno al año, según fuentes del sector. Con la crisis actual, Bruselas baraja auditar todas las reservas de combustible en Europa. «Esto permitirá identificar rápidamente la posible escasez y, en caso de liberación de existencias de emergencia, fundamentar medidas específicas para mantener una distribución equilibrada del combustible», señaló ayer la Comisión. Es algo que podría alterar la disponibilidad de combustible en los aeropuertos españoles y la oferta de vuelos que se realice realmente en los próximos meses. «Primero hay que conocer los términos del esquema», opina Javier Gándara, presidente de ALA y responsable de easyJet en el sur de Europa.
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