El sector de la construcción español invierte cinco veces menos en innovación que la media nacional de todos los sectores, lo que ha frenado proyectos en medio de una crisis donde «hay poca oferta, tanto de suelo como de vivienda». Este sector tendría que gastar 485,7 millones de euros más al año, lo que supondría un desembolso total de casi dos millones de euros hasta 2030. En un escenario más ambicioso, habría que invertir 2.730,3 millones. Esta es una de las conclusiones del informe I+D en construcción: brecha inversora en España presentado este martes durante la inauguración del I Congreso de Innovación en Construcción, Edificación, Infraestructuras y Concesiones (IC2).
Este gasto se ha ido recuperando lentamente hasta el 13,4% en 2023, lejos aún del 21,1% que el sector invertía en los años de prepandemia
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El sector de la construcción español invierte cinco veces menos en innovación que la media nacional de todos los sectores, lo que ha frenado proyectos en medio de una crisis donde «hay poca oferta, tanto de suelo como de vivienda». Este sector tendría que gastar 485,7 millones de euros más al año, lo que supondría un desembolso total de casi dos millones de euros hasta 2030. En un escenario más ambicioso, habría que invertir 2.730,3 millones. Esta es una de las conclusiones del informe I+D en construcción: brecha inversora en España presentado este martes durante la inauguración del I Congreso de Innovación en Construcción, Edificación, Infraestructuras y Concesiones (IC2).
Después de la caída en el gasto de innovación en la pandemia -menos 10 puntos-, se ha ido recuperando lentamente hasta el 13,4% en 2023, lejos aún del 21,1% prepandemia. El informe indica que el 75% de las constructoras europeas no innova y sólo el 55% usa tecnologías digitales avanzadas. La mayor parte de este déficit se concentra en la innovación de materiales, donde los proyectos se frenan por barreras como procesos de validación, riesgos de mercado o financiación. Por esto, se necesitaría invertir al menos 170 millones de euros más al año, sobre todo para reducir la huella de carbono y poder construir de manera más sostenible y con menor impacto.
«La escalada de los costes, la falta de un mecanismo para revisar los precios y el abuso de los medios propios por parte de la Administración podrían frenar el sector, comprometer los objetivos de vivienda e infraestructuras y restringir peligrosamente la capacidad de inversión en innovación de las empresas», ha señalado Pedro Fernández Alén, presidente de la Confedereación Nacional de la Construcción (CNC).
Por otro lado, el sector desglosa que el déficit también se ve en la industrialización y digitalización de procesos, lo que implicaría una reducción en los tiempos de entrega. Por ejemplo, el Ministerio de Vivienda señala un objetivo de 15.000 viviendas industrializadas al año que implicaría reducciones de plazo de entrega entre el 20% y el 60%. «Retos como el acceso a la vivienda o las necesidades de infraestructuras críticas ya no dependen sólo del suelo o del crédito, sino de la capacidad de incorporar innovación tecnológica, industrialización y eficiencia energética a gran escala en la construcción», apunta el documento.
Al mismo tiempo, el informe insiste en la falta de mano de obra formada, la retención de talento y la necesidad de cubrir vacantes, para lo que habría que invertir otros 121 millones anuales. La Plataforma Tecnológica Española de Construcción (PTEC) había advertido que el 22% de la plantilla, mayores de 55 años, podrían jubilarse a lo largo de la próxima década sin tener un reemplazo. «Este envejecimiento junto a la falta de trabajadores cualificados constituye una seria amenaza tanto para solucionar los problemas de vivienda», explicaba la plataforma. Además, alertaron de que a las empresas les cuesta cada vez más captar trabajadores especializados, sobre todo jóvenes, que lideren este cambio. A esto, se suma la necesidad de destinar 49 millones anuales a innovación en certificaciones y ensayos.
Aunque se ha puesto en marcha algunas medidas de esfuerzo público, como el PERTE de Construcción Industrializada, que prevé desembolsar 1.300 millones a 10 años, el sector considera «insuficiente para cerrar el déficit innovador total del sector». Esta brecha en innovación es el resultado de un contexto «extraordinariamente complejo» en los últimos años, como la crisis inflacionista, la pandemia, fiscalidad o medidas para reducir el impacto medioambiental. De hecho, el 90% de las constructoras españolas advierte de que su viabilidad puede verse comprometida por las consecuencias de la guerra en Oriente Medio si no se adoptan medidas para paliar el fuerte incremento de los precios de la energía, los carburantes y las materias primas.
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