La inmigración ha dejado de ser un fenómeno periférico en el mercado laboral español para convertirse en uno de sus principales pilares. Los trabajadores extranjeros ya representan el 15,4% de todos los afiliados a la Seguridad Social, una proporción inédita que refleja hasta qué punto sectores clave de la economía dependen de esta mano de obra en un momento marcado por la regularización de cientos de miles de inmigrantes.
La afiliación extranjera crece cuatro veces más que la media nacional y la Seguridad Social suma 295.000 cotizantes foráneos tras la regularización
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La inmigración ha dejado de ser un fenómeno periférico en el mercado laboral español para convertirse en uno de sus principales pilares. Los trabajadores extranjeros ya representan el 15,4% de todos los afiliados a la Seguridad Social, una proporción inédita que refleja hasta qué punto sectores clave de la economía dependen de esta mano de obra en un momento marcado por la regularización de cientos de miles de inmigrantes.
El último balance de afiliación extranjera del Ministerio de Seguridad Social muestra un nuevo récord de casi 3,45 millones de cotizantes de otros países en junio, tras sumar más de 350.000 en el último año. El ritmo de crecimiento es sólido: del 11,3%, cuatro veces superior al registrado por el conjunto del empleo en España. Pero más allá del volumen, los microdatos estadísticos empiezan a esbozar un nuevo mapa de la inmigración laboral, con sectores clave que empiezan a depender de la mano de obra extranjera y una calidad en las condiciones de los contratos que ya mejora las que firman los españoles.
La dependencia de algunos sectores es especialmente significativa. Casi uno de cada tres trabajadores de la hostelería procede ya del extranjero (31,5%), mientras que en la agricultura representan el 28,9% de los afiliados y en la construcción, el 25,9%. También tienen un peso creciente en el transporte (18,2%) y en las actividades administrativas (18,6%). En el empleo del hogar, prácticamente uno de cada dos trabajadores es extranjero (45,5%) y en el sistema especial agrario rozan el 42%, proporciones que evidencian hasta qué punto estas actividades fundamentales descansan sobre la inmigración.
Precisamente esos sectores concentran buena parte de las incorporaciones derivadas del proceso extraordinario de regularización puesto en marcha por el Gobierno a finales de abril. Según los datos del Ministerio, a cierre de junio casi 160.000 personas se habían incorporado a la Seguridad Social gracias a este procedimiento, principalmente en hostelería, comercio, actividades administrativas y construcción. Si bien los registros de la Seguridad Social muestran que desde el pasado mes de marzo los afiliados extranjeros han crecido en cerca de 295.000 personas.
Otra de las transformaciones que reflejan los datos es el cambio en las condiciones laborales de este colectivo. Frente a la imagen tradicional de empleo precario y temporal, el 87,8% de los trabajadores extranjeros cuenta ya con un contrato indefinido, frente al 41,1% que existía antes de la reforma laboral. Como resultado, la temporalidad entre los inmigrantes ha caído hasta el 12,2%, incluso por debajo del nivel registrado entre los trabajadores españoles, ya que el porcentaje de afiliados nacionales con contrato temporal es del 12,3%, frente al 87,7% de fijos.
También crece su presencia entre los trabajadores por cuenta propia. Los autónomos extranjeros superan ya los 525.000, un 7,9% más que hace un año. Aunque siguen teniendo una implantación destacada en actividades como la hostelería o la construcción, desde el departamento que dirige Elma Saiz señalan un cambio de perfil: ya representan uno de cada tres emprendedores en telecomunicaciones y programación informática, uno de los sectores de mayor valor añadido de la economía.
Por países de procedencia, las estadísticas apuntan a que el 28,5% de las altas vienen de la Unión Europea. Si bien Marruecos sigue siendo el país con más afiliados a la Seguridad Social española y supera ya los 422.000 cotizantes. Le siguen Rumanía, con casi 354.000 afiliados; Colombia, con 316.460; Venezuela, con cerca de 240.000; Italia (223.500), China (133.098), Perú (122.633) y Ucrania (84.020). «Vemos que su presencia se diversifica y crece cada vez más en todos los sectores», afirma en una nota la ministra Saiz. «Están muy presentes en aquellos de alto valor añadido como telecomunicaciones, programación e informática, en el que suponen ya más de un 14% del conjunto de afiliados del Régimen General», insiste.
Con más de 980.000 afiliados incorporados desde 2022, el 44,5% del empleo creado desde la puesta en marcha de la reforma laboral corresponde a trabajadores extranjeros. Un avance muy superior al del conjunto del mercado laboral que consolida la inmigración como uno de los principales motores de la creación de empleo en España y como un factor cada vez más determinante para el funcionamiento de sectores clave.
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