Se tambalea la situación del frágil acuerdo provisional de paz entre Estados Unidos e Irán. Las fuerzas estadounidenses han atacado este viernes objetivos iraníes horas después de que el presidente Donald Trump hubiera acusado a Teherán de violar el alto el fuego al haber atacado un buque mercante el jueves en el estrecho de Ormuz, según ha confirmado el Comando Central.
La Organización Marítima Internacional negocia garantías con Irán, que está amenazando a los buques que utilicen la ruta de Omán, para retomar su plan de evacuación tras el ataque del jueves a un carguero
Se tambalea la situación del frágil acuerdo provisional de paz entre Estados Unidos e Irán. Las fuerzas estadounidenses han atacado este viernes objetivos iraníes horas después de que el presidente Donald Trump hubiera acusado a Teherán de violar el alto el fuego al haber atacado un buque mercante el jueves en el estrecho de Ormuz, según ha confirmado el Comando Central.
“Aviones estadounidenses atacaron emplazamientos de misiles iraníes y de almacenamiento de drones, así como puestos de radar costeros después de que Irán atacase el carguero M/V Ever Lovely el 25 de junio con un dron unidireccional. El buque de bandera singapuresa salía del estrecho de Ormuz a lo largo de la costa iraní en el momento del ataque”, ha indicado el Comando Central, responsable de las fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo, en un comunicado.
Aquel ataque, prosigue la entidad militar, “claramente violó el alto el fuego. Además, el peligroso comportamiento iraní socavó la libertad de navegación en momentos en los que aumenta el flujo del comercio a través de ese paso marítimo fundamental” tras la entrada en vigor del acuerdo entre Washington y Teherán.
“Las fuerzas del Comando Central seguirán proporcionando coordinación para el paso seguro y apoyo a los barcos mercantes que cruzan el estrecho. Las fuerzas estadounidenses siguen presentes y alerta para garantizar que todos los aspectos del acuerdo con Irán se respetan, se obedecen y están en pleno efecto”, concluye.
Irán ha elevado el tono este viernes para tratar de mantener el control del estrecho de Ormuz —su principal carta de presión en las negociaciones con Estados Unidos— lanzando amenazas contra los buques que utilizan la ruta sur, que transcurre por aguas de Omán y cuenta con apoyo de Washington, y que es la que está siendo más utilizada esta semana por las principales navieras.
La Organización Marítima Internacional (OMI) continúa negociando con Teherán garantías para los barcos mercantes que pretenden abandonar su encierro de cuatro meses en el golfo Pérsico después de que, el jueves, un proyectil lanzado presuntamente por fuerzas iraníes impactase en un carguero de bandera de Singapur, lo que obligó a esta agencia vinculada a la ONU a “pausar temporalmente” su plan de evacuación.
“No se puede garantizar el paso seguro de barcos que utilicen acuerdos ambiguos, rutas paralelas o decisiones tomadas fuera de las consideraciones de Irán”, subrayó el viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, y advirtió de que cualquier plan que intente llevarse a cabo fuera de la coordinación con las autoridades de Teherán “terminará en la suspensión de la ruta paralela designada”. También la Autoridad Portuaria iraní a cargo del estrecho publicó un comunicado avisando a las navieras, armadores y capitanes de que “los buques que transiten fuera de las rutas designadas” son responsables de las “consecuencias que conlleve”.
Mientras, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había acusado en su red social, Truth, a Irán de “violar el alto el fuego” con el ataque del jueves, en el que supuestamente los iraníes lanzaron cuatro drones contra los buques que utilizaban la ruta sur, tres de los cuales fueron derribados por las fuerzas estadounidenses. En declaraciones desde el Despacho Oval horas más tarde respondía de manera amenazadora: “ya lo verán”a una pregunta de los periodistas acerca de si iba a ordenar represalias contra el país adversario.
Los daños que el otro dron causó al buque Ever Lovely se limitaron a las ventanas del puente de mando, según dijo la compañía armadora, la taiwanesa Evergreen, que notificó que la “tripulación, el buque y la carga están a salvo”. De hecho, el carguero continuó su ruta hacia el océano Índico.
Dada la posible existencia de minas navales en el corredor internacional, que transcurre por la zona central del estrecho de Ormuz y que se utilizaba desde 1968 bajo supervisión de la OMI, esta ruta ha sido descartada para su uso. En su lugar, la OMI ha notificado a las navieras la posibilidad de utilizar la ruta norte, a través de aguas iraníes y cuyo tránsito exige una autorización previa de las autoridades de la República Islámica, o la sur, que discurre por aguas del Sultanato de Oman y que cuenta con apoyo y supervisión de fuerzas estadounidenses.
Según explicó el secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, durante una rueda de prensa telemática este viernes, las autoridades iraníes habían aceptado en principio el uso de esta ruta “paralela”. “El lunes mantuvimos conversaciones con los ministros de Exteriores de ambos países [Irán y Omán] y esa es la razón por la que el martes anunciamos el mecanismo [de evacuación]”, explicó Domínguez, quien, con todo, matizó que las conversaciones con Irán “no se han roto, sino que continúan”. De hecho, desde el anuncio del mecanismo y hasta su suspensión el jueves por la tarde, 115 buques han abandonado el golfo Pérsico a través del estrecho de Ormuz, liberando de su encierro a unos 2.500 marineros.
El problema para Teherán parece ser el éxito que ha tenido la ruta sur. A lo largo de la semana el tráfico por Ormuz ha ido creciendo hasta en torno los 60 cruces diarios en ambas direcciones el miércoles y el jueves, es decir, casi un 50% de los niveles anteriores a la guerra. Y más de la mitad de los buques que abandonaron Ormuz lo hicieron a través de aguas omaníes, según datos de la empresa de inteligencia marítima Windward. Es más, el propio Domínguez declaró que, en la mañana del viernes, 15 buques salieron de Ormuz, de los que 11 usaron la ruta sur. Por la tarde, Windward elevó las cifras de tráfico a 40 buques, de los cuales 27 usaron el corredor sur. La mayoría de ellos eran petroleros que cargaron casi siete millones de barriles de crudo y derivados hacia los mercados internacionales.

La ruta norte ha quedado reducida al uso, sobre todo, de buques con bandera de Irán y de aquellos que transportan productos iraníes, lo que, obviamente, reduce la capacidad de presión de la República Islámica. No en vano, en otro ejercicio de presión, la Armada de la Guardia Revolucionaria Iraní, que está lanzando mensajes de radio a los buques en Ormuz para que se coordinen con este cuerpo militar, ordenó a tres petroleros darse la vuelta y suspender su tránsito.
En una columna de análisis, la publicación especializada Lloyd’s List advierte de que “aunque haya más tráfico en el estrecho de Ormuz, [su navegación] no es más segura” que antes de la firma del acuerdo entre EEUU e Irán. “Hasta que los términos de un acuerdo post alto el fuego sean conocidos y respetados, la idea de un retorno a la normalidad será más una esperanza que una previsión”, indica.
Con todo, hay indicios optimistas. Pakistán notificó el viernes que Estados Unidos ha liberado a los 22 tripulantes de uno de los buques iraníes abordados durante su bloqueo naval y han llegado al puerto de Karachi. Y el presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, anunció que tres buques de su país atrapados en el golfo Pérsico cruzarán Ormuz durante el fin de semana. Además, imágenes de satélite permiten observar que dos superpetroleros, capaces de transportar dos millones de barriles de crudo cada uno, han comenzado a cargar en la refinería de Ras Tanura (Arabia Saudí), el puerto petrolero más grande del mundo, que llevaba cuatro meses cerrado por la guerra.
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