La primera gran convocatoria en Alemania de las recientes protestas estudiantiles europeas reunió este sábado a 120.000 personas en 30 ciudades, según la organización convocante, Gen Z Regelt. La policía rebajó la cifra a la mitad. La jornada transcurrió sin problemas, hasta que cayó la noche. Siete grandes municipios alemanes sufrieron actos violentos por parte de alborotadores de los que Gen Z se desmarcó. El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, ha culpado este domingo a “violentos de izquierdas y vándalos de origen migrante”.
Decenas de detenidos en varias ciudades del país; la más afectada, Fráncfort, que reporta saqueos en su principal zona comercial
Decenas de detenidos en varias ciudades del país; la más afectada, Fráncfort, que reporta saqueos en su principal zona comercial
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La primera gran convocatoria en Alemania de las recientes protestas estudiantiles europeas reunió este sábado a 120.000 personas en 30 ciudades, según la organización convocante, Gen Z Regelt. La policía rebajó la cifra a la mitad. La jornada transcurrió sin problemas, hasta que cayó la noche. Siete grandes municipios alemanes sufrieron actos violentos por parte de alborotadores de los que Gen Z se desmarcó. El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, ha culpado este domingo a “violentos de izquierdas y vándalos de origen migrante”.
Las peores escenas se produjeron en Fráncfort. Pasadas las nueve de la noche se sucedieron múltiples saqueos en establecimientos de la principal calle comercial de la ciudad, entre ellos, una tienda de armas. Los choques dejaron a 100 policías heridos y más de 50 personas arrestadas con edades entre los 13 y los 29 años. En Colonia, Hamburgo, Berlín, Stuttgart, Bremen y Núremberg se reportaron ataques contra las fuerzas del orden con el lanzamiento de objetos y de pirotecnia. Las cifras totales de detenidos en todo el país supera los dos centenares, muchos de ellos por permanecer en las zonas que la policía obligaba a abandonar.
Dobrindt ha señalado a personas de origen extranjero tras difundirse imágenes de los saqueos en Fráncfort por parte de jóvenes, muchos de ellos encapuchados. “Hemos impedido los excesos violentos que se producen en París gracias a las fuerzas policiales”, ha asegurado el ministro al diario Bild: “El operativo policial, basado en una presencia masiva y un despliegue descentralizado de las fuerzas, ha demostrado ser un éxito”.
La policía encapsulaba a grupos de manifestantes en zonas donde se convocaban protestas no autorizadas, como sucedió en la estación central de trenes de Hamburgo. Una llamada a realizar actos vandálicos en la estación, que se había difundido por redes sociales, terminó con la detención de 120 personas.
Dobrindt es la cara visible de los socialcristianos bávaros de la CSU en el Gobierno de coalición alemán. La CSU se caracteriza por una política más dura en seguridad y en migración comparado con los otros socios de la coalición en el poder, la CDU del canciller, Friedrich Merz, y los socialdemócratas del SPD.
El Gobierno se preparaba para este escenario desde hacía semanas, desde que se convocaron las manifestaciones del colectivo Gen Z. La policía monitorizaba a grupos radicales y potenciales focos de problemas. Dobrindt presidió durante el día y la noche un centro de control con la cúpula de la policía federal, coordinado con las autoridades de los länder alemanes.
Dobrindt se desplazó a medianoche a uno de los puntos de Berlín donde se produjeron choques con la policía. La estrategia comunicativa del ministro busca también contener los mensajes de miedo que ha difundido la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD). Este partido insiste a sus votantes en que el país está fuera de control por un exceso de extranjeros y la supuesta impunidad de la izquierda radical. Un grupo juventudes de AfD incluso se personaron por un breve tiempo en la manifestación convocada en la Puerta de Brandeburgo. Su presencia provocó momentos de tensión hasta que abandonaron el lugar.
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