El problema de la vivienda se ha consolidado como el eje central de la precampaña electoral y una de las mayores preocupaciones de la sociedad española. Ante esta situación, el ex presidente de Banesto, Mario Conde, ha compartido su análisis a través de su canal de Instagram con la intención de abordar el asunto «sin politiqueo ni demagogia de unos y otros». Según explica el ex banquero, la raíz de esta crisis es «muy simple: en España hemos crecido disparatadamente en población», al haber pasado en un breve periodo de tiempo «de 40 millones de habitantes a casi 50». Este rápido incremento demográfico «no se ha acompasado con el crecimiento de oferta», provocando un desajuste estructural que presiona al alza los precios inmobiliarios.
El problema de la vivienda se ha consolidado como el eje central de la precampaña electoral y una de las mayores preocupaciones de la sociedad española. Ante esta situación, el
El problema de la vivienda se ha consolidado como el eje central de la precampaña electoral y una de las mayores preocupaciones de la sociedad española. Ante esta situación, el ex presidente de Banesto, Mario Conde, ha compartido su análisis a través de su canal de Instagram con la intención de abordar el asunto «sin politiqueo ni demagogia de unos y otros». Según explica el ex banquero, la raíz de esta crisis es «muy simple: en España hemos crecido disparatadamente en población», al haber pasado en un breve periodo de tiempo «de 40 millones de habitantes a casi 50». Este rápido incremento demográfico «no se ha acompasado con el crecimiento de oferta», provocando un desajuste estructural que presiona al alza los precios inmobiliarios.
Ante la dificultad para adquirir un inmueble, el mercado del alquiler se ha convertido en la principal alternativa, sufriendo tensiones acumuladas por diversos factores. En primer lugar, la demanda de arrendamiento supera ampliamente los pisos disponibles, derivando en un constante encarecimiento. En segundo lugar, «el propietario es consciente de que su casa vale más», por lo que busca una rentabilidad acorde «al valor nuevo de la propiedad». A ello se suma la presión turística, dado que España recibe «cien millones de turistas cada año» que recurren no solo a establecimientos hoteleros, sino también a pisos turísticos.
Para abordar el problema «sin demagogia y sin politiqueo de tercera», Conde propone dos vías de actuación fundamentales: incrementar de forma masiva la oferta de pisos «sea en propiedad o en alquiler» y controlar el crecimiento de la población que «afecta a todos los sectores de la economía no sólo al de la vivienda». El análisis identifica barreras de carácter «técnicos y políticos» en el sector de la edificación. Entre los obstáculos políticos destacan las «trabas» y burocracias de ayuntamientos y comunidades autónomas, ante lo que apela a agilizar licencias: «Señores, déjense de determinadas burocracias porque está en juego la supervivencia de la población».
Desde la perspectiva técnica, Conde advierte de que la edificación tradicional requiere 18 meses, un plazo incompatible con la urgencia del mercado: «no tenemos tiempo, señores, ya en el 2025 teníamos un déficit de 750.000 viviendas y estaremos en este momento probablemente en un millón». Como solución, defiende impulsar «las nuevas técnicas de construcción» industrializada para levantar viviendas prefabricadas «en seis meses», estimulando la inversión privada y «estimulando al empresario no atacándole». Asimismo, sostiene que la atención a los colectivos vulnerables no compete a la economía privada, remarcando que «Eso corresponde al Estado que para eso cobra impuestos».
En el plano político, el ex banquero sostiene que no existe una voluntad real de solucionar el problema, sino de articular «una estrategia política» orientada a los comicios. A su juicio, la izquierda ha logrado instalar el mensaje demagógico de que «la derecha está a favor de la propiedad, de los fondos buitres, de la especulación y en contra de las clases necesitadas». Frente a esta narrativa, remarca que «Ha gobernado muchos años la izquierda en este país» y sostiene que «y no es verdad que su objetivo hayan sido las clases necesitadas».
Finalmente, el ex banquero advierte de que «Yo creo que todo estaba pensado» para convertir la vivienda en «el eje central» de la campaña electoral y plantear las elecciones como «un referéndum» entre la protección social o «seguir sufriendo». Mientras tanto, concluye que el problema «sigue estando ahí» sin recibir una respuesta «empresarial y estratégica».
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