El Consejo Europeo vuelve este jueves al debate sobre crecimiento e inflación. Y cómo responder a la crisis petrolera que venía de Ormuz. Tras una semana en que los pronósticos de tres organismos clave fueron desacoplados de la realidad del mercado. Mientras apostaban a precios locos de la energía (salvando apariencias con escenarios menos graves), el petróleo se desplomaba. Ridiculizaba sus recetas.
La tregua debía llegar, porque la guerra había llevado la inflación en Estados Unidos al 4% y en noviembre llegan las elecciones de medio mandato
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos
La tregua debía llegar, porque la guerra había llevado la inflación en Estados Unidos al 4% y en noviembre llegan las elecciones de medio mandato

Associate Press/ LaPresse
Only Italy and SpainMichael Probst (AP/LaPresse)

El Consejo Europeo vuelve este jueves al debate sobre crecimiento e inflación. Y cómo responder a la crisis petrolera que venía de Ormuz. Tras una semana en que los pronósticos de tres organismos clave fueron desacoplados de la realidad del mercado. Mientras apostaban a precios locos de la energía (salvando apariencias con escenarios menos graves), el petróleo se desplomaba. Ridiculizaba sus recetas.
Como si no hubiésemos aprendido nada del fracaso ante la crisis de la deuda soberana (2011) con políticas presupuestarias restrictivas; sólo paliadas por las expansivas de Mario Draghi desde el BCE. Ni de los éxitos al aunar estrategia fiscal agresiva (fondos Next Generation; escapes del Pacto de Estabilidad para facilitar la inversión) y la monetaria expansiva (chorros de liquidez, tipos de interés bajos) contra otras crisis: la pandemia en 2020, Ucrania desde 2022.
El Consejo Fiscal Europeo (las autoridades fiscales “independientes”) rechazó el miércoles acrecer el gasto para sortear el envite: el margen que la Comisión daba a Giorgia Meloni y a Pedro Sánchez. Negó aumentar la demanda pues la inflación, provocada por el petróleo, “se encuentra en una trayectoria ascendente”; ni siquiera abrió el grifo a unas modestas tres décimas del PIB (unos 5.000 millones en el caso de España). Tras decir que “entendimos” la “motivación geopolítica” del dispendio militar (1,5% del PIB) que quintuplica el gasto geo-económico-social para empresas electrointensivas, consumidores, agricultores, compradores de vivienda. ¿Quién les dio vela para este entierro? Austeritarismo.
Se unió al desatino la súplica de la jefa del FMI, Kristalina Georgieva, el jueves 11: “Por favor, por favor, por favor… no se gasten lo que no tienen” (los de déficit y deuda altos). Austeritarismo. Todo por terror a una alta inflación ascendente de Irán: inexistente (al menos todavía). Y nada de impuestos a las petroleras que iban haciendo su agosto, sempiterno sesgo reaccionario.
Ese día Christine Lagarde bendijo a los halcones. Subió tipos por la hueca “senda más alta de los precios de la energía”. Qué mala suerte. Justo cuando capotaban. Y ¡no se enteraban! La última semana de mayo el barril de brent había bajado de 100 dólares. Ese jueves, a poco más de 90; y desde el domingo (acuerdo por la tregua, que se fraguó toda la semana) hacia los 80: este miércoles, driblándolos por debajo.
Pero claro, había que venerar la (fallida) “credibilidad” del pacto de estabilidad o austeridad y el compromiso del BCE contra la inflación (con crecimiento asténico). O sea, la pátina de sus poltronas ignorantes de lo acontecido en el mercado: liberación de reservas, transportes clandestinos, ahorros asiáticos…
¡Élites sordas! Si bastaba leer las cotizaciones. O la secuencia del conflicto. La tregua (aunque salpicada de sorpresas) debía llegar. Pues Donald Tump gastó más misiles que lo prudente. Porque, con la agresión, la inflación en EE UU supera el 4%: Joe Biden perdió con los precios al 2,9% en su año final. Y porque el 3-N llegan las elecciones de medio término, y vienen crudas. ¿Acaso no leen los periódicos?
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Archivado En
Internacional en EL PAÍS
