El Gobierno ha elevado a niveles récord las modificaciones presupuestarias para poder legislar sin unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) actualizados, ya que sigue operando con los de 2023 en un país muy distinto al de hace tres años. Para capear esta situación, he realizado enjuagues en las cuentas públicas por 32.200 millones de euros hasta el mes de abril, un 64% más que en el mismo periodo del año pasado -cuando tampoco tenía cuentas- y más del triple de las que se realizaban en épocas de normalidad.
Si se compara con en el primer cuatrimestre de 2023, el último año con Presupuestos, las modificaciones presupuestarias se han triplicado
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El Gobierno ha elevado a niveles récord las modificaciones presupuestarias para poder legislar sin unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) actualizados, ya que sigue operando con los de 2023 en un país muy distinto al de hace tres años. Para capear esta situación, he realizado enjuagues en las cuentas públicas por 32.200 millones de euros hasta el mes de abril, un 64% más que en el mismo periodo del año pasado -cuando tampoco tenía cuentas- y más del triple de las que se realizaban en épocas de normalidad.
Los datos publicados este miércoles por la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) constatan este incremento sin precedentes. En 2023, el último año con Presupuestos en tiempo y forma, estos parches en las cuentas alcanzaron los 9.570,7 millones de euros en los primeros cuatro meses del año, pero a partir del año siguiente empezaron a crecer: en 2024 fueron 13.036 millones (un 36% más); el año pasado, 19.679 millones (+51%), y este año, 32.188 (+64%).
Esto supone que el Ejecutivo recurre cada vez más a esta vía para poder acomodar las cuentas. Las modificaciones presupuestarias pueden suponer un cambio en la cuantía, en la finalidad o en la anualidad de los créditos aprobados en la Ley de Presupuestos y constituyen una herramienta legal para dotar de flexibilidad a las cuentas, ya que la realidad puede variar desde el momento en que se aprueban al que se ejecutan meses después.
Existen distintos tipos de modificaciones, la más utilizada este año está siendo las transferencias de crédito, es decir, los trasvases monetarios de unas partidas a otras y que hasta abril han supuesto 18.816 millones de euros; seguida de la incorporación de remanentes de crédito, que permite utilizar los créditos del ejercicio anterior que no se aplicaron, lo que ha permitido usar este año 13.353 millones de euros hasta abril.
Además, el Gobierno ha dado luz verde a créditos extraordinarios por 9.259 millones de euros en este periodo, más del doble que el año pasado, una figura a la que se recurre cuando hay que afrontar un gasto urgente y no existe un crédito adecuado o el asignado no sea suficiente o ampliable.
También se ha duplicado el uso de suplementos de crédito, hasta los 7.600 millones, se han realizado ampliaciones por casi dos mil millones y se han asignado 1.600 millones a créditos generados por ingresos imprevistos o superiores a lo estimado inicialmente.
El Ministerio de Economía es el que ha necesito recurrir con más intensidad a estos parches, llevándose un 39% del total de las modificaciones; seguido de los sistemas de financiación de entes territoriales, con 7.018 millones; el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, con 3.850 millones; el Ministerio de Defensa, con 2.365 millones de euros.
Es previsible que si el próximo año el Gobierno no consigue aprobar unos nuevos Prespuestos, estas modificaciones presupuestarias se amplíen. El presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, anunció este miércoles en Barcelona, durante su intervención en la reunión anual del Cercle d’Economía, su intención de aprobar las primeras cuentas de la legislatura en 2027 tras incumplir su promesa de hacerlo para 2026, para lo que iniciará los primeros trámites esta misma semana aprobando la orden de ejecución.
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