Los márgenes empresariales vuelven a ganar peso en el reparto de la renta y, en consecuencia, en el debate sobre la evolución de los salarios. Con el IPC repuntando de nuevo por encima del 4%, impulsado por el encarecimiento de los carburantes debido a la persistencia del shock energético derivado de la guerra en Irán, el temor a una nueva espiral inflacionista acecha a la economía española cuatro años después del estallido de la última gran crisis de precios. Y ante el riesgo de que los trabajadores vuelvan a asumir un coste excesivo vía pérdida de poder adquisitivo, los sindicatos empiezan a tomar posiciones de cara a las negociaciones salariales clave que tendrán lugar en la recta final del año.
Los sindicatos exigen ya subidas del SMI de más del 5% y aumentos de hasta el 7% en el AENC
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Los márgenes empresariales vuelven a ganar peso en el reparto de la renta y, en consecuencia, en el debate sobre la evolución de los salarios. Con el IPC repuntando de nuevo por encima del 4%, impulsado por el encarecimiento de los carburantes debido a la persistencia del shock energético derivado de la guerra en Irán, el temor a una nueva espiral inflacionista acecha a la economía española cuatro años después del estallido de la última gran crisis de precios. Y ante el riesgo de que los trabajadores vuelvan a asumir un coste excesivo vía pérdida de poder adquisitivo, los sindicatos empiezan a tomar posiciones de cara a las negociaciones salariales clave que tendrán lugar en la recta final del año.
Los márgenes empresariales se mantienen en niveles históricamente altos, con 97.000 millones de euros en el segundo trimestre de 2026. El margen sobre ventas se sitúa en el 12,8%, cómodamente por encima del 10,5% registrado entre 2009 y 2021. Son datos del Observatorio de Márgenes Empresariales que elaboran el Ministerio de Economía, el Banco de España y la Agencia Tributaria, y los recoge el Gabinete Económico de CCOO en un informe que pone el foco en un sector energético altamente tensionado por la situación geopolítica internacional.
La rentabilidad empresarial del sector energético, de hecho, registra un nuevo máximo histórico auspiciada por los márgenes de refino de petróleo. En concreto, el margen sobre ventas del sector (incluyendo refino, suministro de electricidad y comercio de combustibles) alcanza el 24,5%, nivel que duplica de largo el 11% registrado antes de la pandemia. Mientras, el refino de petróleo, que es el eslabón de la cadena que convierte el crudo en combustibles como gasolina o diésel, ha disparado su margen sobre ventas hasta el 28,4%, hasta el punto de que esta actividad es responsable por sí sola un tercio del incremento general de precios que arroja el Observatorio.
El sindicato vincula este comportamiento con la situación del mercado internacional de productos refinados. La menor oferta disponible, en un contexto de tensiones geopolíticas, habría permitido a las refinerías españolas -con una elevada capacidad productiva y exportadora- vender a precios más elevados y ampliar la diferencia entre sus costes y sus ingresos. Y ante este escenario, CCOO advierte del riesgo de una «espiral inflacionista» y lanza un mensaje dirigido a la negociación salarial: los trabajadores no deberían volver a asumir el coste de una inflación que, en determinados sectores, coincide con una ampliación de los márgenes empresariales.
«Ante los caprichos geopolíticos de determinados países, las empresas no pueden utilizar el aumento de los costes como una oportunidad para ampliar unos márgenes que ya se encuentran en niveles históricamente elevados», denuncia el secretario confederal de Estudios y Discurso de CCOO, Carlos Gutiérrez. Este aviso llega en un momento en el que los sindicatos empiezan a tomar posiciones de cara a la batalla salarial que librarán en el último trimestre del año. Por delante, dos negociaciones clave: la nueva subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y la renovación del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC).
Respecto al SMI, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, ya ha puesto una cifra sobre la mesa. Esta misma semana ha reivindicado que el suelo salarial legal debería subir más de un 5% en 2027, lo que situaría esta referencia por encima de los 1.280 euros mensuales. La propuesta aún no está consensuada con UGT y quedará, como cada año, relegada a lo que establezca el comité de expertos del Ministerio de Trabajo. Con todo, la negociación estará muy condicionada en esta ocasión a que el Gobierno saque adelante el nuevo marco sobre absorción de pluses y complementos para evitar que las empresas esquiven el alza del SMI, condición sine qua non de los sindicatos para poner su firma en un eventual acuerdo.
Por otro lado, está pendiente la renovación del AENC, caducado desde 2025. El choque continuo entre la patronal y los sindicatos por asuntos tan delicados como la jornada de trabajo, el registro horario o el absentismo, y el proceso electoral abierto en la CEOE hasta principios de octubre mantienen las conversaciones bloqueadas. CCOO y UGT ya han pedido una subida salarial mínima del 4% anual para 2026, 2027 y 2028, con cláusula de revisión automática de hasta un 1,5% extra si la inflación supera esa cifra. Además, reclaman incrementos adicionales de entre el 1% y el 3% para los salarios más bajos, de modo que algunas subidas podrían alcanzar el 7% u 8,5% anual en determinados convenios y sectores con sueldos inferiores a la media estatal.
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