La democracia es local, pero sus efectos también son globales. Estados Unidos ha votado abrumadoramente contra Trump por motivos mayormente domésticos: el coste de la vida, en especial a la hora de llenar el depósito de gasolina; la expulsión y maltrato a centenares de miles de ciudadanos de inmigración reciente; los recortes al sistema de salud; o la corrupción escandalosa de la familia presidencial. Solo cuestiones que afectan muy directamente a la vida de las personas, a su bolsillo y su bienestar, pueden explicar la envergadura del tsunami electoral que ha penetrado en antiguos feudos republicanos. Difícilmente suscitan tal fenómeno las acciones y políticas de la primera superpotencia en la escena internacional, a menos que repercutan directamente en el ámbito más próximo a los votantes, como es el caso de los efectos de la guerra de Irán y los aranceles universales sobre la pérdida de capacidad adquisitiva.
La derrota republicana por el coste de la vida y la corrupción exhibe la fuerza de la democracia estadounidense y deja a Trump volcado en el exterior
La democracia es local, pero sus efectos también son globales. Estados Unidos ha votado abrumadoramente contra Trump por motivos mayormente domésticos: el coste de la vida, en especial a la hora de llenar el depósito de gasolina; la expulsión y maltrato a centenares de miles de ciudadanos de inmigración reciente; los recortes al sistema de salud; o la corrupción escandalosa de la familia presidencial. Solo cuestiones que afectan muy directamente a la vida de las personas, a su bolsillo y su bienestar, pueden explicar la envergadura del tsunami electoral que ha penetrado en antiguos feudos republicanos. Difícilmente suscitan tal fenómeno las acciones y políticas de la primera superpotencia en la escena internacional, a menos que repercutan directamente en el ámbito más próximo a los votantes, como es el caso de los efectos de la guerra de Irán y los aranceles universales sobre la pérdida de capacidad adquisitiva.
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