Vista como paradigma de la impotencia de la comunidad internacional ante un conflicto olvidado, la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) se extinguió en la medianoche del sábado, al término de su último mandato anual, sin haber cumplido el encargo de organizar la consulta de autodeterminación para la que fue creada en 1991. La ONU ha ordenado este domingo el desmantelamiento de la misión tras el veto cruzado del viernes entre Estados Unidos y Rusia en la votación del Consejo de Seguridad que bloqueó la renovación del mandato.
La Minurso se extingue tras el veto cruzado de EE UU y Rusia después de 35 años sin haber cumplido el encargo de organizar un referéndum de autodeterminación ni garantizar el alto el fuego desde 2020
Vista como paradigma de la impotencia de la comunidad internacional ante un conflicto olvidado, la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) se extinguió en la medianoche del sábado, al término de su último mandato anual sin haber cumplido el encargo de organizar la consulta de autodeterminación para la que fue creada en 1991. La ONU ha ordenado este domingo el inmediato desmantelamiento de la misión tras el veto cruzado del viernes entre Estados Unidos y Rusia en la votación del Consejo de Seguridad sobre la renovación de su misión.
“Comienza el período de liquidación de la misión, durante el cual un equipo reducido supervisará el repliegue ordenado de sus recursos y efectivos”, reza el anunció oficial contenido en un comunicado publicado en la página web de la organización. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha solicitado a las partes en conflicto que cooperen plenamente para garantizar que el proceso de retirada se se desarrolle de manera ordenada y en el menor tiempo posible.
En un desenlace fuera del guion rutinario de la ONU, como en el cénit de la Guerra Fría, la Minurso recibió la sentencia de muerte dictada por el Consejo de Seguridad, pese a los 11 votos a favor y tres abstenciones obtenidos por la resolución impulsada por Washington. La salida de sus observadores de la antigua colonia española, que Rabat pretende ver consumada en los próximos días y para la que ha ofrecido todas las facilidades, amenaza con disparar la escalada bélica entre Marruecos, que controla efectivamente el 80% del territorio, y el Frente Polisario, que defiende su independencia. El alto el fuego suscrito por ambas partes hace 35 años saltó por los aires en 2020, poco antes de que Estados Unidos reconociera la soberanía marroquí sobre el Sáhara y diera un vuelco al statu quo internacional.
En estos últimos años, tras admitir que la organización del referéndum era una misión imposible ante el bloqueo de las partes enfrentadas y sin poder actuar ya como garante de un cese de hostilidades, la Minurso se había transformado en mera misión de observadores de una guerra de baja intensidad, librada a ambos lados del muro de tierra y arena que divide desde hace cuatro décadas el Sáhara Occidental.
Un alto funcionario de la ONU explicó hace tres años a EL PAÍS en la sede de la Minurso en El Aaiún que, al igual que el canario en la mina, la misión seguía siendo necesaria para dar la voz de alarma temprana al resto del mundo, antes de que se ponga en jaque la estabilidad regional en el Magreb. Pero si no experimenta una reanimación de última hora, los vehículos blancos con las siglas de la ONU están llamados a desaparecer pronto de ese recinto, una vetusta escuela en el centro de la capital saharaui.
“Estamos en una situación de conflicto de baja intensidad, con incidentes en el muro y ataques con drones tras el colapso del alto el fuego en noviembre de 2020. Solo nosotros podemos ver qué pasa”, precisaba el diplomático consultado. En el territorio del Sáhara Occidental no operan otras agencias de la ONU que puedan informar, ni ONG o medios de comunicación internacionales de forma permanente.
Tras el doble veto del viernes en el Consejo de Seguridad, que conlleva la extinción del mandato de la Minurso, Marruecos se ha apresurado a proclamar que la misión de la ONU debe abandonar rápidamente el territorio. Medios marroquíes estiman que la salida, prescrita en un comunicado del Gabinete Real difundido la noche del viernes, debe concluir en el plazo máximo de un mes. Rabat también insiste en que la cuestión del Sáhara debe ser apartada de la agenda del Consejo de Seguridad y de otros órganos de Naciones Unidas, para derivar el contencioso hacia acuerdos bilaterales y regionales.
“Se cierra así una página de 35 años. Heredada de un contexto anacrónico y superado, esta misión ha constituido durante mucho tiempo un instrumento de internacionalización de un diferendo regional”, sentenciaba el comunicado del Palacio Real, del que depende directamente la política exterior de Marruecos. Al mismo tiempo, declaraba el “firme compromiso” del país magrebí con el alto el fuego [de 1991] “en el estricto respeto de su integridad territorial y su seguridad nacional”.
El alto funcionario consultado en la sede de la Minurso definía su tarea como “trip wire (cable de detonación o de alarma) político”, no solo entre Marruecos y el Polisario, sino entre Argelia y Marruecos. “Sin nuestra presencia la situación corre el riesgo de ser bastante peor, con implicaciones regionales reales para la estabilidad”, puntualizaba. La misión cuenta con unos 500 integrantes: 300 civiles y 200 militares, que patrullan desarmados.
Sidi Mohamed Omar, delegado del Frente Polisario ante Naciones Unidas, ha asegurado que el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación es “una línea roja que no se negocia”. Tras el veto ruso a la propuesta de EE UU para enterrar la opción de un referéndum como solución al conflicto y establecer el plan de autonomía bajo soberanía de Marruecos como único marco negociador, el representante del Polisario advierte que, de haber sido aprobada, la resolución de Washington hubiese “revertido todo el proceso del Sáhara Occidental” en la ONU. El Sáhara Occidental figura en la lista de Naciones Unidas de territorios “no autónomos” o pendientes de descolonización.
Rabat se dispone a dar una respuesta política a la extinción del mandato de la Minurso en una sesión de ambas cámaras del Parlamento prevista para este lunes, según informa la prensa marroquí. El parlamentario Lahcen Haddad anticipa en su cuenta en X que Marruecos va a dar por concluida la presencia de la Minurso y retirar la cuestión del Sáhara de Naciones Unidas. “Los aplazamientos sucesivos han impedido alcanzar una solución durante 35 años”, enfatiza Haddad, académico y analista político.
La prevista salida de los observadores de la ONU, que habitualmente se desenvuelven en una zona tapón situada al este del muro del Sáhara, amenaza con expandir las operaciones militares marroquíes de réplica a los ataques del Polisario, advierte una fuente conocedora de la realidad sobre el terreno consultada en El Aaiún. Se dispara así el riesgo de que las habituales acciones de persecución en caliente contra comandos saharauis se amplíen más allá de las cercanas fronteras de Mauritania o Argelia, con el riesgo de una extensión internacional del conflicto. Hasta ahora, tanto el ejército marroquí como las unidades del Polisario se han abstenido formalmente de intervenir en las zonas de seguridad patrulladas por la Minurso.
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