El Gobierno de Estados Unidos preside el G20 este año y continúa dejando fuera de importantes reuniones a España, que había estado presente desde 2009. El vicepresidente primero del Gobierno, Carlos Cuerpo, no ha figurado en la relación de invitados al gran encuentro de los principales ministros de Finanzas del mundo, organizado esta semana en Asheville (Carolina del Norte).
El Gobierno de Trump sigue borrando a Carlos Cuerpo y a otros ministros españoles de las reuniones de esta grupo de élite del año
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El Gobierno de Estados Unidos preside el G20 este año y continúa dejando fuera de importantes reuniones a España, que había estado presente desde 2009. El vicepresidente primero del Gobierno, Carlos Cuerpo, no ha figurado en la relación de invitados al gran encuentro de los principales ministros de Finanzas del mundo, organizado esta semana en Asheville (Carolina del Norte).
El secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, ha publicado los invitados a esta cita de dos días que ha tenido lugar en su país y en ella sí figuran no sólo los miembros de pleno derecho del G20 – que aglutina a la veintena de principales potencias del mundo- sino también los ministros de Finanzas de Países Bajos, Polonia, Catar, Singapur, Suiza y Emiratos Árabes. El ninguneo a España se ha agudizado por la invitación al ministro holandés Eelco Heinen, porque Países Bajos carece del estatus especial que sí ostenta, en teoría, España de «invitado permanente».
El presidente de EEUU, Donald Trump, está borrando esta silla que tenía España y, por el contrario, da trato a Polonia de «miembro de pleno derecho», por lo que está siendo invitada a todas las reuniones. El holandés Heinen, por su parte, incluso se permitió el lujo de declinar a última hora la invitación por las tensiones en su coalición de Gobierno, aunque según Bessent, aceptó a distancia los textos pactados en Asheville.
Este diario ya publicó la pasada primavera la exclusión de Cuerpo de la primera reunión de abril y se ha consumado esta semana la segunda y más importante en territorio estadounidense. Fuentes oficiales del Ministerio de Economía ya relativizaron entonces la ausencia de Cuerpo de estas citas, con el argumento de que EEUU sí ha cursado invitación a España a la reunión de líderes, la prevista para el próximo noviembre en Florida y en la que Trump no excluye por ahora a Pedro Sánchez. Pero hasta ahora se asistía a todas las citas y desaparecer de reuniones como la de Asheville a la que han acudido no solo ministros, sino también gobernadores de bancos centrales como Christine Lagarde es un humillante retroceso en la batalla de España por participar en todas las grandes citas mundiales de alto nivel.
Según Bessent, se abordaron en la reunión todos los grandes temas del momento, desde la deuda pública y las relaciones comerciales a la lucha contra el blanqueo de capitales. Es cierto que con miembros tan dispares como los grandes de la UE, Reino Unido y Japón, por un lado, y China o Rusia por otro, es difícil esperar del G20 acuerdos relevantes para la arquitectura económica mundial. Incluso hubo tensión por la presencia del enviado ruso. Pero solo asistir y poder pulsar durante dos días la deriva de la política económica de las principales potencias es fundamental para cualquier titular de Economía.
La siguiente reunión del G20 de esta semana en EEUU ha tenido lugar en este caso sobre innovación y ha sido presidida por el secretario de Comercio de EEUU, Howard Lutnick, con asistencia de los CEO de los grandes grupos de EEUU de inteligencia artificial.
Cuerpo se encuentra además con un otoño complicado por la ralentización del empleo, un encarecimiento progresivo de la financiación de España y una inflación a la cabeza de la UE, pese al costoso llamado «escudo social» puesto en marcha con los carburantes.
Expertos de Funcas o Infojobs coincidieron este miércoles en pronosticar un estancamiento real en la creación de empleo en España una vez descontado el efecto de la regularización. Funcas calcula que incluso que miles de trabajadores nacionales han pasado al paro, pese a los buenos datos hasta ahora de crecimiento del producto interior bruto, aún mejor que la media de la UE.
El problema es que la economía española también destaca, en este caso para mal, en inflación. Los datos de Eurostat reflejan cada vez mayor descontrol de precios en España (4,5%) frente a una mayor moderación en Alemania (2,9%), Francia (2,7%) e Italia (3,2%). Pierde así competitividad.
En cuanto a la deuda, quedan ya lejos las subastas del pasado año en que bastaba al Tesoro con pagar un 3,2% para colocar el bono a 10 años. Ahora se acerca al 3,9%. Todo se complica para un gobierno aislado que no puede ni saludar en el G20.
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