La situación de los jóvenes españoles es tan compleja que ya ha llegado plenamente a Bruselas. La Comisión, en su paquete de recomendaciones del semestre europeo, lo recoge de manera muy clara y le pide al Gobierno de Pedro Sánchez que haga mucho más por ellos y también por los niños en riesgo de pobreza. Y, muy relevante asimismo, que no sólo dé privilegios a los jubilados.
Bruselas sostiene que España gasta «mucho» en partidas como las pensiones «que no benefician a las nuevas generaciones», y defiende que es necesario «reequilibrar el gasto público»
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La situación de los jóvenes españoles es tan compleja que ya ha llegado plenamente a Bruselas. La Comisión, en su paquete de recomendaciones del semestre europeo, lo recoge de manera muy clara y le pide al Gobierno de Pedro Sánchez que haga mucho más por ellos y también por los niños en riesgo de pobreza. Y, muy relevante asimismo, que no sólo dé privilegios a los jubilados.
«Es necesario reequilibrar el gasto público hacia políticas de apoyo a los niños y jóvenes, como la educación, el acceso a la vivienda y el empleo«, apunta Bruselas en el mencionado documento. «Abordar la pobreza infantil, en particular reequilibrando el gasto social entre generaciones y mejorando la cobertura y adecuación de las transferencias sociales y la asistencia social, así como su vinculación con la activación, reduciendo aún más las desigualdades de ingresos», incide en el mismo texto.
Y por si quedase alguna duda de qué es lo que quiere decir ese reequilibrio, fuentes de la Comisión son muy claras. «España gasta mucho en partidas como pensiones que no benefician a las nuevas generaciones«, explican, para añadir a continuación: «Los pensionistas tienen casi el doble de renta per cápita y reciben muchos beneficios».
El informe del Ejecutivo comunitario, que ayer fue presentado por la vicepresidenta de Derechos y Capacidades Sociales, Empleo de Calidad y Preparación, Roxana Mînzatu, y el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, hace también un análisis de la situación impositiva del país. Y aquí destacan dos aspectos relevantes: por una parte, que el castigo a los contribuyentes por IRPF se ha disparado como consecuencia de la decisión del Gobierno de no adaptar el impuesto a la inflación; y por otra, que España abusa de las reducciones en el IVA y que esa situación es especialmente notable en bares, restaurantes y hoteles.
Sobre lo primero, Bruselas ofrece varios datos interesantes. «La participación media de los impuestos sobre el trabajo en la recaudación fiscal total de España aumentó del 48,7% de media en el periodo 2015-2019 al 51,8% en el periodo 2020-2024, mientras que la media de la UE se mantuvo sin cambios en el 51,4% durante el mismo periodo. El mayor volumen de ingresos procedentes de los impuestos sobre el trabajo explica el 90% del incremento de la presión fiscal en España durante la última década, lo que refleja una dependencia creciente de la imposición sobre el trabajo», apunta el documento, que señala de manera meridiana el motivo: «La no indexación de los tramos del impuesto sobre la renta de las personas físicas y los aumentos en las cotizaciones a la seguridad social han acelerado el viraje de España hacia la fiscalidad del trabajo».
En cuanto al abuso de las reducciones del IVA, Bruselas siempre ha apuntado que es algo que no le parece positivo y en el texto de ayer no hace más que ratificarse. «España presenta las mayores brechas en la política del IVA de toda la UE, derivadas de una de las diferencias más elevadas entre tipos del IVA y de la mayor brecha de exención del IVA motivada por políticas nacionales», sostiene.
Pero ahora añade algo muy interesante: invita al Gobierno a eliminar el tipo reducido del 10% que se aplica en bares, restaurantes y hoteles, y que lo lleve hasta el 21%. Con esa medida, y basándose en una estimación de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Bruselas estima que la recaudación podría aumentar en hasta 7.000 millones de euros.
«Entre las categorías a las que se aplican tipos reducidos de IVA, los servicios de restauración y alojamiento destacan por su elevado impacto presupuestario y su escaso efecto redistributivo. Un uso más limitado de los tipos reducidos de IVA contribuiría a simplificar el sistema tributario», subraya.
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