La semana no ha podido acabar peor para la grandes tecnológicas. Alphabet, la matriz de Google, se dejaba el jueves un 12,6% de su cotización en la bolsa. Su peor sesión desde que empezó a cotizar en 2004. Acabó la jornada valiendo unos 500.000 millones de dólares menos (cerca de 450.000 millones de euros). Es la segunda mayor destrucción de valor en un solo día para una empresa estadounidense.
La matriz de Google perdió medio billón de dólares de valor en una sola sesión tras quemar 9.100 millones de caja en el trimestre. Amazon e Intel prolongaron las caídas este viernes en un mercado que ya no premia gastar en inteligencia artificial
La semana no ha podido acabar peor para la grandes tecnológicas. Alphabet, la matriz de Google, se dejaba el jueves un 12,6% de su cotización en la bolsa. Su peor sesión desde que empezó a cotizar en 2004. Acabó la jornada valiendo unos 500.000 millones de dólares menos (cerca de 450.000 millones de euros). Es la segunda mayor destrucción de valor en un solo día para una empresa estadounidense.
Intel presentó sus cuentas esa misma tarde y el viernes tomó el relevo, con el Nasdaq cediendo más de un 2% a primera hora. A media jornada se dejaba 140.000 millones de dólares, casi un tercio de su valor en bolsa. Amazon, que presentó resultados también el jueves, cayó inmediatamente un 7%, aunque ha recuperado parte a lo largo de la mañana.
A ninguna de las tres le falla el negocio de la inteligencia artificial. La nube de Google duplicó sus ingresos, la de Amazon crece al mayor ritmo en casi cinco años e Intel no da abasto para fabricar procesadores de servidor. Pero el problema es que las cuentas son cada vez más difíciles de digerir para los inversores.
Wall Street llevaba tres años perdonando casi cualquier gasto en inteligencia artificial pero la paciencia tiene un límite. Algunos inversores han dejado de dar a los grandes de la nube «carta blanca para gastar», resume Jeremy Saltzberg, analista de Check Capital Management.
De Google, lo que más inquieta es el negocio de su buscador. Sundar Pichai presumió de que las búsquedas crecen al mayor ritmo en cinco años, pero sus ingresos, 63.300 millones de dólares, apenas se movieron respecto al trimestre anterior. El crecimiento interanual se ha frenado.
Philipp Schindler, director de negocio, lo achacó al tipo de cambio y a un segundo trimestre inflado por la publicidad del Mundial pero también admitió a regañadientes que el auge del Modo IA, la búsqueda conversacional de Google, ha tenido impacto «por la menor monetización» que permite ese formato. Ahora que Gemini, su inteligencia artificial, da las respuestas, los internautas hacen menos clicks en enlaces patrocinados.
Nada indica que vaya a levantar el pie del acelerador. Alphabet invirtió 51.400 millones durante el trimestre en centros de datos, servidores y equipos de red, y su flujo de caja (lo que queda tras pagar esas inversiones) ha sido negativo por segundo trimestre consecutivo, con 9.100 millones en pérdidas. Para este año prevé gastar entre 195.000 y 205.000 millones, y en 2027, «significativamente» más. En junio, la empresa que durante 20 años parecía imprimir dinero anunció una ampliación de capital de 80.000 millones, 10.000 de ellos provenientes de Berkshire Hathaway.
Amazon está en una dinámica parecida. AWS, su nube, facturó 46.000 millones de dólares, un 39% más, y el grupo firmó el mayor margen operativo de su historia. Pero no alcanzó las previsiones de beneficio. En los últimos doce meses ha consumido 42.400 millones más de los que ha generado y Andy Jassy, su consejero delegado, prometió gastar «sensiblemente más» en 2027 que los 220.000 millones previstos para este año.
Microsoft presentó cuentas el miércoles, a la vez que Google, pero salió mejor parada. Azure, su division de computación en la nube, creció un 48% y la compañía sigue generando caja. Su acción apenas se movió el jueves porque el mensaje, parece, es que el mercado no castiga invertir en IA, sino invertir más de lo que se gana.
El castigo se nota también en los proveedores, y en terceras empresas que se han beneficiado en los últimos años del boom de los centros de datos. AMD y Sandisk, proveedores de procesadores servidores y memoria, caían el viernes casi un 10% a media jornada.
Caterpillar, gran beneficiada en el sector d ella infraestructura, llegó a caer más de un 9% el jueves tras no mejorar sus previsiones. CoreWeave, que alquila capacidad de cálculo y arrastra unos 50.000 millones de dólares de deuda, se dejaba un 6%.
El contexto económico no ayuda. La Reserva Federal mantuvo el miércoles los tipos de interés entre el 3,75% y el 4%, tras subirlos en septiembre, y el mercado da más de un 80% de probabilidades a que e produzca otra subida en diciembre, con el petróleo por encima de los 100 dólares. Financiar con deuda una infraestructura de este tamaño cuesta más cuando el dinero se encarece.
La próxima prueba será Nvidia, que presenta resultados el 17 de noviembre. Nadie discute que la demanda de la IA exista. La nube de Google, por ejemplo, tiene 561.000 millones de dólares en contratos pendientes. Pero en Wall Street la paciencia se está agotando.
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