Digi continúa dando pasos hacia una salida a bolsa inminente en España, aunque eso sí, por debajo de las valoraciones que se manejaron en mayo. El operador rumano acaba de comunicar que su filial española debutará en el mercado a un precio de 5,6 euros por acción, lo que supone una valoración total aproximada de 1.662 millones, por debajo de las expectativas iniciales, que querían situar a la compañía en la horquilla de los 2.000 millones de euros.
Los vaivenes de Trump no asustan al operador rumano que esta vez sí parece decidido a poner en el mercado su filial española
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Digi continúa dando pasos hacia una salida a bolsa inminente en España, aunque eso sí, por debajo de las valoraciones que se manejaron en mayo. El operador rumano acaba de comunicar que su filial española debutará en el mercado a un precio de 5,6 euros por acción, lo que supone una valoración total aproximada de 1.662 millones, por debajo de las expectativas iniciales, que querían situar a la compañía en la horquilla de los 2.000 millones de euros.
Finalmente, el interés de los inversores no ha sido tan fuerte, pero eso no hace retroceder al grupo que prevé captar un mínimo de 287 millones de euros con su oferta, 150 millones de nuevo capital y 137 millones de euros que venderá su matriz para captar recursos.
La compañía ya ha se ha asegurado 100 millones de euros de inversión de la familia Domínguez Maza, los dueños de la cadena de textil para niños Mayoral y unos de los inversores más activos de la bolsa española, especialmente en valores de mediano y pequeño tamaño. Esto le permite asegurar más de un tercio de la oferta que se podrá ampliar de todos modos en un 15% adicional. En total, se podrán poner a disposición de los invesores casi 46 millones de acciones.
Los fondos captados se reinvertirán en el crecimiento de la compañía, especialmente la red de fibra y la red móvil del grupo para intentar mantener la acelerada ganancia de clientes que le ha convertido en el tercer operador de fibra y cuarto operador móvil de España.
Este crecimiento se ha ralentizado en los últimos meses ante la agresiva competencia dirigida específicamente a sus clientes del resto de la competencia, hasta el punto de que el saldo de los tres últimos meses con Telefónica sale negativo al grupo rumano, algo histórico para ambas compañías.
La compañía cerró el año pasado con 929 millones de euros de ingresos y un ebtida ajustado de 175 millones de euros. Se trata de unos márgenes en torno al 20% que espera ampliar a medida que despliegue su red móvil al 30%. También prevé terminar el año cerca de los 1.100 millones de euros de ingresos.
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