“Temí por mi integridad al ser trasladado de madrugada hasta Casablanca por personas armadas no identificadas”, aseguraba en la noche del miércoles por teléfono Ali Lmrabet, periodista marroquí crítico con el sistema, tras ser liberado. Fue arrestado el domingo a su llegada al aeropuerto de Tánger desde Barcelona, donde reside desde hace más de dos décadas junto con su familia española. Habla con la calma de quien espera una próxima jubilación, al término de una larga y sobresaltada carrera profesional, sin perder en ningún instante su habitual buen humor rifeño. Desde la casa de un amigo en la capital económica del país magrebí se expresa en un fluido castellano con acento catalán y algunos ecos de pronunciación francesa, heredados de una educación universitaria en París.
El informador, autoexiliado en España desde hace dos décadas, denuncia malos tratos después de permanecer tres días bajo arresto al regresar a su país
“Temí por mi integridad al ser trasladado de madrugada hasta Casablanca por personas armadas no identificadas”, aseguraba en la noche del miércoles por teléfono Ali Lmrabet, periodista marroquí crítico con el sistema, tras ser liberado. Fue arrestado el domingo a su llegada al aeropuerto de Tánger desde Barcelona, donde reside desde hace más de dos décadas junto con su familia española. Habla con la calma de quien espera una próxima jubilación, al término de una larga y sobresaltada carrera profesional, sin perder en ningún instante su habitual buen humor rifeño. Desde la casa de un amigo en la capital económica del país magrebí se expresa en un fluido castellano con acento catalán y algunos ecos de pronunciación francesa, heredados de una educación universitaria en París.
“Váyase a casa’, me dijeron esta mañana (por el miércoles). Me han devuelto el pasaporte y me han dicho que puedo volver a Barcelona cuando quiera. ‘Si hay un juicio, ya citaremos a tus abogados”, construye un relato en forma de crónica salpicada de ironía. “Pero es que hay huelga de abogados’, les conteste. ‘Mejor me llamáis a mi número español. Pero no en octubre o noviembre, que tengo una operación quirúrgica prevista’. ‘Váyase, no se preocupe”, intenta quitar hierro Lmrabet al viacrucis policial y judicial con el que le ha recibido su país tras una ausencia de seis años desde la última visita.
“No sé quién está detrás de las 30 acusaciones que ha planteado la Fiscalía General del Estado por otras tantas órdenes de busca y captura”, explica. “No hay ningún nombre propio en las casi 700 páginas del expediente policial”. “Todos los cargos están relacionados con lo que yo denomino estructura oculta del poder en Marruecos, en ejercicio de mi libertad de expresión”, aclara.
Estructura de poder oculta
Se refiere a un supuesto “Estado profundo que dirige el país en la sombra”. “He escrito que existe un tinglado de intereses de poder y por eso me han detenido”, detalla. “Por citar los nombres del consejero real Fouad Alí el Himma, excompañero de estudios del rey Mohamed VI en Rabat, a quien atribuyo dirigir las riendas del poder. También por hablar del responsable de la seguridad del Estado Abdelatif Hamuchi. quien acumula el control de la Dirección General de Supervisión del Territorio (inteligencia interior) y de la Seguridad Nacional, de la que dependen 30.000 policías, así como del ministro de Presupuestos y presidente de la Federación Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa. Pero ellos no figuran como querellantes”, rompe el silencio.
“No es nada nuevo. Otros medios han escrito sobre ello en Marruecos. Pero hay quienes piensan que yo he ido demasiado lejos por nombrar a quienes creo que se sitúan detrás de la estructura oculta de un Estado profundo en Marruecos”, argumenta sobre las causas de su detención.
“He preguntado en la Fiscalía si existe alguna acusación por insultos o atentado contra la autoridad; si he sido ofensivo en mis expresiones. Pero un oficial de la Brigada Nacional de la Policía Judicial (cuerpo de élite) me confirmó que no. Simplemente, por poner nombre a los miembros de la estructura de poder en la sombra que dirige el país he sido acusado de causar daño a ‘instituciones protegidas por la ley’. Esto es lo que hay”, refiere.
-¿No le han comunicado ningún cargo relativo a injurias al trono?
-En absoluto. Solo se me acusa de destapar a ciertos hombres fuertes. Es una cuestión de libertad de expresión. Un asunto que afecta al Código de Prensa de Marruecos. Si las personas a las que cito estiman que mis informaciones son mentira, se deben querellar contra mí por falsedad. También pueden querellarse contra mí en España, donde ejerzo el periodismo,
Alí Lmrabet, de 66 años, voló desde Barcelona a Tánger el domingo para llevar a cabo trámites administrativos para documentar 15 años de cotizaciones a la Seguridad Social, con el fin de aportarlos al expediente para su jubilación en España, en donde tiene fijada su residencia desde hace más de 20 años.
