«… y el presidente no ejecutivo se reunió en privado con cada consejero de la empresa para fijar la estrategia».
«… y el presidente no ejecutivo se reunió en privado con cada consejero de la empresa para fijar la estrategia». Parece que hay distintas sensibilidades, l
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«… y el presidente no ejecutivo se reunió en privado con cada consejero de la empresa para fijar la estrategia».
Parece que hay distintas sensibilidades, lo que llamaríamos distintos enfoques: unos son partidarios del crecimiento inorgánico mediante la adquisición de otras compañías y otros del crecimiento orgánico aprovechando las fortalezas de la empresa.
Estas reuniones vis a vis no son las primeras. El presidente no ejecutivo ya se reunió con el consejero delegado después de su designación.
Todo empezó en 2025, cuando Marc Murtra, presidente de Indra, sustituyó a Álvarez-Pallete en la presidencia de Telefónica.
Inmediatamente, Ángel Escribano fue nombrado presidente de Indra, empresa en la que Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) tenía el 16,33 %.
Inmediatamente, Indra estudia la posibilidad de comprar lo que le falta para tener el 100 % de EM&E.
Conflicto de intereses. Se retrasa la operación.
El gasto militar mundial crece. Las empresas se preparan. Como asesores para fortalecer la estructura, Indra y E&E fichan a un teniente general, un general y otro alto mando. Para frenar a Indra, Santa Bárbara, filial de General Dynamics, ficha a Iván Redondo, ex jefe de gabinete de Sánchez.
Lo que me llama más la atención es la actividad de Ángel Simón, ex presidente de Agbar y ex CEO de Criteria, actual presidente no ejecutivo de Indra, que me hace plantearme la pregunta siguiente: si hace todo esto siendo no ejecutivo, ¿que hará si le hacen ejecutivo? Y otra pregunta: esta especie de pequeñito golpe de estado por el que el presidente no ejecutivo se hace con el poder, ¿es por iniciativa propia o por decisión de un poder superior, o sea, del presidente Sánchez, de quien supongo que depende Ángel Simón?
Veo que el ‘no a la guerra’ se compagina con el negocio de las guerras, que en estos momentos está en su fase álgida. Por eso no soy optimista en lo que se refiere a conversaciones de paz.
El otro día vi una pancarta en una manifestación que llamaba ‘hipócritas’ a los gobernantes.
No solo los gobernantes. Además, hay muchos miles de personas trabajando en el negocio de las guerras. Si yo fuera a una manifestación, tendría mucho cuidado al elegir mi pancarta. Podría ser que alguien desde casa me viera y pensase mal de mí.
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