Las labores de rescate tras la catástrofe en el Himalaya, que suma ya al menos 919 muertos entre Nepal y China, avanzan este lunes metro a metro entre túneles cegados en Nepal y una garganta cubierta por el barro en el Tíbet. En el lado nepalí de la frontera, la operación más delicada se concentra en media docena de galerías de proyectos hidroeléctricos; al otro, más de 2.100 efectivos chinos rastrean por cuadrículas el devastado paso de Gyirong y tratan de restablecer su único acceso terrestre.
La catástrofe suma al menos 919 muertos entre Nepal y Tíbet y más de 4.700 desaparecidos
La catástrofe suma al menos 919 muertos entre Nepal y Tíbet y más de 4.700 desaparecidos
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Las labores de rescate tras la catástrofe en el Himalaya, que suma ya al menos 919 muertos entre Nepal y China, avanzan este lunes metro a metro entre túneles cegados en Nepal y una garganta cubierta por el barro en el Tíbet. En el lado nepalí de la frontera, la operación más delicada se concentra en media docena de galerías de proyectos hidroeléctricos; al otro, más de 2.100 efectivos chinos rastrean por cuadrículas el devastado paso de Gyirong y tratan de restablecer su único acceso terrestre.
La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal ha confirmado que ya son al menos 903 las personas que han fallecido a causa de la monstruosa riada y el deslizamiento de tierra que el miércoles asoló varios valles de la región y que 4.247 continúan en paradero desconocido. De los desaparecidos, 3.655 son ciudadanos nepalíes y 592 extranjeros. La cifra incluye, además, 933 trabajadores de centrales hidroeléctricas y 102 soldados, policías y funcionarios de aduanas. Por su parte, la Junta de Turismo de Nepal ha confirmado haber contactado con el último de los cuatro españoles incluidos inicialmente en su lista.
Desde China, el recuento más actualizado disponible de Pekín, del domingo por la mañana, sitúa en 16 el número de fallecidos y en 546 el de desaparecidos. De ellos, 261 son extranjeros, procedentes de 23 países, entre los que también hay un español.
Equipos nepalíes, reforzados por especialistas de la India y China, trabajaron durante la noche del domingo al lunes para alcanzar a las personas que podrían seguir con vida dentro de las galerías. En uno de los túneles del complejo del Alto Trishuli, los militares han logrado llegar hasta la entrada para retirar los escombros. La intención es introducir cámaras y equipos de oxígeno para comprobar si hay supervivientes. La operación avanza lentamente porque el barro y las rocas han cegado los accesos y el riesgo de nuevos derrumbes impide emplear explosivos. Las autoridades creen que alrededor de 90 personas pueden estar atrapadas bajo tierra. 933 son trabajadores vinculados a proyectos hidroeléctricos, aunque no todos se encontrarían dentro de los túneles.
La mejora de las condiciones climatológicas ha permitido acelerar esta mañana un dispositivo en el que participan cerca de 21.000 miembros de las fuerzas de seguridad. Las búsquedas no se limitan a las centrales mencionadas: hay equipos que rastrean poblaciones, laderas y márgenes de los ríos, llevan ayuda a comunidades que continúan aisladas y tratan de despejar carreteras bloqueadas por los desprendimientos. Nepal afirma haber rescatado ya a 10.451 personas. Los helicópteros han efectuado 411 vuelos y evacuado a 3.344 ciudadanos nepalíes y 252 extranjeros, de acuerdo con un saldo oficial difundido este lunes.
Mientras tanto, en el Tíbet, el avance resulta especialmente lento en la estrecha garganta de Gyirong, donde el barro alcanza un metro de profundidad en algunos puntos, de acuerdo con la información recogida por los medios estatales chinos. Los equipos encargados de abrir la carretera avanzaron 285 metros durante el domingo y todavía tenían por delante 1,25 kilómetros hasta el paso fronterizo.
Las comunicaciones con el núcleo del desastre han sido restablecidas mediante estaciones de emergencia, pero continúa la amenaza de nuevos desprendimientos: los expertos chinos han identificado más de 60 puntos con riesgo geológico, ocho de ellos clasificados provisionalmente como de alto peligro, según el Ministerio de Recursos Naturales, que ha ordenado mantener la vigilancia mediante drones y patrullas terrestres e instalar sistemas de radar, vídeo y detección microsísmica. Unidades sanitarias del Ejército realizan además labores de desinfección y controles del agua y los alimentos, recoge la agencia estatal china Xinhua.
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