Los costes que se producen antes de empezar el día ahogan a bares, papelerías, tiendas o fruterías como la de Cristian Fernández, en Prado del Rey, Cádiz: «Entre alquiler, suministros, cuota de autónomos, gestoría, tasas municipales y lo que cuesta alquilar una furgoneta para repartir, empiezo el mes con un gasto de prácticamente 3.000 euros… Y me estoy dejando cosas», lamenta en conversación con EL MUNDO. Aun así, tiene una ventaja competitiva: al tener su negocio en una pequeña localidad de poco más de 5.000 habitantes, el alquiler comercial le sale por «sólo 480 euros al mes».
Los costes fijos provocan que los autónomos del sector del comercio trasvasen paulatinamente hacia otro tipo de negocios
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Los costes que se producen antes de empezar el día ahogan a bares, papelerías, tiendas o fruterías como la de Cristian Fernández, en Prado del Rey, Cádiz: «Entre alquiler, suministros, cuota de autónomos, gestoría, tasas municipales y lo que cuesta alquilar una furgoneta para repartir, empiezo el mes con un gasto de prácticamente 3.000 euros… Y me estoy dejando cosas», lamenta en conversación con EL MUNDO. Aun así, tiene una ventaja competitiva: al tener su negocio en una pequeña localidad de poco más de 5.000 habitantes, el alquiler comercial le sale por «sólo 480 euros al mes».
Los autónomos de España cada mañana quitan el cerrojo a la persiana para encontrarse con un gasto de 125 euros antes de empezar a vender, según el estudio publicado por Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA). Pese a ello, España registró al cierre de agosto un total de 3.469.416 trabajadores por cuenta propia, un 1,9% más que en el mismo mes de 2025.
La cifra refleja la voluntad emprendedora del país, aunque esconde un trasvase directo que se está produciendo entre sectores. El comercio ha pasado de tener 750.000 autónomos afiliados a menos de 650.000 en los últimos 10 años, de los cuales 912 han desaparecido sólo en el mes de agosto, es decir, 37 negocios cerrados cada día laboral. Lo que en su día fue el feudo principal para los trabajadores por cuenta propia, hoy da muestras de flaqueza: «El comercio ha dejado de ser interesante y rentable desde el punto de vista económico para los emprendedores, que ahora están en otras actividades económicas de mediana y alta cualificación», plantea Eduardo Abad, presidente de Upta España.
De hecho, el sector del Suministro de Energía Eléctrica, Gas, Vapor y Aire Acondicionado ha acumulado un aumento de autónomos afiliados del 15,57% interanual, y le siguen Telecomunicaciones, Programación Informática, Consultoría e Infraestructura Informática (13,64%), Actividades Inmobiliarias (9,26%) y Actividades de Edición, Radiodifusión y Producción y Distribución de Contenidos (7,85%).
«Me levanto a las cinco de la mañana y termino a las nueve de la noche. Cuando abrí hace ocho años, todo era muy bonito. Cuota de autónomo reducida, luz y gasoil baratos, una furgoneta valía 30.000 euros… Ahora todo es el doble», expresa Fernández. Por esa reducción de márgenes, se ha visto obligado a encontrar una vía secundaria de ingresos. Compra productos que necesitaría en su frutería al por mayor, como bolsas de plástico, y luego las vende a un precio mayor a través de Amazon: si se vende gana dinero y, si no, utiliza el producto en su propia tienda. Esta forma híbrida de negocio le aporta unos 1.800 al mes y, sin ella, Fernández reconoce que su situación financiera sería «complicada». En una situación parecida se encuentran los autónomos que trabajan en la hostelería.
En el caso de David Pérez, que es dueño del bar mallorquín Vértigo Sports, los costes que afronta para poder tener abierta su empresa también superan los 3.200 euros mensuales: «Somos dos socios en nuestro primer año de actividad y cobramos 800 euros al mes cada uno, porque parte de nuestro sueldo lo redestinamos al negocio, pero no es mucho más», explica a este periódico el hostelero, «si sumamos lo que gastamos en stock… Estamos obligados a facturar unos 11.000 euros mensuales para mantener este nivel», añade. Eso sí, para Pérez emprender en Mallorca es prácticamente imposible si es necesario afrontar el pago de un alquiler de vivienda y uno comercial: «En la plaza en la que tengo el negocio están alquilando habitaciones por 750 euros… Haz cuentas. Este lugar es inviable para dos chavales jóvenes que quieran emprender», sentencia.
Todas estas dificultades provocan dudas en aquellas personas que ya se encuentran inmersas en un proyecto empresarial. Para Ana Rocío, su tienda de puericultura en Los Palacios (Sevilla) representa «la unión de dos pasiones»: trabajar cara al público y los niños. Estudió un grado superior de Educación Infantil y emprendió, pero los costes fijos merman sus ánimos: «En ocasiones pienso que lo único positivo de todo esto es que si un día estoy mal, al menos me puedo sentar porque el negocio es mío. Por lo demás, es una locura. Cuesta mucho facturar lo suficiente como para conseguir un sueldo mínimamente decente», explica a EL MUNDO.
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