La crisis de acceso a la vivienda se nota ya en el negocio bancario. Tras varios años de euforia del mercado hipotecario, las principales entidades del país reconocen que detectan una clara «desaceleración» en la demanda de préstamos para comprar casa como consecuencia del aumento en los precios de los inmuebles -que provoca que muchas personas no puedan adquirirlos- y del descenso de las compraventas. Sus previsiones indican, además, que el frenazo actual dará paso a un descenso de la concesión de financiación en los próximos meses.
Tanto BBVA como Banco Sabadell detectan un frenazo en la demanda de los clientes por el impacto de la crisis de vivienda
Audio generado con IA
La crisis de acceso a la vivienda se nota ya en el negocio bancario. Tras varios años de euforia del mercado hipotecario, las principales entidades del país reconocen que detectan una clara «desaceleración» en la demanda de préstamos para comprar casa como consecuencia del aumento en los precios de los inmuebles -que provoca que muchas personas no puedan adquirirlos- y del descenso de las compraventas. Sus previsiones indican, además, que el frenazo actual dará paso a un descenso de la concesión de financiación en los próximos meses.
Así lo explicó ayer el consejero delegado de Banco Sabadell, Marc Armengol, al aclarar que no es que la banca esté cerrando el grifo a la hora de dar este tipo de crédito, sino que hay menor demanda por parte de los clientes. «Ahora, con menos compraventas de viviendas, la demanda de hipotecas se está desacelerando y es posible que veamos un descenso en la concesión hipotecaria», aseguró en la presentación de los resultados de la entidad. «La desaceleración no significa que el stock de crédito hipotecario vaya a reducirse, por el contrario, va a seguir incrementándose», añadió, en la lógica de que los clientes solicitan menos hipotecas pero por mayor cuantía porque los precios de las casas son ahora más elevados.
Es la misma conclusión que manejan en BBVA, donde comparten la definición de «cierta desaceleración» en el mercado. «Si el año pasado la nueva producción crecía a ritmos del 22%, en los ocho primeros meses de este año el crecimiento está siendo del 2,1%», argumentó ayer Gonzalo Rodríguez, director financiero de la entidad, en la puesta de largo de las cuentas del grupo.
En los últimos meses, BBVA ha apostado en su estrategia por perder cuota de mercado en hipotecas para crecer en otros segmentos que considera más rentables, como crédito al consumo o préstamos a empresas. En el caso de las hipotecas, tal y como explicó el consejero delegado del grupo, Onur Genç, su propuesta pasa por ofrecer hipotecas con un precio personalizado según el perfil de riesgo y la vinculación del cliente. «Seguiremos ofreciendo hipotecas pero con un precio que se adecúe a cada cliente», concretó.
El frenazo actual del mercado contrasta con la euforia hipotecaria de los últimos años. El último boom de la vivienda en España elevó las compraventas a niveles casi históricos, alimentando la petición de financiación por parte de los consumidores para adquirir casas. En esa fiebre, las entidades libraron una intensa guerra comercial con precios muy agresivos que les valió incluso una investigación por parte de la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia). Sin embargo, la batalla ha quedado soterrada a medida que las entidades se han ido apeando de la carrera por conceder préstamos de este tipo en detrimento de otras modalidades como la financiación al consumo o la financiación a empresas, más rentables para su negocio.
Es el caso de BBVA, que en los nueve primeros meses del año registró un beneficio de 9.066 millones de euros, un 13,6% más que en el mismo periodo de 2025, apoyado en una intensa actividad comercial en todas sus geografías. La entidad destacó el aumento interanual del 20,4% en la inversión crediticia y una mejora de los ingresos recurrentes -margen de intereses (+20,8%) y comisiones (+13,8%)-. Con estos números en la mano, el grupo no solo descarta un nuevo intento de OPA por Banco Sabadell si hubiera un cambio de gobierno en España, sino cualquier otra operación corporativa en el corto plazo. «El foco del crecimiento es totalmente orgánico y no miramos a nada más», sentenció Genç preguntado sobre este asunto.
Banco Sabadell, por su parte, ganó 1.376 millones de euros hasta septiembre, un 1% menos que en el mismo periodo de 2025, incluyendo la aportación de TSB (que en el presente ejercicio formó parte del grupo durante cuatro meses hasta su venta a Banco Santander). Armengol pidió al nuevo Gobierno que salga de las urnas del 29 de noviembre «visión de largo plazo» para abordar la crisis de acceso a la vivienda en el país. «No es un problema que se resuelva en el corto plazo y hay que intentar generar consenso para resolverlo», aseguró.
Actualidad Económica. Noticias de Economía Nacional e Internacional
