El sueño parisino de Renfe está hoy un poco más lejos. Tras 13 años de trabas, el Gobierno parece haberse resignado a que la expansión del operador ferroviario español por Francia está atascado. Así lo certificó ayer el propio Óscar Puente, titular de Transportes, al tiempo que anunció que se acelerará la interconexión con Portugal como compensación: «Hay que analizar la realidad y no empecinarse en cosas que parecen difíciles, por lo que estamos cambiando nuestras ideas, enfocándolas hacia Portugal», advirtió.
El ministro de Transporte reconoce que la presión en Bruselas para que Francia agilice el ingreso de la operadora ferroviaria española no ha sido suficiente
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El sueño parisino de Renfe está hoy un poco más lejos. Tras 13 años de trabas, el Gobierno parece haberse resignado a que la expansión del operador ferroviario español por Francia está atascado. Así lo certificó ayer el propio Óscar Puente, titular de Transportes, al tiempo que anunció que se acelerará la interconexión con Portugal como compensación: «Hay que analizar la realidad y no empecinarse en cosas que parecen difíciles, por lo que estamos cambiando nuestras ideas, enfocándolas hacia Portugal», advirtió.
Renfe debía haber llegado a la capital francesa antes de las Olimpiadas de 2024, pero nunca sucedió. Y hoy, en plena crisis reputacional de la red española, esa promesa se aleja todavía más. Todo se remonta a la alianza iniciada en 2013 con la compañía estatal francesa SNCF. Mientras la matriz gala mantenía un dominio del 98% en su propio mercado ferroviario, su filial de bajo coste, Ouigo, comenzó a operar con total libertad en los corredores españoles en mayo de 2021 . Este escenario consolidó una evidente asimetría que no benefició a Renfe, que hoy sigue operando de forma autónoma únicamente en el sur de Francia, limitándose a las líneas de Lyon y Marsella .
En ese contexto, ni la presión ejercida desde Bruselas, no solo a Francia sino que también a Italia y Alemana, para agilizar esta liberalización de sus redes ferroviarias no tuvo resultados positivos para España. Algo que indudablemente hizo nota en su declaraciones el ministro: «Los dos países tenemos claramente el objetivo de estar vinculados a través de la red ferroviaria, pero, en el caso de Francia, la presión realizada en Europa para que impulse sus conexiones con España ha servido de muy poco», indicó en una entrevista a Europa Press.
Todo este traspaso se volvió una tormenta perfecta en la que, por un lado, el ministro denunció esta falta en años anteriores acusando a París de dilatar la homologación del tren Talgo S106. Y por otro, a que el fabricante de trenes mantuviera atrasos en la entrega de sus trenes y que resultaron en una multa de 116 millones de euros impuesta por Renfe debido a los retrasos en la entrega de la serie y que en la actualidad, acumule una demora de dos años en la recepción de la serie 107. Un problema donde, según Puente, los plazos de entrega rondan ya los seis años.
Sin embargo, el ministro reitero sus intenciones en homologar estas dos series indicando que «son modelos muy adaptables al entorno portugués, que en parte es de ancho ibérico como España y estamos intentando homologarlos para poder trabajar allí».
Con todo, el ministro señaló que el país luso está en vísperas de desarrollar su red de alta velocidad y «es un territorio en el que vamos a trabajar mucho más cómodos y vamos a tener una entrada más sencilla», ha considerado.
Sin embargo, este repliegue coincide con una crisis reputacional que está padeciendo la red ferroviaria española tras encadenar múltiples incidencias técnicas y que, además, una de ellas provocó el trágico accidente de Adamuz que culminó con múltiples fallecidos.
En consecuencia, estas averías han lastrado la demanda provocando una pérdida de 1,2 millones de usuarios de Alta Velocidad en el último trimestre interanual, en un año récord para el turismo. Un hecho que debilita la posición de Puente, que ya antes de estos fallos había lanzado críticas contra la operativa de Ouigo, acusando a la compañía de competencia desleal por la baja de precios en sus billetes.
Con todo, el ministerio evita dar el portazo definitivo. Puente reiteró el compromiso de tener listas ambas conexiones para el 2030, condicionando el éxito del plan a que París acceda a los trenes españoles y Lisboa acelere el desarrollo de sus infraestructuras.
Algo que la Comisión Europea también aludió en octubre de 2025, para completar la conexión ferroviaria de alta velocidad entre Madrid y Lisboa para 2030, con la idea de que para 2034 el trayecto se haga en al menos tres horas.
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