La sentencia del caso mascarillas era una cota esperada por el Gobierno y el PSOE en esta suerte de etapa de montaña que atraviesa por las investigaciones sobre presunta corrupción que cercan a los socialistas. De hecho, el mensaje que se trasladaba desde hace meses es que daban por descontada una condena al ex ministro y ex lugarteniente de Pedro Sánchez, José Luis Ábalos, y, decían, era un caso amortizado. Pero ese planteamiento no resta trascendencia y gravedad a la que supone la primera sentencia por corrupción en el seno del Ejecutivo de Pedro Sánchez. El Tribunal Supremo condena a 24 años a Ábalos, pero premia la colaboración de Víctor de Aldama y no impone su entrada en prisión, un hecho que llama la atención e inquieta en el seno del Ejecutivo.
«Parece claro que es un mensaje al resto», exponen fuentes gubernamentales. La llamada fontanera del PSOE ya advirtió de que vale «más por lo que callo»
La sentencia del caso mascarillas era una cota esperada por el Gobierno y el PSOE en esta suerte de etapa de montaña que atraviesa por las investigaciones sobre presunta corrupción que cercan a los socialistas. De hecho, el mensaje que se trasladaba desde hace meses es que daban por descontada una condena al ex ministro y ex lugarteniente de Pedro Sánchez, José Luis Ábalos, y, decían, era un caso amortizado. Pero ese planteamiento no resta trascendencia y gravedad a la que supone la primera sentencia por corrupción en el seno del Ejecutivo de Pedro Sánchez. El Tribunal Supremo condena a 24 años a Ábalos, pero premia la colaboración de Víctor de Aldama y no impone su entrada en prisión, un hecho que llama la atención e inquieta en el seno del Ejecutivo.
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