“Yo ya sabía que tenía dos o tres órdenes de busca y captura en mi país, pero no esperaba que fueran 30. De todas formas, viajé solo con billete de ida, y dejé mi teléfono y mi ordenador profesionales a buen recaudo en España”, rememora. “Todo el mundo me advirtió de que me iban a arrestar. Pensaba que se trataría de solo unas preguntas, como en anteriores viajes privados a Marruecos en estos dos últimos decenios. Pero ha acabado siendo una pesadilla”, lamenta.
Hombres armados no identificados
Lmrabet asegura haber sufrido malos tratos por parte de siete hombres armados no identificados que le trasladaron en la madrugada del lunes desde el aeropuerto de Tánger hasta la sede de la Brigada Nacional de la Policía Judicial en Casablanca, donde admite que se le trató con corrección.
“Fue todo muy extraño. Primero me condujeron agentes uniformados a las dependencias de la policía judicial en Tánger, pero antes de llegar tuvimos que regresar con urgencia al aeropuerto. Allí se redactó un nuevo atestado”, revela. “Me entregaron a unos desconocidos en un furgón sin placas ni distintivos policiales. En el traslado sufrí una contusión en un antebrazo. Tampoco me permitieron orinar en casi todo el viaje”, denuncia. “Yo les preguntaba quiénes eran, pero ellos se negaban responderme. Uno se limitó a contestar: ‘Pronto sabrás quién soy”.
“He denunciado estoy hechos ante el médico de la policía judicial que me reconoció en Casablanca y me trasladó después a un hospital para ser examinado. También ante fiscal que me interrogó antes de que se dictara mi puesta en libertad”, concluye. “Marruecos no ha cambiado, y desgraciadamente, temo que no va a cambiar para mí”. Piensa que maltratar a un periodista por pedir que se identifiquen las personas que le custodian y le trasladan bajo arresto es ir demasiado lejos en un Estado que se reclama de derecho.
El periodista marroquí disidente Alí Lmrabet fue encarcelado e inhabilitado para ejercer su profesión en Marruecos en 2003 y 2005. La Fiscalía de Casablanca precisó el martes en un comunicado que la detención policial se había producido a fin de que el informador fuera “interrogado” sobre “declaraciones difamatorias e injuriosas contra personas e instituciones” y “expresiones ofensivas dirigidas contra organismos” del Estado, según informó la agencia estatal de noticias MAP. . El Ministerio Público ordenó el miércoles que le fueran devueltos un ordenador, una memoria USB y un teléfono móvil que le fueron incautados a su llegada al aeropuerto de Tánger.
La liberación de Lmrabet, quien también cuenta con pasaporte francés, se ha llevado a cabo pocas horas antes del inicio la visita oficial a Rabat del primer ministro galo, Sébastien Lecornu, prevista a partir de este jueves para una reunión bilateral de alto nivel.
Retroceso de la libertad de prensa
Tras la petición lanzada el lunes por la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) en favor de la puesta en libertad del periodista, la ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF) había ampliado el martes la exigencia, reclamando su inmediata liberación.
RSF, que sitúa a Marruecos en el puesto 105º en una lista de 180 países de acuerdo con su nivel de respeto a la libertad de prensa, ha cuestionado “el uso del sistema judicial para silenciar las voces críticas”. “Criminalizar el trabajo periodístico no se puede corresponder con la aplicación de la ley: es la perversión de la justicia al servicio de la represión”, enfatiza esta organización de defensa de los reporteros perseguidos.
Pionero de la apertura informativa al inicio del reinado del Mohamed VI, en 1999, el periodista independiente fue encarcelado en 2003 por cuestionar la figura del monarca y eligió desde 2005 el exilio en España.
Activo en las redes sociales con comentarios críticos sobre la actualidad política de Marruecos, Lmrabet ha colaborado con medios de comunicación españoles y europeos, entre ellos EL PAÍS. En Marruecos dirigió la revista Le Journal y fundó la publicación Demain, además de diversos semanarios satíricos en árabe y francés. Todos ellos fueron clausurados por la Justicia tras las denuncias de autoridades y asociaciones oficialistas. Entre muchos otros galardones profesionales, en 2005 recibió el Premio José Couso a la Libertad de Prensa.
Entidades como la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), el Colegio de Periodistas de Cataluña, asociación profesional a la que pertenece, y la Universidad Autónoma de Barcelona, a la que está vinculado por su participación en actividades académicas relacionadas con la información, habían exigido también su liberación.
Internacional en EL PAÍS
