Meteórico. Así describen en el sector el incremento de ingresos de Hatta Energy, el importador de diésel barato que está en guerra con Hacienda. La empresa ha pasado de facturar 155 millones de euros en 2021, cuando empezó a operar como mayorista de hidrocarburos, a rozar los 3.500 millones de ingresos en 2025, unas 22 veces más. Estimaciones sectoriales sitúan ya a Hatta como el tercer mayor operador por volumen de combustible distribuido, solo por detrás de Repsol y Moeve, un salto de escala sin precedentes en el sector que la empresa ha consolidado mientras libra una batalla judicial contra la Agencia Tributaria y tras encajar una multa millonaria del Gobierno.
El operador factura casi 3.500 millones y apunta al tercer puesto por cuota de mercado, solo por detrás de Repsol y Moeve, mientras se querella contra altos cargos de la Agencia Tributaria y asume una multa millonaria del Gobierno
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Meteórico. Así describen en el sector el incremento de ingresos de Hatta Energy, el importador de diésel barato que está en guerra con Hacienda. La empresa ha pasado de facturar 155 millones de euros en 2021, cuando empezó a operar como mayorista de hidrocarburos, a rozar los 3.500 millones de ingresos en 2025, unas 22 veces más. Estimaciones sectoriales sitúan ya a Hatta como el tercer mayor operador por volumen de combustible distribuido, solo por detrás de Repsol y Moeve, un salto de escala sin precedentes en el sector que la empresa ha consolidado mientras libra una batalla judicial contra la Agencia Tributaria y tras encajar una multa millonaria del Gobierno.
En 2023, la empresa dio el gran salto al facturar 1.181 millones. Desde entonces sus ingresos han escalado de forma exponencial -más de 2.000 millones en 2024 y 3.496 millones en 2025-. Es decir, Hatta Energy ha triplicado sus ingresos en solo dos años. La compañía ha avanzado que, en el primer trimestre de 2026, ya bajo los efectos de la guerra en Oriente Medio, ingresó 924,63 millones, 5,65 millones más que en el mismo periodo del año previo. Además, ha apuntado que en el primer semestre vendió casi 2 millones de metros cúbicos de combustible, un 10% más que en los seis primeros meses de 2025.
Fuentes oficiales de Hatta achacan la evolución del negocio a la desaparición de «competidores desleales», al aumento de demanda nacional y a la ampliación de contratos de compra internacionales, lo que «nos ha permitido atender una demanda que el año previo no podíamos cubrir».
Las estimaciones que maneja el sector apuntan que el volumen de combustible que mueve este operador independiente equivale ya al 10% del mercado, lo que situaría ya a Hatta como el tercer operador de España, por delante de gigantes como BP o Galp. Se da la circunstancia de que la empresa, con una treintena de personas en plantilla, es el único de entre los principales actores del sector que no tiene refinerías ni apenas infraestructura propia.
Una de las claves de su negocio está en sus estrechísimos márgenes. Compra y vende producto barato (principalmente diésel) a terceros, lo cual le genera un ingente flujo de liquidez del que necesita disponer inmediatamente para garantizar su propia continuidad . Como una bicicleta que si deja de dar pedales se cae. Así, Hatta ha hecho del low cost su arma comercial.
El pasado febrero, el Gobierno sancionó a Hatta con casi 4,5 millones por incumplir el nivel de reservas mínimas, una obligación crucial para garantizar la seguridad energética del país. En mayo, la empresa recurrió la multa, adelantada por EL MUNDO, en la Audiencia Nacional y pidió su suspensión cautelar, alegando que un pago de ese calibre acabaría con su delicado equilibrio financiero. El juez rechazó las cautelares.
El negocio de venta al por mayor de gasolina y diésel ha pasado unos años en la picota por el aumento del fraude fiscal, que llegó a abrir un roto a las arcas públicas de 2.000 millones de euros en 2024. Ese año, el Gobierno activó una reforma de la Ley de IVA para asegurar que los operadores pagaban el impuesto en el momento de sacar el combustible del depósito fiscal. ¿El objetivo? Evitar la principal práctica fraudulenta: empresas que venden el producto sin liquidar el IVA y, en muchos casos, desparecen antes de que el fisco detecte la trampa.
Casi en paralelo a la reforma legal, en septiembre de 2024, Hatta cambió por completo su operativa. Pasó de vender a otros grupos mayoristas, suministrando en los depósitos fiscales que controla Exolum, a cerrar el 99% de sus ventas directamente con las gasolineras. Hatta ha pasado de un beneficio neto de 4,9 millones en 2024 a ganar 9,14 millones en 2025, ya bajo este nuevo modelo de negocio.
Desde el nuevo cerco del Ejecutivo, Hatta ha tratado sin éxito de adquirir la condición de «operador confiable» que concede la Agencia Tributaria a empresas que acrediten una serie de requisitos, entre otros solvencia económica. Entrar en esa lista exime de poner avales por el pago anticipado del IVA.
Hatta se querelló en junio por esto contra una decena de altos cargos de la Agencia Tributaria y la Oficina Nacional de Investigación del Fraude, un frente judicial que sigue su curso en paralelo al pulso contra la multa del Gobierno.
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