Después de los repetidos ataques personales del presidente argentino, Javier Milei, contra su homólogo brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, el Gobierno de Brasil retiró a su embajador en Buenos Aires y rebajó la relación bilateral al nivel de encargados de negocios. El ministro de Relaciones Exteriores de Lula, Mauro Vieira, aseguró este miércoles que la decisión se mantendrá hasta que cesen “los reiterados insultos y agresiones” por parte de Milei. El Ejecutivo argentino evitó ofrecer disculpas por los exabruptos de su mandatario —llamó “presidiario”, “corrupto” y “basura socialista” a Lula— y atribuyó las tensiones a “expresiones de ambos lados que transparentan las diferencias políticas e ideológicas”.
El Gobierno argentino evita ofrecer disculpas por los agravios del presidente ultra a Lula
Después de los repetidos ataques personales del presidente argentino, Javier Milei, contra su homólogo brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, el Gobierno de Brasil retiró a su embajador en Buenos Aires y rebajó la relación bilateral al nivel de encargados de negocios. El ministro de Relaciones Exteriores de Lula, Mauro Vieira, aseguró este miércoles que la decisión se mantendrá hasta que cesen “los reiterados insultos y agresiones” por parte de Milei. El Ejecutivo argentino evitó ofrecer disculpas por los exabruptos de su mandatario —llamó “presidiario”, “corrupto” y “basura socialista” a Lula— y atribuyó las tensiones a “expresiones de ambos lados que transparentan las diferencias políticas e ideológicas”.
El conflicto diplomático planteado entre las dos mayores economías sudamericanas, el núcleo de Mercosur, es el más grave desde el relanzamiento de la relación bilateral tras la restauración democrática, a mediados de los años ochenta.
El diferendo escaló a partir de las declaraciones de Milei contra Lula hace 10 días, cuando visitó la ciudad de São Paulo para apoyar la candidatura presidencial opositora de Flávio Bolsonaro. Tras los nuevos insultos proferidos por el mandatario argentino durante el fin de semana y también este martes, Brasil decidió que su embajador, Julio Bittelli, no regresará a Argentina después de haber sido llamado a consultas. La decisión fue informada al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, quien fue dispensado de permanecer en el país, dado que el vínculo diplomático se canalizará a un nivel inferior.
“La decisión de rebajar las relaciones a un nivel de encargados de negocios” se sostendrá “hasta que cesen las condiciones que provocaron” la medida, es decir “los reiterados insultos y agresiones a Brasil”, explicó este miércoles el ministro Mauro Vieira, en diálogo con Radio Perfil. “Fueron cuatro manifestaciones consecutivas en el espacio de una semana en que el presidente de la Argentina, de una forma muy grosera y muy agresiva, criticó de una forma inaudita a Brasil, a las instituciones, a la persona del presidente Lula”, aseguró. “Pedimos explicaciones y dijimos que, en tanto no hubiera explicaciones satisfactorias, mantendríamos a nuestro embajador en Brasil”.
El canciller Vieira recordó que “Brasil y Argentina siempre tuvieron las mejores relaciones desde 1985”, cuando la recuperación de la democracia habilitó “un nuevo tipo de relaciones bilaterales, de integración, de colaboración y cooperación”. El ministro aseveró que al presidente Lula “no le interesa el color del partido que está en el poder en otro país” y destacó que “la educación y el respeto son fundamentales, sin ello no puede haber diálogo y la cuestión ideológica es totalmente secundaria”. El propio Lula pidió este miércoles dejar de lado las diferencias ideológicas para fortalecer el Mercosur: en una entrevista con el portal Meteoro Brasil, no mencionó a Milei pero resaltó que “la relación entre Estados es de interés del Estado”.
El planteo del Ejecutivo argentino sobre el conflicto hizo foco, en contraste, en las discrepancias políticas entre ambos gobiernos. “Es una decisión unilateral de Brasil que lamentamos”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno. “Ha habido expresiones de ambos lados que transparentan las diferencias políticas e ideológicas. Argentina decidió no trasladarlas al ámbito diplomático. Lamentablemente, Brasil tiene todo el derecho a decidir lo que ha decidido. Lo lamentamos porque entendemos que hay otro camino para preservar las relaciones entre nuestros países”, afirmó este miércoles Quirno en una rueda de prensa.
El Gobierno argentino aún no anunció si retirará a su embajador en Brasilia. Por el momento, según trascendió en la prensa local, el diplomático regresará a su país para tomarse vacaciones.
Cuando fue consultado respecto de si Milei presentaría un pedido de disculpas por sus ataques contra Lula, Quirno esquivó dar una respuesta directa. “El presidente Lula, su Gobierno, ha proferido insultos a nuestro presidente que no han sido contestados”, justificó, sin precisar a qué aludía. “Es una cuestión más de fondo que de formas, tenemos diferencias ideológicas profundas”, insistió. La única alusión concreta a un hecho protagonizado por el presidente brasileño fue que “el propio Lula visitó previo a las elecciones del año pasado a la expresidente Cristina Kirchner en su prisión domiciliaria y no hubo de nuestra parte ninguna queja de injerencia”. Aunque el canciller no lo mencionó, Milei suele justificar su animadversión contra Lula en el apoyo del mandatario brasileño al candidato del peronismo en las elecciones presidenciales de 2023.
En el pulso entre los gobiernos de Milei y Lula se juega también la puja geopolítica de la que es objeto América Latina. Milei pretende erigirse en un líder regional de una ultraderecha alineada sin matices con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. “La región está cambiando de dirección ideológica. Nosotros lo celebramos y esperamos que eso también suceda en Brasil”, dijo el canciller Quirno y confirmó que el Gobierno está organizando para este año una cumbre de presidentes de derecha en Buenos Aires. La esperanza de Milei, con Trump detrás, es poder invitar a un triunfante Bolsonaro después de las elecciones brasileñas de octubre próximo.
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